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Impuestos del 5% y del 7%, peajes y cargos: todo lo que se puede cambiar para aligerar la factura eléctrica más allá del IVA

  • El Gobierno podría renunciar a recaudar 5.378 millones en tasas para aliviar el sablazo en el recibo de la luz que se espera durante verano. Pero no es tan fácil
  • El favorito para suprimir es el impuesto a las eléctricas. El que se aplica a los consumidores, consideran expertos, también es prescindible
  • El IVA podría reducirse solo en la parte fija y mantenerse al 21% en la variable para no desincentivar el ahorro, pero se teme una mayor complicación en la factura
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Publicada el 18/06/2021 a las 06:00
María Jesús Montero y Teresa Ribera a su llegada a una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros, en La Moncloa.

María Jesús Montero y Teresa Ribera a su llegada a una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros, en La Moncloa.

EP

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, aseguró este jueves que el Gobierno estudiará bajar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de la electricidad del 21% al 10%. El movimiento sorprende: el Ejecutivo se ha manifestado varias veces en contra, por su carácter potencialmente regresivo (la rebaja sería disfrutada por consumidores vulnerables y por acaudalados derrochadores por igual) y por el impacto que tendría sobre las arcas del Estado. Dentro de Unidas Podemos, el socio de coalición del PSOE, se han manifestado tanto a favor como en contra en otras ocasiones. La medida cuenta con el visto bueno de los liberales y de organizaciones de consumidores como la OCU. La reducción de 11 puntos del tipo abarataría el recibo, como es obvio, pero ni es la única tasa que se aplica a la luz ni es la única que se puede bajar, paralizar o suprimir.

A continuación, explicamos, dentro del galimatías de la factura de la luz, cuáles son los principales impuestos que se aplican a la generación y consumición de energía eléctrica, sus características, potencialidades, beneficios y contraindicaciones de su implantación, y cómo podrían modificarse como único recurso con el que cuenta el Ejecutivo a corto plazo para abaratar un recibo en máximos históricos.

Para empezar... algunos conceptos generales

Hay dos tipos de mercados mediante los cuales consumir energía eléctrica. Uno es el mercado regulado, al que están sujetos el 33% de los consumidores. Mediante el Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC), solo aplicable para usuarios domésticos, se paga más o menos dependiendo de lo que marque cada día la subasta (pool) en la que se determinan los precios para el mercado mayorista. El 67% está en el mercado libre, donde la empresa eléctrica acuerda con el cliente, mediante un contrato, cuánto pagará por el recurso al margen de los vaivenes del pool. Solo en el primero se aplican los nuevos y polémicos tramos horarios, que elevan el precio en las horas punta y lo bajan en las horas valle. 

También son los primeros los que van a sufrir más durante este verano. Una concatenación de factores (el precio del CO2, el precio del gas natural y las condiciones meteorológicas, principalmente) están logrando que el precio del kilovatio/hora ronde los 100 euros. Los analistas prevén que va a seguir así hasta septiembre. El Gobierno ha anunciado reformas estructurales para evitar que tanto el CO2 como el gas natural, es decir, los efectos de la quema de combustibles fósiles, disparen el mercado. Dos anteproyectos están ya en marcha, pero la reforma integral lleva prometida desde 2018 y sigue aún pendiente. 

Tanto el mercado libre como el regulado deben incorporar en la factura los peajes y cargos del sistema eléctrico. Es decir, lo que abonamos todos los consumidores para que la electricidad sea lo más limpia posible y llegue a nuestra casa sin interrupciones, sobresaltos u apagones. 

Parecen impuestos pero no lo son: peajes y cargos

Los peajes de acceso y los cargos son costes repercutidos a todos los consumidores y que sirven para sufragar lo que cuesta distribuir y trasladar la electricidad, por un lado, y lo que cuesta la transición hacia un modelo renovable, por otro. Según la CNMC, se trata del 41,14% de la factura. Aquí pagamos la red de alta tensión gestionada por Red Eléctrica Española (REE), la gestión de los residuos nucleares, el déficit de tarifa, la compensación a centrales de carbón y de gas para que estén siempre disponibles en caso de emergencia o el despliegue de las renovables. 

