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ENTREVISTAS EN EL 40º ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN

María Emilia Casas: "Las mujeres no fuimos sujeto constituyente en 1978"

  • "La prohibición de la discriminación por sexo debería decir por sexo femenino, porque es el grupo discriminado", señala la que fue primera presidenta del Tribunal Constitucional
  • "Es una anomalía no reformar la Constitución. Sería bueno que los procedimientos rígidos de reforma no se conviertan en una cláusula de intangibilidad", señala
  • Casas se muestra favorable a una reforma por consenso en torno al Estado federal: "La sociedad está preparada"

Publicada el 09/12/2018 a las 06:00 Actualizada el 08/12/2018 a las 19:30
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María Emilia Casas, catedrática de Derecho del Trabajo y Seguridad Social.

María Emilia Casas, catedrática de Derecho del Trabajo y Seguridad Social.

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Si la Constitución se personificara, no andaría muy lejos de la forma sobria y concisa de María Emilia Casas (León, 1949), tal es su identificación con los principios que consagra y el convencimiento de la defensora de sus virtudes. Eso sí, entre esas virtudes esta renombrada jurista incluye las vías para su reforma, porque –recalca en varias ocasiones a lo largo de la entrevista– la norma fundamental no es un libro sagrado colocado ceremoniosamente tras una vitrina, sino un texto vivo cuyas páginas son peinadas por el viento de la realidad social. Casas, primera mujer Catedrática de Derecho del Trabajo y Seguridad Social del país, primera mujer en presidir en Tribunal Constitucional (2004-2011), parte de una "premisa básica": "No hay nada democrático fuera de la Constitución".

La de María Emilia Casas es la quinta de una serie de entrevistas en profundidad realizadas por infoLibre con seis prestigiosos juristas españoles con motivo del 40º aniversario de la Constitución. Este lunes se publicará la última conversación, con Luis López Guerra.

PREGUNTA: Una colega suya me comentaba que, en los actos de conmemoración de este 40º aniversario, se hablaba más de la reforma que de la Constitución.
RESPUESTA: Más que conmemorar, estamos celebrando. El primer análisis nos lleva a las virtudes de la Constitución, que las tiene. Su comportamiento a lo largo de estos 40 años como norma básica ha sido muy bueno. Ha ordenado nuestra convivencia en paz y en libertad, permitiendo la alternancia política con normalidad. Ha descentralizado el Estado, ha reconocido derechos fundamentales, ha permitido nuestra incorporación a la Unión Europea... Ha funcionado. No hemos recurrido a estados de excepción, salvo en el caso de los controladores aéreos. Hemos atravesado situaciones graves en estos últimos cuatro años, como el referéndum y la declaración de independencia [en Cataluña], pero la Constitución ha dado respuesta con la aplicación del artículo 155. Hemos construido un régimen homologable al de los países de nuestro entorno con esta Constitución, que es la mejor que hemos tenido, sin ninguna duda. Y no es una foto fija del 78. Es una Constitución vivida, como consecuencia de la transformación propiciada por el legislador [las Cortes] y de la jurisprudencia evolutiva del Tribunal Constitucional, siempre con el límite de no reformarla. Porque el poder de reforma sólo puede ejercerse a través de los artículos 167 y 168 de la propia Constitución.


P: Eso en un lado de la balanza. En el otro, en el negativo, ¿pone algo?
R: Hay un análisis muy avanzado de la necesidad de reforma que se frustra porque no se corresponde con una posibilidad real, porque para que se produzca es necesario que se alcance el consenso. Y no parece que tengamos un país que esté en la virtud del consenso, como sí ocurrió en la Transición. Pero bueno, no es momento, justamente ahora, de incidir en esto. Estamos celebrando el 40º aniversario. Ahora bien, esta reflexión continuará, porque una sociedad democrática madura tiene que reflexionar. Y es que la propia Constitución lo regula. No hablamos de procedimientos de revisión fuera de las reglas constitucionales, sino dentro. Así se ha modificado en 1992 y 2011. Pero han sido las únicas reformas. En constituciones escritas de la Europa continental el poder de enmienda ha funcionado. De manera que es una anomalía no reformar la Constitución. No se debe convertir en algo imposible.

