La XIV Legislatura

El fracaso del "cordón sanitario" permite que la extrema derecha se siente en la Mesa del Congreso

Los diputados de Vox Javier Ortega Smith, Ivan Espinosa de los Monteros y Santiago Abascal.

Los españoles volvieron a votar el 10N y, a la espera de que las negociaciones para que eche andar el Ejecutivo, el Legislativo dio este martes sus primeros pasos con la constitución de las Cámaras. La votación para la elección de los nueve miembros de la Mesa del Congreso de la XIV Legislatura arrancaba poco antes de las 10.25 horas con el llamamiento a los diputados por orden alfabético. Una urna y una papeleta por parlamentario electo garantizan que este voto a la Presidencia, las cuatro Vicepresidencias y las cuatro Secretarías de la Cámara sea secreto. Pero algunas pistas han ido dando sus señorías en las últimas semanas, días... e incluso horas si se tiene en cuenta que el fracaso de un pacto entre PP, Cs y Vox alteró las cuentas no sólo de las fuerzas de la derecha.

Como estaba previsto, la socialista Meritxell Batet, fue elegida presidenta. Pero fueron necesarias dos votaciones para que lo lograse. En la primera, que quedó a nueve diputados de los 176 de requerida mayoría absoluta. En la segunda, ya fue suficiente con mayoría simple: 166 apoyos frente a los 140 con los que se hizo Ana Pastor, la candidata del PP. Repite en el cargo que ya se le encomendó en la XIII Legislatura.

Sobre el resto de puestos había bastante misterio por la negativa de Vox a apoyar que Ciudadanos tuviese un asiento en el órgano de gobierno de la Cámara y también por la negativa del PSOE a apoyar al partido naranja después de que ni ellos ni el PP accediesen a cerrar un acuerdo para dejar fuera a la extrema derecha.

Realizadas las votaciones para las Vicepresidencias, el recuento arrojó que la primera será para Rodríguez Gómez de Celis (PSOE, 108 votos), la segunda para Ana Pastor (PP, 101 votos), la tercera para Gloria Elizo (Unidas Podemos, 77 votos) y la cuarta para Ignacio Gil Lázaro (Vox, 52 votos), un exdiputado del PP que ya fue miembro de la Mesa. Ana Pastor contó con los votos de PP, Cs y Navarra Suma. La extrema derecha se votó a sí misma. Y entró en la Mesa. El pretendido "cordón sanitario" a Vox fracasó por la falta de acuerdo entre PSOE, PP y Ciudadanos.El PP intenta echar un cable a Cs... pero fracasa

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Para las Secretarías también hubo sorpresas. Se sentarán PSOE, dos diputados de Podemos y el Partido Popular. Los conservadores intentaron, sin éxito, prestando a votos a Cs, que su socio de gobierno autonómico no se quedara fuera. 

A las 13.45, la sesión se suspendió unos minutos antes de proceder al desempate, a 67 votos, de Sofía Hernanz (PSOE) y Gerardo Pisarello (Unidas Podemos). Tras la votación, Pisarello fue elegido secretario primero y la socialista Hernán Costa, secretaria segunda. Javier Sánchez Serna (Unidas Podemos, 60 votos) será secretario tercero y el cuarto le corresponde a Adolfo Suárez Illana (PP, 58)

Este resultado arroja que la socialista Meritxell Batet presidirá de nuevo una Cámara con mayoría de izquierdas en la Mesa: seis diputados (tres de PSOE y tres de Unidas Podemos) frente a tres (dos del PP y uno de Vox) de la derecha. La oferta de los conservadores que rechazó la extrema derecha estaba encaminada a que PP se hiciera con dos puestos y Vox y Cs con uno cada uno.

Fuentes conocedoras del contenido de las negociaciones para la conformación de la Mesa aseguran que JxCat votó a los candidatos de Unidas Podemos, tanto en el turno de las Vicepresidencia como de las Secretarías para "contribuir al cordón sanitario a Vox".