Mediante la reforma aplicada en junio, el Gobierno pasó la mayor parte de estos peajes y cargos a la parte variable de la factura, para incentivar el ahorro: cuanto más consumemos, más abonaremos por estas partidas, y cuanto menos, la rebaja en la factura será mayor. Además, mediante la creación del Fondo para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico, pretende que parte de los cargos, los relativos al desarrollo renovable, sean abonados por todas las energéticas (tanto eléctricas como gasísticas o petrolíferas). Sin embargo, como veremos posteriormente, la maniobra cuenta con el peligro de que las compañías decidan, simplemente, repercutirlo en el consumidor. 

Los impuestos que pagamos directamente: el 5% sobre la electricidad y el IVA

El Impuesto Especial sobre la Electricidad es del 5% y se aplica tanto a la parte fija, la potencia contratada, como a la parte variable, el consumo. Según el informe de 2020 de la Agencia Tributaria, se recaudaron 1.232 millones de euros durante 2020 mediante esta tasa, similar a la que se aplica al alcohol, la gasolina o el tabaco. Lo recaudado es gestionado por las comunidades autónomas. "Es un impuesto que tuvo una vinculación al carbón. Creo que no tiene sentido hoy en día. Aunque en el momento que lo quites, las autonomías van a decir que se lo compenses", considera Diego Rodríguez, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y especialista en el mercado eléctrico. 

En teoría, lo recaudado por el 5% se dedica, una vez el carbón es prácticamente historia en la generación de electricidad, a financiar la transición justa de las comarcas mineras y las regiones que han vivido durante décadas a la sombra de centrales contaminantes. Pero Rodríguez considera que para eso ya pueden utilizarse los generosos fondos europeos y el impuesto al CO2 que paga cada instalación emisora del continente europeo: la Comisión Europea ve con buenos ojos que se destine a esa partida. 

Con respecto al IVA, la discusión es aún más compleja. El 21% se aplica al total de la factura eléctrica. Es decir: una vez hechos los cálculos sobre lo correspondiente a la potencia, al consumo, a los peajes, a los cargos, una vez añadido el 5%, la cifra resultante se grava con un 21% más, uno de los porcentajes más altos de la Unión Europea. Es cierto que Bruselas nos regaña en ocasiones por abusar, a su juicio, de los tipos reducidos y ultrarreducidos, pero la Comisión no tendría problema en modificar el impuesto. El problema es lo que se deja de recaudar, por un lado, y las dudas que existen sobre si se trata del método más eficiente para abaratar el recibo. 

El Gobierno estima que el paso del 21% al 10% supondría una pérdida de 3.000 millones de ingresos anuales. "Tiene una repercusión directa sobre la factura", explica Rodríguez. "Otra cosa es si debe ser el instrumento adecuado para bajarla". Evidentemente, los ingresos del Estado repercuten en el mantenimiento y la mejora del Estado del Bienestar. El especialista asegura que es difícil definir con total justicia qué servicios básicos requieren un tipo reducido o ultrarreducido sin mermar demasiado las arcas de la administración y que la modificación tanto del 5% como de otras tasas serían más fáciles de explicar, más fáciles de entender y más justas. Además, el Gobierno tiene mecanismos, considera, para aliviar a los consumidores más vulnerables sin tocar la recaudación: ampliando la cuantía y la extensión del bono social eléctrico, como piden las organizaciones contra la pobreza energética

El secretario general del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), José María Mollinedo, cree que, aunque sea la única opción a corto plazo, el Gobierno debe dejar la recaudación tal y como está y centrarse en las reformas estructurales. Sobre el IVA, considera que la rebaja final sería "más que limitada". "Una rebaja del IVA afecta de manera generalizada a todos los consumidores. A los energéticamente vulnerables les afecta lo mismo que a una persona que tenga una gran capacidad de renta o de patrimonio. Creo que tenemos que poner encima de la mesa qué tipo de sistema es el que queremos. Si queremos uno, digamos, de parcheo, de poner soluciones a corto, sin abordar ese cambio, o si se aborda un cambio más estructural". 