P: Hablaba usted de cómo la Constitución ha sido puesta a prueba estos últimos cuatro años. ¿Ha salido indemne?
R: Sí, y no sólo estos cuatro años. Está el 23-F. Y ETA. Se jugaba con el derecho a la vida en democracia, nada menos. Y la democracia ha ganado. Es algo que hemos superado. Y la crisis. La Constitución ha resistido el embate de la crisis, pero ha dejado importantes jirones en el tejido social. Se ha incrementado la desigualdad social. Hay una extendida precariedad con sesgo de género. Es verdad que la Constitución ha permitido el avance de la igualdad, pero las mujeres no hemos logrado ser iguales que los hombres material y efectivamente. Estamos en sociedades mucho más diversas que la del 78. Por tanto, hay causas de discriminación que en el 78 no aparecían.

P: La crisis ha hecho aún más difícil el ejercicio de derechos como el de la vivienda o el empleo. ¿Se pueden garantizar y proteger mejor en la Constitución?
R: Ahí tiene un papel decisivo el legislador, porque la Constitución es un marco abierto. Se puede actuar en materia socioeconómica sin necesidad de reformar la Constitución. Dicho esto, en una eventual reforma, hay determinados derechos que están en la parte tercera, en los principios rectores de la política social y económica, que podrían recibir mayor protección. Como el derecho a salud, que es fundamental para crear sociedades justas y equitativas. Es un debate abierto, pero las mayorías políticas también pueden introducir cambios sin esperar a una reforma constitucional.

P: Porque el panorama para la reforma es poco propicio.
R: Sí, es poco propicio. Los requisitos de reforma son rígidos. Es una Constitución rígida, que es la compensación por ser una Constitución de consenso, que exige el mismo consenso para ser reformada.

P: ¿Es un riesgo convertirla en intocable?
R: No es una Constitución militante, no tiene cláusula de intangibilidad. Sólo hay que recurrir a las mayorías que exige. Sería bueno que esos procedimientos de reforma no se acaben convirtiendo en una cláusula de intangibilidad que la Constitución no tiene. Todo es reformable en la Constitución dentro de la Constitución. Pero claro, hace falta un clima de consenso, de acercamiento, de concordia, no sé qué palabra utilizar... El problema es que, mientras entre los expertos y los constitucionalistas hay mayoría que se pronuncia sobre la conveniencia de esa reforma, en la realidad esto no es posible. Esto no es de ayer. Ni siquiera viene del secesionismo catalán. Este planteamiento tiene ya más de una década. La Constitución no es un texto sagrado, no es un texto sacramental, no es el libro de una religión que hay que tener guardado y obedecer sin más, sin reflexionar. Puede llegar un momento en que la vida que le proporciona el legislador y la jurisprudencia no es suficiente para adaptarse a los tiempos.

P: ¿Ha llegado ese momento?
R: 40 años... Aquello que cantaba Gardel, que 20 años no es nada. 40 años es algo, ¿no? La sociedad se ha transformado muchísimo. Por ejemplo, el poder de transformación de la tecnología es enorme, afecta a los derechos de privacidad. Ojo, que el legislador tiene que actuar también. No es que la Constitución resuelva todo, pero no está imbuida de esa transformación tecnológica. Usa la palabra "informática" sólo una vez, en el 18.4. Es un ejemplo.

P: Existen posibilidades de actualización que los juristas identifican claramente. De perfeccionamiento técnico, digamos. Pero se cruzan las cuestiones políticas.
R: Los planos no son coincidentes, en efecto.

