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Contaminación

El satélite de vigilancia europeo revela altos niveles contaminación atmosférica en África, India y el sudeste asiático

  • El formaldehído está clasificado como carcinógeno y se libera a la atmósfera por procesos industriales y emisiones de vehículos, entre otros, y puede provocar lluvia ácida
  • La mala calidad del aire causa unas 400.000 muertes prematuras en Europa

Publicada el 24/10/2018 a las 18:23 Actualizada el 24/10/2018 a las 18:24
Vista de Madrid cubierta por la 'boina' de contaminación.

Vista de Madrid cubierta por la 'boina' de contaminación.

El satélite de vigilancia de la calidad del aire Sentinel-5P de la misión del programa europeo Copernicus para vigilar la atmósfera ha revelado grandes cantidades de formaldehído en el centro y oeste de África, en toda la India y en el sudeste asiático. Las mediciones muestran también altas concentraciones de dióxido de azufre en el Golfo Pérsico y la India.

Se trata de un contaminante del aire clasificado como carcinógeno por inhalación que se libera a la atmósfera principalmente por procesos industriales, incendios forestales o el procesamiento de madera, la emisiones de vehículos motorizados, pero que también está presente en las plumas volcánicas y puede provocar problemas respiratorios y ser precursor de la lluvia ácida.

Copernicus es el nuevo nombre para designar el programa de Vigilancia Mundial del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES). El satélite Copernicus Sentinel-5P es el primer satélite que se encarga de mapear diariamente la atmósfera terrestre, hallando los contaminantes del aire en todo el mundo y proporcionando datos sobre monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y ozono desde julio de este año. Desde el 17 de octubre, el dióxido de azufre y el formaldehído se unieron a la lista de contaminantes del aire disponibles habitualmente para servicios como el pronóstico de la calidad del aire y el monitoreo de cenizas volcánicas. Forma parte de la flota de misiones de Copernicus Sentinel que desarrolla la ESA para el programa de control ambiental de la Unión Europea.

Según informa la ESA, los datos satelitales y los modelos de computadora son la única forma real de mostrar cómo se acumula la contaminación en todo el mundo. A corto plazo, estas herramientas son esenciales para los pronósticos y advertencias sobre la calidad del aire. A más largo plazo, son indispensables para proporcionar información precisa a los responsables de la toma de decisiones que desarrollan estrategias para abordar este gran problema.

El formaldehído es un importante gas intermedio en la oxidación del metano y otros hidrocarburos. Si bien es de corta duración en la atmósfera, reacciona químicamente para convertirse en una fuente importante de monóxido de carbono, otro contaminante dañino. Su disolución en agua, con adición de metanol, recibe el nombre de formol o formalina. La contaminación del aire afecta a todas las personas por igual. Solo en Europa, se estima que cada año 400.000 personas mueren prematuramente debido a la mala calidad del aire.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria concluyó en 2014 que el formaldehído entrañaba problemas de seguridad para los usuarios al ser una sustancia tóxica, irritante y un potente sensibilizante cutáneo y respiratorio que puede provocar lesiones oculares graves. Concluyó también que no podía descartase una relación de causa y efecto entre la exposición de formaldehído y la leucemia.

 
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