Una solución intermedia sería, como defienden analistas del mercado eléctrico como Pedro Fresco en este artículo, la imposición de dos tipos: del 10% a la parte fija, la sección de la factura cuyo importe es el mismo todos los meses, y del 21% a la parte variable, la que depende de lo que consumamos. Así, se reduce, aproximadamente, unos 4 euros la factura mensual mientras se sigue incentivando el ahorro energético y la eficiencia. Sin embargo, para Rodríguez y Mollinedo esta alternativa supondría complicar aún más un recibo muy difícil de calcular y de entender, y habría que vigilar y regular de manera muy cuidadosa cómo aplican el cambio las comercializadoras del mercado libre para que no aprovechen la coyuntura para subir aún más los precios.  

Los que pagamos indirectamente: el 7% sobre la generación y el CO2

Otros dos impuestos no son abonados directamente por la ciudadanía, sino por las empresas. Uno de ellos es el llamado Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE), que suele confundirse con el Impuesto Especial a la Electricidad. Todas las centrales de generación eléctrica, sea un parque eólico o una térmica de carbón, tienen que pagar un 7% sobre sus beneficios en esta actividad. El problema es que lo incluyen como costes, por lo que finalmente, de manera indirecta, lo paga el consumidor. El Ministerio para la Transición Ecológica ya paralizó el tributo durante una subida de 2018 y ahora lo volverá a hacer durante esta crisis. 

El Estado ingresó 1.146 millones de euros por este concepto durante 2020. La Agencia Tributaria lo incluye en el apartado de "impuestos medioambientales", aunque, consideran los expertos, no lo es: se aplica tanto a las energías limpias como a las sucias. Rodríguez, que formó parte del Consejo Asesor para la Transición Energética (Capte) que hizo una propuesta de reforma eléctrica al primer Gobierno de Sánchez, apuesta por su abolición definitiva. Hacienda ya ingresa bastante por otras vías como para poder permitírselo, debido a la escalada de precios; debería sustituirse por una tasa que grave las generaciones más contaminantes y que incentive a las renovables, la hidroeléctrica y la nuclear, si solo se tiene en cuenta su impacto climático. 

Mollinedo no está de acuerdo: no hay garantía de que renunciar a ese 7% se traduzca directamente en una bajada de la factura. ¿Quién garantiza que las eléctricas van a ser lo suficientemente honestas como para bajar el precio del producto que comercializan si bajan los costes? "No pasó con la reducción del IVA del cine", recuerda. "Otra cuestión distinta es si los impuestos a la generación de la energía se debe cobrar a los productores de energía de fuentes renovables, que son más baratas que las convencionales. Esto, a lo mejor, es una cuestión que hay que valorar", opina. 

Un argumento a favor de la supresión del 7% es el precio del CO2, el último impuesto que, en teoría, pagan las eléctricas y acaba repercutiendo en el recibo del ciudadano de a pie. En base al mercado de emisiones europeo, cada instalación que quiere emitir más de lo que tiene permitido debe pagar por cada tonelada de exceso en el dióxido de carbono que expulsa a la atmósfera. Tras años con precios irrisorios, en los últimos meses inició una escalada que ha dejado el indicador en los 50 euros. Y no es el techo. Al estar por las nubes, el Ejecutivo, considera Rodríguez, tiene más margen para renunciar a otras partidas. 

Es imposible que España cambie motu proprio el funcionamiento del mercado del CO2 y no puede hacer nada a corto plazo por evitar la distorsión. Pero a medio sí que puede meterle mano a varias injusticias. En primer lugar, el sistema marginalista, compartido por Europa, hace que el consumidor acogido al PVPC acabe pagando más cuando las tecnologías más emisoras, que tienen que pagar por el dióxido de carbono, participan en la generación. Y en segundo lugar, hidroeléctricas y nucleares ya amortizadas, a las que les cuesta mucho menos generar la electricidad, reciben el mismo precio que marca el gas natural. Lo segundo será corregido en un anteproyecto de ley que ya prepara el Gobierno. Lo primero está por corregir y aún no se sabe cómo. Ribera lleva años lamentando el sinsentido del sistema, pero sin poner una gran reforma sobre la mesa. Aquí hay varias propuestas. 