P: ¿Está correctamente plasmada la igualdad de la mujer?
R: La Constitución española es muy sabia y elige como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, el pluralismo político y la igualdad. Eso es lo que hay que garantizar. Pero puede no conseguirse. Hemos avanzado en igualdad, que es un valor de primer orden. Y en la Constitución hay un reconocimiento de la igualdad y una prohibición de la discriminación por sexo, aunque es por sexo genérico y no por sexo femenino, que es como debería haber sido, porque el grupo discriminado es el femenino. No obstante, todo esto ha permitido una gran transformación.

P: Lo obvio es que las mujeres apenas participaron en el diseño constitucional.
R: Sólo hay que ver la composición de las Cortes constituyentes... Se hizo una tarea muy importante. Pero las mujeres no estuvimos. No fuimos sujetos constituyentes en el 78. Hay un igualitarismo formal de derechos, con una cláusula del 9.2 muy acertada, que ordena a los poderes públicos la igualdad real y diseña un campo de juego amplio. Pero entre los problemas de nuestro constitucionalismo histórico que trataron de solventarse no estaba la desigualdad por sexo. Aunque está contemplada dos veces en el 14 y el 35, precisamente en el ámbito de las relaciones laborales. La igualdad es un valor supremo del ordenamiento jurídico y un mandato de los poderes públicos.

P: Es decir, que lo básico está, pero podría reforzarse.
R: Exactamente. La incorporación máxima de la mujer al mercado de trabajo remunerado es un fenómeno que no era tan visible como ahora. Las mujeres siempre hemos prestado un trabajo, que se ha calificado como improductivo, no sé con arreglo a qué categoría. Y que desde luego era no remunerado. Pero este trabajo ha sostenido la creación del Estado del bienestar. Sin el trabajo de la mujeres la sociedad no se hubiera sostenido. Así que cuando la mujer se incorpora masivamente al mercado del trabajo, porque las condiciones sociales cambian, se toma conciencia de que esa división no es justa. Porque la mujer no está dotada para las tareas familiares y el hombre para el trabajo, sino que el género humano está dotado para ambas tareas. Todo ese fenómeno ocurre en Europa a mediados del siglo pasado, pero aquí es más tarde. Eso es algo que tiene consecuencias. Los derechos de conciliación actualmente no funcionan, y el legislador debe reformarlos, pero quizás la Constitución debería tener en cuenta también toda esta problemática de conciliar tiempos de vida y trabajo. Esto era una problemática desconocida antes.

P: ¿Fenómenos con la fuerza de la globalización han desbordado a la Constitución?
R: La Constitución sirve para acoger esa nueva realidad, porque es un texto que en sí mismo lleva el germen de la transformación a través de la acción del legislador. Un precepto constitucional que dice que la capital de España es la villa de Madrid no tiene mayor interpretación, pero en la mayoría caben interpretaciones distintas. La Constitución tiene una llamada a la normativa internacional de derechos en el artículo 10.2 que nos obliga a estar en el concierto internacional.

P: ¿Puede una reforma constitución solucionar el problema de Cataluña?
R: Es que para que se produzca la reforma, tiene que haber consenso. Y si hay consenso, hay solución. Habríamos superado el problema. Si no hay condiciones para el consenso, no hay que reformar. Si lo hay, esa es la solución, porque el consenso es una técnica de resolución de problemas. Como lo fue la Constitución de 1978, con un apoyo altísimo en votación, especialmente en Cataluña.

P: ¿En torno a qué debe producirse ahora el consenso, exactamente?
R: Al modelo territorial, que la Constitución del 78 dejó muy abierto, con un sistema complejo en el que la atribución de competencias al Estado no es clara, es ambigua, no está terminada, y lo mismo con la atribución de competencias a las comunidades autónomas. Es un modelo con ambigüedades que 40 años después la sociedad debería estar preparada para repensar.

P: ¿Cómo?
R: Es posible un modelo que mejore el título VIII [organización territorial del Estado].