 

PP y PSOE se culpan mutuamente de la entrada del partido de Santiago Abascal en la Mesa. "Vox entra en la Mesa del Congreso tras renunciar el PSOE al 'cordón sanitario' para asegurarse la Vicepresidencia Primera", se quejaban en Génova. Pero lo cierto es que los conservadores se negaron a ese "cordón sanitario" desde el minuto uno, aunque los socialistas podrían haberlo promovido en la votación de las Vicepresidencias presentando un candidato más o prestando votos a Ciudadanos.

Pero en el capítulo de reproches no faltan los que se cruzaron PP y Vox. "En las elecciones ofrecimos España Suma a Cs y lo rechazaron, regalando dos victorias a Sánchez. Ayer ofrecimos un pacto para la Mesa del Congreso a Vox pero se negaron, regalando un representante a la izquierda. La división del centro y la derecha es el salvavidas de Sánchez", escribía Pablo Casado en su perfil de la red social Twitter.

 

El jefe de los conservadores no respondía expresamente a ningún dirigente de Vox, pero minutos antes. Iván Espinosa de los Monteros había señalado, también en Twitter, lo siguiente: "El PP aplica el cordón sanitario y permite que entre un miembro adicional de Podemos, antes que apoyar a Vox, el 3er grupo de la Cámara". Y Abascal volvió a poner sobre la mesa ese "Tomamos nota" que tanto preocupa en el PP porque los votos de la extrema derecha son clave para que saquen adelante los Presupuestos en las comunidades autónomas donde cogobiernan con Cs gracias a los votos de Vox.

 

Se cierra el debate sobre Vox

El de la composición de la Mesa del Congreso ha sido uno de los debates que más han agitado la vida política española en las últimas semanas precisamente por estar ante la primera legislatura en la que la extrema derecha, por números (52 escaños) se encontraba ante la posibilidad de sentarse por primera vez en el órgano de gobierno de la Cámara. Y en eso han insistido desde Vox: ser la tercera fuerza política les otorgaba el derecho a sentarse en dos de los nueve puestos. Esto es así si nos atenemos a que la Mesa tenga una representación proporcional de los grupos. Pero sobre el papel, en el Reglamento de la Cámara nada figura al respecto. 

La práctica parlamentaria demuestra que la composición del órgano de gobierno de la Cámara acaba siendo el resultado de pactos cruzados entre formaciones con la vista puesta en acuerdos puntuales o, más a largo plazo, acuerdos de legislatura.

Hasta este lunes, cuando Casado reunió en el Congreso a los diputados y senadores electos para esta XIV Legislatura, todo parecía claro en el bloque de la derecha. Cuando Pablo Casado había asegurado que PSOE no podía esperar que el PP hiciese un cordón sanitario a Vox se interpretó que los votos de los diputados conservadores iban a servir para que la extrema derecha se garantizase los dos diputados que, aseguraban, les correspondía. Pero el lunes, el PP dio un giro al guion. 

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Sin retirar la promesa de no hacer "cordón sanitario" Casado propuso a Vox que se sentara a negociar con Cs para el partido naranja, su socio de gobierno en comunidades autónomas y en el Ayuntamiento de Madrid, también estuviese presente.

A la extrema derecha la idea no le atrajo nada. Y, a media tarde, tras reunirse con Cs, Vox aseguró que no había pacto posible para que los liberales se sentaran en la Mesa. La reacción del PP fue seguir con el órdago: o entraba Ciudadanos, o nada. La oferta de negociación de los conservadores era la de dos puestos para ellos, uno para Vox y otro para Cs.

El órdago de los conservadores tuvo como respuesta otro órdago, en este caso de la extrema derecha. A primera hora del martes Vox insistía en que su posición no variaba. que iban en serio y que iban a votarse a sí mismos.

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