Esos son los mecanismos con los que cuenta el Estado para bajar la factura de la luz a costa de la recaudación. Otras reformas sistémicas están en camino. Sin embargo, Mollinedo recuerda la necesidad de otra actuación que, por ahora, no está en los planes ni de Transición Ecológica, ni de Hacienda, ni de Economía, ni de Consumo: una auditoría completa que amplíe el control que ya ejerce la CNMC para determinar si las eléctricas están cobrando lo que cuesta la electricidad más un beneficio razonable sobre un suministro esencial. O si están encareciendo la factura para llenarse los bolsillos a costa de todos. 
 

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12 Comentarios
  • Isabelle006# Isabelle006# 22/06/21 13:38

    El Confidencial

    "TRAS LA JUNTA DE ACCIONISTAS

    La Fiscalía Anticorrupción pide imputar a Sánchez Galán por los espionajes de Villarejo. También pide imputar al número dos de la eléctrica, al expresidente de Iberdrola España y al que fuera jefe del Gabinete de Presidencia de la eléctrica, Rafael Orbegozo" 22 junio 2021

    https://www.elconfidencial.com/espana/2021-06-22/fiscalia-sanchez-galan-villarejo-iberdrola_3145476/

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  • Respetemos Respetemos 21/06/21 15:51

    Para trata este tema habría que tener especial cuidado en que la información publicada sea totalmente veráz, evitando erratas que contribuyan a difundir algunas malévolas ideas con la intención de responsabilizar unicamente al gobierno de la escalada del precio de la energía eléctrica. Por ejemplo, en el articulo objeto del presente comentario, el precio de 100€ no es el correspondiente al del kwh, como en él se indica, sino que es el del MWH, es decir, en realidad el precio del kwh está en torno a los 10 cts. y no a los 100 €.
    Se pueden leer y oír en determinados medios,
    opiniones que, ya sea por desconocimiento o de forma malintencionada, confunden el porcentage de subida del kwh con el del importe total de la factura.
    Parece que algunos están interesados en magnificar la subida de la energía eléctrica como arma política contra el gobierno. En este, sentido y comparando datos de una factura de junio de 2017 y otra de mayo del presente año, el precio del kwh ha subido un 35,8%.
    (desde 6,7 a 9,1 cts. el kwh) Sin embargo, y para un mismo consumo y condiciones del contrato PVPC, sin discriminación horaria, la diferencia del importe total entre ambas facturas es de apenas de un 10%.

    En cualquir caso parece obvio que el precio de la electricidad debería ser objeto de una auditoria gubernamental encaminada fundamentalmente a conocer los, hasta ahora, secretos costos de producción, así como a actualizar o, incluso a cancelar otras partidas relacionadas con las nucleares o con los costes ficticios de las fuentes de energía utilizadas para la generación. No menos importante seria la aplicación de un IVA reducido.

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  • Antonio Basanta Antonio Basanta 20/06/21 11:42

    Para recordar: El impuesto especial sobre la electricidad del 5% fue creado por el PP, por Aznar el año 1998, el año en que empezó a decir que bajaba impuestos, con el nombre de Impuesto sobre el consumo de la luz: Este impuesto al igual que los impuestos sobre todos los seguros los creó el PP: y son impuestos muy potentes de gran recaudación, que sirvió para reducir impuestos a las clases altas, desgravaciones a las mismas y a las empresas en Impuestos de sociedades. Creación de la derecha aznarista. El impuesto sobre generación fue creado por la derecha de Rajoy el año 2012 o 2013. Antes no existía Lo digo por aclarar que el PP creó impuestos y no bajó ninguno de los indirectos y hoy parece que quiere que los Gobiernos progresistas retiren esos impuestos y no se puedan financiar. Los sistemas impositivos van tan unidos que solo se puede hacer una reforma global del sistema impositivo que necesariamente es lenta. Cualquier rebaja de impuestos significa que o tienes más deficit y deuda o que tienes que quitar servicios públicos. En todo caso esa bajada vuelve a beneficiar a los que tienen más dinero porque pueden pueden cambiar las instalaciones para abaratar el recibo. Yo no quiero que mi me lo bajen. El otro día hice dos comentarios sobre esto que voy a reproducir por si le interesan a alguien.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 20/06/21 11:45