P: ¿El consenso puede construirse sobre la idea de un Estado federal?
R: Sí, sí, sin ninguna duda. Creo que la sociedad está preparada para esto. Es que más o menos el Estado de las autonomías se encauza en esto. Pero es cierto que ahora no hay consenso. En la sucesión en la jefatura del Estado hay un consenso universal [se refiere a la supresión de la prevalencia del varón], pero ni siquiera esto es posible.
 
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16 Comentarios
  • Txorigorri Txorigorri 10/12/18 12:27

    Si tenemos en cuenta que la Sra. Casas fue la presidenta de aquel Tribunal Constitucional que se pasó 4 años titubeando si aceptar o no el Estatut catalán tal y como lo habían aprobado el Parlament y el Congreso de Diputados y refrendado por el pueblo catalán, cambiando de posicionamiento y criterio al albur del viento que soplaba o de las presiones que recibía, no me extraña su tibieza y nado entre dos aguas de su entrevista.
    Por otro lado, me resulta de chiste eso de: "No hay nada democrático fuera de la Constitución", cuando quien decide lo que permanece o queda fuera de la misma está en manos de 12 personas (a veces como con el Estatut 10) que deciden sus sentencias basándose en algo que no es ciencia y que como al Papa se les debe considerar infalibles en sus resoluciones.

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    • Arkiloco Arkiloco 10/12/18 15:07

      ¿Y cuantas personas harían falta en cualquier tribunal para que se pareciese a ciencia o a algo similar a la infalibilidad? ¿Las de Estrasburgo son ciencia o infalibles y las suelen dictar solo tres personas o depende nuestra valoración de si se pronuncian a favor en contra de lo que pensamos? ¿Ponemos una maquinita sin emociones en los tribunales y damos por bueno que la tecnologia está al margen de las ideologias? Me parece, Txorigorri, que, a veces, se utilizan los argumentos más necios y carentes de lógica para dar rodeos y no decir directamente lo que se piensa. Y que parecen pensamientos que ignoran lo que es la democracia liberal o que solo consideran democrático aquello que se pronuncia o sentencia en el sentido de lo que pensamos. Y creo que no has entendido la frase de la señora Casas al trasladarla a las sentencias de cualquier Constitucional y a decisiones que siempre serán controvertidas, interpretables y discutibles. Ella habla de la Constitución y podemos extenderlo a Constituciones. Fuera de las normas que regulan la convivencia y los conflictos y por muy perfectibles o mejorables que puedan ser las mismas y sus procedimientos, se abre el espacio para la arbitrariedad y para que triunfe la ley de la fuerza, de los más brutos o de la fuerza de mayorias que discriminan o violentan a las minorias. Pero ya contarás como un Tribunal puede ser más justo o ser más cientifico e infalible si en vez de 12 lo forman 24 o 200 personas. Y la forma de selección entre personas que no juzgan en el vacio y además de conocimientos técnicos y honradez que se les supone, portan sentimientos e ideologias. Francamente, lo que algunos entendeis como democracia creo que es otra cosa. Aunque supongo que lo podrás desarrollar y explicarnos como puede ser el instrumento, el número y la selección perfecta para juzgar.

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      • Grobledam Grobledam 10/12/18 20:48

        Gracias y felicidades por su comentario Arkiloco.
        Creo que responde perfectamente a un virus que acompaña a la novedad de poder expresar opiniones y críticas de forma fácil y resultona en las redes sociales actuales.
        Fíjate Arkiloco que lo que más abunda por estos fueros es el enjuiciamiento en forma de opinión sin más, reproche, exabrupto cuando no insulto...; crítica, pero sin los condicionantes que la deben acompañar. Entre ellos el más necesario de proponer o sugerir alternativa. Si ello fuera una exigencia, los comentarios como el de Txorigorri y tantos otros "críticos" caerían en la cuenta de la falacia de su reprobación.
        Y es que creo, Arkiloco, que el motivo primordial de su comentario no es el enjuiciamiento crítico, si no el ataque propagandístico, la batalla por su causa, caiga quien caiga con razón o sin ella, la difusión de mi empresa, mi proyecto y el asalto y la agresión al contrario; aunque estemos con ello eliminando el terreno de juego, el alma que nos permite la disputa.
        Es la guerra y no buscan la verdad o algo que se le asemeje, o al menos !a razón o algo que justifique su postura, no. Buscan destruir al contrario censurando y vituperando todo lo que le apoya y alabando y ensalzando todo lo que lo debilite o lo destruya, sea razonable o no, sea de sentido común o no, sea evidente o no. Es la guerra.... y menos mal que no tienen tanques.

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        • Arkiloco Arkiloco 10/12/18 21:57


          Estoy de acuerdo contigo y añadiría que la mayoria son perezosos y confunden lo que es un pensamiento critico con criticar al adversario rapidamente convertido en enemigo. Y así, ni siquiera se detienen a pensar si lo que dicen tiene, al menos, algo de lógica o se puede sustentar con algo de fundamento. Un saludo.

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  • Fresno Fresno 09/12/18 23:05

    Estoy de acuerdo con Birth 3 en que la entrevista a María Emilia Casas ha sido anodina y de medias tintas. No ha aportado nada, ninguna visión propia de alguien que ha ocupado el cargo de Presidente del Tribunal Constitucional. Ha sido una imagen muy pobre.

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  • Fresno Fresno 09/12/18 23:05

    Estoy de acuerdo con Birth 3 en que la entrevista a María Emilia Casas ha sido anodina y de medias tintas. No ha aportado nada, ninguna visión propia de alguien que ha ocupado el cargo de Presidente del Tribunal Constitucional. Ha sido una imagen muy pobre.

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  • Fresno Fresno 09/12/18 22:48

    He leído con mucho interés las cinco entrevistas hechas a cinco prestigiosos juristas españoles sobre el tema de la Constitución española. Debo admitir que me ha parecido un ejercicio, tanto periodístico como pedagógico, muy interesante por parte de InfoLibre.
    Los cinco juristas pueden calificarse como prestigiosos, pero, en mi opinión, dicho supuesto prestigio no significa que todos ellos tengan la capacidad resolutiva que se requiere actualmente desde una perspectiva jurídica y política respecto de la Constitución. 
    Mi punto de vista se alinea con los de los Señores Pablo Pérez Tremps y Javier Pérez Royo por la profundidad de contenido en su exposición y en la capacidad de entender el problema social español. La posición de los otros tres juristas, aunque pueda respetarlas, me parecen puramente una visión técnico-jurídica que no ayuda a resolver los problemas ya que ven la Constitución como un corsé del que no se puede ni debe salir. Me imagino que habrán muchos otros juristas con una visión parecida, conservadora y sin voluntad de cambiar, amparándose en l marco legal.
    Sería importante que tanto los juristas como los políticos comprendieran que si el marco legal no permite hacer los cambios necesarios para poder avanzar la sociedad finalmente impondrá sus exigencias. Y la sociedad española está llegando a este punto.
    Yo no soy optimista respecto a la capacidad política de nuestros representantes en que pueden encontrar la solución adecuada. Hasta la fecha han demostrado una ineptitud muy preocupante a todos los niveles. Están fundamentalmente enfocados en aspectos ideológicos ya que consideran que es más rentable electoralmente. Aunque una parte de la ciudadanía aplaude los discursos ideológicos debería tenerse presente que el descontento está creciendo a causa de frustraciones de tipo económico, social y político, con lo que lo ideológico pasa a un segundo plano. La ciudadanía tiene hoy mucha más información que en 1978 y cada vez está menos dispuesta a aceptar la tiranía de los poderes fácticos (económicos, políticos y judiciales).