      Estoy en desacuerdo con los planteamientos de este tema. Ayer el diario "El PAis" publicó un excepcional articulo de Xavier Labandeira titulado "Una compensación justa en la transición verde" en la que planteaba que en esta transición acelerada que tenemos que hacer a lo verde, energéticamente y en todo lo demás, hay perdedores como en todas las transiciones que mejoran y mejorarán la vida en el futuro pero tiene perdedores en el sentido de que personas o ramos de actividad van a ser perjudicados "a la corta". Y que es un error profundo las bajadas generalizadas de impuestos para todos los sectores o consumidores porque no se discrimina a quienes son los perjudicados o beneficiados. Los sectores altos o medios altos o inclusos medios de la sociedad, van a poder cambiar por si mismo por ej una caldera o un coche, logrando los beneficios de la energía verde y pagando menos. El problema están en los sectores socialmente perjudicados y las clases mas empobrecidas que no pueden hacerlo. Ese es el sentido de las nuevas tarifas de electricidad. Se paga menos cuando la electricidad cuesta menos y cuesta menos cuando se utilizan las energías mas baratas, que además son las limpias en contaminación. Por ej: Si se paga bastante menos el fin de semana es porque el fin de semana hay menos consumo de energía y en la cesta de energías se utiliza casi en su totalidad la energía eólica, fotovoltaica, hidráulica o nuclear. Si a determinadas horas de los días de la semana se paga mas caro, es porque la concentración de gasto de energía no da para que se utilicen solo las energías limpias y hay que utilizar el gas y pagar las emisiones de CO dos. En realidad se paga menos cuando se utilizan las energías limpias y se paga mas cuando esto no es suficiente para garantizar el suministro total a la población con calidad y sin interrupción. Por eso no se debe cambiar las horas de pagar menos porque corresponden a energías limpias y al menor consumo de sucias. Y esto genera perdedores. Unos no pueden pagar eso o les supone un sacrificio grandísimo y otros sí, y entre ellos yo que no quiero que bajen los impuestos a todos y prefiero pagarla a su coste. Continuo....

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      • Antonio Basanta Antonio Basanta 20/06/21 11:47

        Cont. Una de las cosas que proponía el articulista es la creación de un bono verde que pagaría el Estado y añado yo que podía ser a través de si mismo o a través de las compañías eléctricas y que cubriría a todos los que en este trayecto hacia lo verde quedarían perjudicados y a las personas vulnerables, en malísima situación económica. Hacer una bajada de impuestos que afectan a todos los consumidores favorece los intereses de las personas que mas tienen y que mas electricidad consumen, apoya las resistencias de los mas perjudicados económicamente por los cambios a modelos ecológicos y aumenta la resistencia al cambio hacia una energía verde y puede aumentar el populismo político, a lo Bolsonaro y al consumo de energías sucias. Algo parecido ocurre con el diésel. Yo tengo un coche diésel y admito que es obligado que me suban los impuestos al diésel como mecanismo disuasorio. Otra cosa es la de los autónomos que utilizan una furgoneta diésel y que no tienen capacidad de cambiar a una hibrida o eléctrica. y a los que le rompe una subida del diésel de automoción. Lo mejor es crear ese bono verde para ayudarles y que cuando puedan cambiar de vehículo a uno eléctrico el estado cubra con el bono verde la diferencia de precio hasta que los eléctricos bajen lo suficiente. Se evitaría lo que paso en Francia cuando Macron subió los impuestos al diésel y vino la rebelio0n de los chalecos amarillos. En resumen que una bajada de impuestos para compensar una subida temporal de los precios de la electricidad es una mala noticia porque beneficia a los que mas tienen y a las clases medias pero perjudica a los mas pobres a los que se tienen que apoyar directamente desde el Estado con la creación de un bono verde, un bono especial para suplir los costes a personas o a actividades del transito hacia la económica verde que en el futuro será mas ecológico y tambien mas eficiente y mas competitivo económicamente.
        Otro tema que da para otros comentarios será el cambio de impuestos, con mayor capacidad de recaudación y mayor justicia que necesariamente hay que hacer y que necesariamente va a ser lento. Y un tercer tema es el grado de competencia y eficiencia entre las eléctricas