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  • Mirenchu Mirenchu 09/12/18 21:10

    Qué pesadas las neofeministas. En el 78 hombres y mujeres participaron en los movimientos y en el referendum. No veo que hubiera una discriminación especial, la sociedad era distinta, mas ma hista, divorcio y aborto no existían, pero la constitución los permitiría 

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  • Birth 3 Birth 3 09/12/18 15:13

    Las respuestas de la catedrática evidan continuamente ninguna confrontación con la misma realidad que está al mismo tiempo denunciando. Múltiplos ejemplos a través de la entrevista. Por ello le falta el mordiente que ilustra lo claro de lo oscuro. Todo medias tintas. Esperaba alguna referencia más a la que presenta A. Munárriz en su introducción como la "premisa básica" de Casas: "No hay nada democrático fuera de la Constitución". Por que en eso estoy en desacuerdo. La jurista dice hablando de la constitución: "Puede llegar un momento en que la vida que le proporciona el legislador y la jurisprudencia no es suficiente para adaptarse a los tiempos." Exacto. Y es ahí donde la democracia aparece prioritaria y no sometida meramente a lo legal. No, no es "el consenso", sino el modo participativo por el que se llega al consenso, que configura a una sociedad como democrática. Es el modo en que se resuelven los problemas la clave. Y hay evidencias de cómo grupos políticos y elites sociales evitan quemarse en el proceso. La falta de diálogo y participación definió la etapa de Rajoy. De nuevo, Angel Munárriz ha sabido vadear la sosa y acomodaticia conversación.

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    • Arkiloco Arkiloco 09/12/18 16:33

      Es curioso tu argumento y considero que muy erroneo. Según tu lo que configura a una sociedad como democrática es alcanzar consensos y el modo participativo que llevaría a ellos. Es una visión unilateral de la democracia, desconocedora de lo que es la democracia o casi poco democrática. La democracia facilita un marco para llegar a acuerdos y consensos pero también es el marco donde se reconoce la pluralidad y se expresan los conflictos y los disensos. Regulado todo por leyes producto de consensos o de mayorias que las aprueban. Ni las Constituciones ni las leyes "obligan" al consenso ni pueden dictar como deben comportarse y sentir los agentes politicos y los ciudadanos para que un "modelo participativo" lleve al consenso y porque el consenso es el fin de la democracia. Y el "modo" en que se resuelven los problemas tampoco se puede imponer en ninguna Constitución porque no existe tal "modo" fuera de los muchos "modos" que los agentes politicos y ciudadanos consideran que existen. Tu consideras que "tu modo" es el "modo" de resolver los problemas y que alrededor de el se debe realizar el consenso. Y que el "dialogo", siempre impreciso y que tendrá muchas voces, solo puede llevar al consenso y al entendimiento. Es decir, en "tu democracia" y modelo participativo no se contempla el desacuerdo ni el disenso como resultado, ni las limitaciones de las leyes o el dialogo para resolver problemas y solo puede haber consenso y un solo resultado en el "dialogo": que te den la razón a ti, que la mayoria esté satisfecha y esta mayoria solo podría pensar como tu y tal como tu entiendes que es la democracia. Tras esta idea de "democracia" hay una idea muy vieja y que es lo opuesto a la democracia. Querer acabar con la pluralidad y el conflicto imponiendo el consenso y casi mejor la unanimidad. El "modo" será el que puedan imponer algunos. Me quedo con la señora Casas y suscribo que no hay nada democrático fuera de la Constitución. Otra cosa es que democraticamente se reforme y que, con mil reformas, no haya consensos inevitables ni para siempre.

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      • Birth 3 Birth 3 10/12/18 23:54

        Leo su comentario y no reconozco en absoluto la descripción que hace del mío. Vamos, que no tiene nada que ver con lo que escribo. Prejuzga. Así que me ahorra esfuerzo. Por lo que escribe deduzco que no tenemos el mismo concepto, es más, ni la misma experiencia, de lo que implica la democracia. Y por el modo en que trata de sacar adelante sus argumentos, me parece que son de los que en los debates cavan trincheras o polvorean. En todo caso, saludos.