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  • AngelHito AngelHito 18/06/21 20:09

    Otro parche ¡bajada del IVA!, los liberales como la presidenta Ayuso estará encantanda de que el ministro Alberto Garzón proponga sus recetas fiscales ¡bajada del IVA!

    Iberdrola, en el mercado regulado, ha subido "el coste de la energía" (lo que manejan las eléctricas, es decir su precio) un 275% desde mayo/20 a mayo/21. Y en esto nada ha tenido que ver el IVA, tasas, cargas, peajes, distribución, impuestos eléctricos y otros varios. Solo el coste de energía, repito, en el mercado regulado, una subida del 275%.

    Hay que intervenir a las generadoras de electricidad ¡YA!, pues el IVA es el chocolate del loro.

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  • Ibaetatik Ibaetatik 18/06/21 19:48

    El control de los servicios públicos básicos -Energía, algunos aspectos de la Banca, Salud, Educación, Seguridad, Vivienda- no se consiguen mediante políticas fiscales únicamente, sino controlando sus órganos decisorios a través de la participación del estado en ellos, vía adquisición de acciones, vía nacionalización total o parcial o, menos contundente, mediante la vía legislativa, limitando total o parcialmente la toma de determinadas decisiones que afecte perjudicialmente a toda o parte de la ciudadanía. No me gusta el apoyo de la CEOE y la Iglesia a los indultos del gobierno, porque es obvio que se lo va a cobrar: eléctricas, energía, financieras, constructoras y la Iglesia Católica seguirán fueran del radar gubernamental, campando a sus anchas, porque, como Felipe González o Zapatero en su día, para el PSOE son intocables; ahora, lo triste es que el PSOE ni tiene mayoría absoluta ni gobierna en solitario, como entonces. Cataluña y su procés fortalecerán o hundirán a Sánchez, pero lo que es seguro que manteniendo las alianzas con los independentistas y a UP en el gobierno Sánchez podrá mantener la presidencia, pero el precio ya lo estamos pagando todos, incluso los votantes de los partidos que conforman este gobierno de coalición.

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  • mig47 mig47 18/06/21 19:29

    Para esto hacia falta privatizar las empresas nacionales de energía y telefonía?. La solucion, ante la situación de emergencia seria crear una empresa estatal que compitiera en el mercado, y cuyos beneficios se ingresaran en las arcas publicas, en lugar de ir a pagar sueldos millonarios a expositivos corruptos. Igual habría que hacer con la banca, a ver si se acaba el choricero y mangoneo de los que llevan la banderita en la boca y tienen la cartera en paraísos fiscales.

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  • PedroLibre PedroLibre 18/06/21 09:05

    No me extraña que los bancos y las energéticas quieran COLOCAR en sus consejos de administración a cada vez mas POLITICOS. Solo así es posible mantener en el tiempo una VERGÜENZA como la que se esta produciendo en ESPAÑA con la BANCA y las ELECTRICAS. Al final lo único que hacemos con nuestro voto es PROMOCIONAR JETAS a consejos de administración de empresas que se dedican a VAMPIRIZAR el país y a sus habitantes. Si el agua, el sol, el viento y la energía geotérmica son gratis y son nuestros, ¿por qué no se nos dan facilidades para transformarlos y utilizarlos lo mismo que transformamos y utilizamos los alimentos para crear obras de arte gastronómicas?