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        • Arkiloco Arkiloco 11/12/18 00:33

          Pues o te expresas muy mal o has desarrollado fatal lo que dices porque yo me he atenido a la literalidad de lo que escribes. Y a partir de ahi mis deducciones no violentan nada o se pueden extraer con toda logica. Y esta es la madre de su cordero: "No, no es "el consenso", sino el modo participativo por el que se llega al consenso, que configura a una sociedad como democrática. Es el modo en que se resuelven los problemas la clave." Repaselo y a ver si reconoce que mi respuesta se atiene estrictamente a lo que usted dice. Igual cavas mal y polvoreas peor. Y, por supuesto, saludos-.

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  • Kovacs Kovacs 09/12/18 00:02

    Sin duda el género discriminado es el femenino. No hay más que leer la Ley Integral contra la Violencia de Género como para darse cuenta.

    Eso y las cuotas.

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  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 08/12/18 21:58

    La constitucion fue un fraude de pies a cabeza. Todo ha quedado "atado y bien atado". Peor aùn, el nivel de explotacion de los trabjadores ha llegado a los niveles de 1960 cuando se produjo una emigracion de dos millones de trabajadoes por todo el resto de Europa: .Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido, Suiza, Bélgica, incluso Dinamarca. El nivel de explotación ha llegado a niveles de indignidad personal. Lo más grave es que está en aumento. Esta CE78 se hizo ignorando a los ciudadanos y ciudadanas que no hemos dejado de ser súbditos y subditas. No se puede comparar a ninguna otra porque ÉSTA NO SE CUMPLE. Dice que todos somos iguales ante la ley pero los BORBONES SON DESIGUALES ante la ley. Que Urdangarín esté en la cárcel lo demuestra: él no es un borbón; por eso está en la cárcel. Son muchos los que deberían estar acompañándole; cientos de aforados y de inviolables pero no lo estarán. Y en su compañía los empresarios que los corrompieron o a los que ellos corrompieron, que no se sabe que es antes si el huevo o la gallina, Entre aforados e inviolables la panda de delincuentes estarían en la cárcel en otro país. Aquí desbordan las que tenemos. El país está lleno de gente "con licencia para robar". Eso no pasa en otros países. Si a ello sumamos las lamnetables e incompetentes sentencias del TC y del TC, felizmente derogadas por el TJUE, tanto en el ámbito econòmico, como la más reciente del pago de AJD ¡Dios me oiga!, como en el ámbito político, como el esperpento que está en vias de iniciarse para vergúenza de quienes todavía la tenemos. Esperemos que el TJUE tarde en revocarla, menos de lo que tardó con Otegui. Es inadmisible el enarcelamiento de los catalanes, al margen de su error, que siguen con paciencia de Job soportando un despropósito de tamaño natural. Pese al TJUE esa monstruosidad organizada por el PP en Cataluña tendrá difícil solución. Dejémonos, pues, de hagiografias con la CE78. DIGAMOS LA VERDAD. Esta CE78 nació MUERTA. Los que se benefician de ella con total impudicia la quieren maquillar para hacernos creer que la cambian. NUNCA nos dejarán ser a IGUALES ANTE LA LEY ni respetaran los DERECHOS FUNDAMENTALES. Nunca lo hicieron.