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  • Setito de Tweeter Setito de Tweeter 18/06/21 07:30

    ¡¡ OTRA VEZ MAS PERDEMOS LOS CONSUMIDORES !!

    ¡¡ YO NO TENGO NINGUNA DUDA DE QUE LO QUE PRETENDEN LAS ELECTRICAS....ES HACERNOS PAGAR TODO LO SUYO PARA LLEGAR A CONTAMINAR MENOS.......cuando ellos tienen miles de millones en ganancias .....pretenden que todo el cambio LO COSTEEMOS LOS CIUDSDANOS ...CON IMPUESTOS INVENTADOS ...

    ¡¡ EN DEFINITIVA.......SON EXACTAMENTE LA MISMA MIERDA ASQUEROSA QUE LOS BANCOS ......AMBOS MUY MUY AMIGUETES DE LAS DERECHAS PORCIERTO !! y luego los empresarios tambien
    entre ambos hay tinglado....que lo sepais
    la maniobra cuenta con el peligro de que las compañías decidan, simplemente, repercutirlo en el consumidor.
    una auditoría completa que amplíe el control que ya ejerce la CNMC para determinar si las eléctricas están cobrando lo que cuesta la electricidad más un beneficio razonable sobre un suministro esencial. O si están encareciendo la factura para llenarse los bolsillos a costa de todos.

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  • Artero Artero 17/06/21 23:04

    PUES EL IVA, ES LO QUE MAS ALIVIARÍA LA FACTURA DE LA LUZ DE TODAS FORMAS, SI ESTAS MEDIDAS SAON PROVISIONALES, SI NO SE INCREMENTAN LAS ENERGÍA RENOVABLES, DURANTE ESTE PERIODO,VA A SER NADA MAS QUE UN PARCHE, SALVO QU BAJASN LOS COMBUSTIBLES

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  • Dver Dver 17/06/21 22:45

    Es curioso, por utilizar ina palabra amable, que estas empresas repercutan impuestos sobre beneficios en el precio de su producto. Que yo sepa, un constructor, un comerciante o un taller de reparaciones, compra unos productos, paga una mano de obra y los gastos necesarios para ejercer la actividad. A ese coste le aplica el tipo de beneficio que quiere y eso es el precio de venta. Los beneficios obtenidos, sean los previstos o no, pagan a hacienda el tipo correspondiente, el cual no se cobra al consumidor, obviamente. El IVA es otra cosa. Es un ompuesto sobre el consumo, pues en una concatenación de saldos de IVAsoportado y cobrado, el empresario liquida este concepto a Hacienda. Siempre lo paga el consumidor final. Nadie más. Las empresas solamente hacen de recaudadoras de este impuesto para la hacienda pública.
    Dicho esto, y teniendo claro que un estado social cuesta dinero que salen de los impuestos, claro es que los impuestos directos, como el IVA son regresivos, y debían de reducirse al mínimo en todo aquel consumo que se considere esencial para la sociedad que tenemos y la que queremos. Es evidente que los a acaudalados se beneficiarían por igual de estas reducciones, pero para eso están los otros impuestos, los que gravan las rentas hoy los beneficios societarios, que son los progresivos. A mayores ingresos o beneficios más gravamen a pagar.
    Esta cuestión puede ser de mayor o menor importancia para el precio de la electricidad, pero al menos tendríamos empresas con un mismo sistema de funcionamiento que el resto .
    Dicho esto, lo verdaderamente importante, es el montaje que han hecho las eléctricas para tener un precio de venta a medida. Como no hay mercado, al menos en el sentido del agricultor que planta tomates y los lleva a los Mercaciudad, compitiendo allí con el otro que también ha cosechado tomates, o los precios del café o las cañas de cada bar, que compiten con otros tantos, la única solución es nacionalizar las centrales, y o bien gestionar la producción y distribución el estado, o bien sacar a concurso concesiones de explotación a precio de venta del kWh fijo y por tiempo limitado. No creo en auditorias ni mandangas con los oligopolios

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