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    • Arkiloco Arkiloco 09/12/18 15:45

      Poco tengo que añadir y nada para mejorar, Alfonso, a la acertada y notable respuesta que le da Grobledam pero algo si quisiera señalarte. Me recuerdas a esas personas que se suben a tarimas o a las mesas de las tabernas y mandan callar a todos porque no tienen ni idea y desde posición tan elevada gritan que nos van a contar LA VERDAD. Y esa VERDAD tabernaria suele ser una serie de despropositos, demagogias, ignorancias y muchos golpes en el pecho con indignación que sabe a impostada. Y es normal que, en vez de escuchar sus gritos y sus contundentes sentencias, tengamos preferencia por leer las informadas, prudentes y sensatas opiniones de la señora Casas y que nos gusten más que las de, por ejemplo, el soberbio señor Perez Royo. Usted no puede decir que esta Constitución nació MUERTA y que ese cadaver haya propiciado uno de los periodos y quizás el mejor de la historia en cuanto a convivencia, libertades y posibilidades para ejercer los Derechos Fundamentales. No hay leyes ni Constituciones milagro que acaben con la explotación, las desigualdades o la corrupción o que aseguren un funcionamiento sin fricciones y conflictos derivados de la pluralidad y su reconocimiento o que garanticen una organización territorial sin tensiones allí donde otros nacionalismos quieren llevar adelante su proyecto y quieren construir otros estados. La señora Casas habla de una Constitución viva y de la necesidad de su reforma pero para reformar hacen falta unas condiciones y consensos que hoy no se dan. Y no se dan porque nuestra sociedad es plural y la Constitución reconoce esa pluralidad siempre conflictiva. Aunque tu no lo quieras creer ni sepas de lo que hablas, en otros paises y con otras Constituciones similares, no se ha acabado con la explotación, ni con las desigualdades, ni con la corrupción y tampoco se ha alcanzado ese ideal de que todos somos iguales ante la Ley. En el fondo y es lo que proponen los que braman a tu manera, tu reclamas una Constitución Cadaver, algo que dejara todo atado y bien atado para siempre. Y no habría, por ejemplo, problema catalán ni vasco. Otros problemas no dependen de Constituciones y supongo que lo podrás entender.

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    • Grobledam Grobledam 09/12/18 12:55

      Ahora les ha dado por la C.78. El arquetipo demoníaco de todos los males, incluso la causante de la crisis económica global y la explotación de la clase obrera.
      Va a tener razón aquel comentarista que habla de espíritus paranoicos; aunque quizás usando un poco de esa paranoia nos de por pensar que algún gurú propagandista esté financiado y organizando estos ataques en oleada que siempre coinciden en un objetivo último y común: España y lo español, incluido sus deleznables "súbditos y subditas" (las subditas españolas no merecen tilde al parecer de este caballero) que no han dejado de serlo (incluido él, lo que le ensalza) por el hecho de tener esta piltrafa de CE78 (la "E" debe ser por lo de "española" que, ya se sabe, siempre denigra un poco más.
      Para muestra el "botón" del ultra al que respondo. Su comentario es un compendio de todas las fobias y mentiras que saturan las redes. Lo del apoyo internacional a la causa Procés-separatista es patético y se pudo observar en el aval que recibió su proclamada República (el destino, la meta, el objetivo final magnífico y maravilloso de ese poble escollit)....: ¡Osetia del Sur! fue el único país del planeta que reconoció esa República ideal.
      Pero sus deslenguados paranoicos siguen dándonos la matraca buscando "objetivos" para.....aburrir...; porque ya es lo único que consiguen. Bueno, y provocar hilaridad, porque hoy me he pegado una jartá de reír cuando nuestro atribulado comentarista enjareta a la C-78 el "nivel de explotación de los trabajadores" "que ha llegado a niveles de indignidad personal" y junto con lo de los que tienen "licencia para robar" y "eso no pasa en otros países" ya hace que me parta la caja y eso que reclama que "Dios me oiga" para complementar con el aliento celestial el apoyo de Osetia del Sur.
      Por cierto, las opiniones vertidas por la Sra María Emilia Casas no respaldan ni una de las afirmaciones del constitucionalista Pérez Royo que tanto dieron que hablar en la sección de comentarios de aquella entrevista. Debe ser porque sólo ha sido la primera mujer Catedrática de Derecho del Trabajo y Presidenta del Tribunal Constitucional....eso sí, españoles.

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