El blog del Foro Milicia y Democracia quiere ser un blog colectivo donde se planteen los temas de seguridad y defensa desde distintas perspectivas y abrirlos así a la participación y debate de los lectores. Está coordinado por Miguel López.
De ratones andinos y propios. Un Maus de Spiegelman al revés
Me sorprenden frecuentemente las asociaciones que hace mi mente. Cuando por primera vez leí sobre el contagio a bordo del MV Hondius causado por el hantavirus proveniente de ratones, confluyeron en mi cabeza el libro de Steinbeck De ratones y hombres (una cita del mismo encabeza este artículo), el cómic Maus: relato de un superviviente, de Art Spiegelman, la Global Sumud Flotilla y el brutal e ilegal ataque que han sufrido por parte de las Fuerzas Armadas israelíes, con los secuestros de un brasileño (Thiago Avila) y un español (Saif Abukeshek) incluidos.
Y casi inmediatamente confluyeron las declaraciones de la ministra Robles sobre la cuarentena “voluntaria”, acerca del uso de un hospital militar y la desvergüenza de la "polímata" * (José María Izquierdo dixit) Isabel Díaz Ayuso acerca del destino de los pasajeros españoles y su “olvido” del “hospital de pandemias” que a los madrileños nos costó 170 millones de euros, unas tres veces y media más de lo presupuestado. El orgullo del mundo, según ella, para acoger enfermos infecciosos en tiempos de pandemia.
El palomitero en que se convierte mi cerebro en estos casos, y que muchas veces me impide ser todo lo pausado y metódico que exige el análisis de la realidad, se puso a calentar estos datos como si fueran granos de maíz.
La primera palomita que saltó fue la conciencia de cómo los descendientes de los ratones en el cómic de Spiegelman han trocado su papel, y resultan ser ahora los gatos asesinos. O para ser más exactos, ratas asesinas. La masa informe que se representan mediante los demás animales también ha cambiado. La mayoría o bien ayudan a estos “ratones reconvertidos” o bien simplemente se dan por enterados, pero no hacen nada. Ni siquiera indignarse dentro de las cuatro paredes de su casa por las salvajadas que las “ratas/ratones” judíos israelíes están haciendo con los pueblos de alrededor, palestinos, libaneses, iraníes…
El papel de víctimas que tuvieron en los terribles acontecimientos, genocidio incluido, que narra el cómic, no habilita a los judíos israelíes ni les da fuerza moral para convertirse en nazis replicando y amplificando los métodos de éstos. La desvergüenza del Gobierno israelí, que ha llegado a afirmar que los gazatíes son animales y que sus fuerzas armadas son las más morales del mundo, ha alcanzado límites difícilmente soportables por cualquier mente humana con un mínimo de empatía y moral.
La segunda palomita fue cuan distintos son los escenarios y los métodos de matar de los dos tipos de ratones de esta nueva historia que me ha venido a la cabeza. Los primeros en un crucero de lujo, con un importe del pasaje de entre 15.000 y 24.000 euros, que vaya lujo verte infectado o en peligro de estarlo por un virus que nace de la orina y los excrementos de ratones, aquí simples animales inocentes sin ninguna intención homicida. En definitiva, ataque inocente y accidental a embarcados con posibles económicos. Ratones que, pensándolo bien, no deberían estar en un crucero de lujo. A menos que la infección se haya producido fuera del crucero.
Los segundos, “ratas/ratones” judío-israelíes con un comportamiento distinto. No abandonan los barcos, sino que los abordan con intención de amedrentar y hacer daño a los cooperantes, embarcados que han pagado su pasaje, sin lujo alguno, no para disfrutar de un viaje de placer sino para ofrecer ayuda solidaria a un pueblo machacado y malherido por las “ratas/ratones” judíos israelíes, el gazatí. Y con esta intención, contraviniendo el derecho internacional, en aguas internacionales las “ratas/ratones” abordan los barcos, detienen por la fuerza a los miembros de la flotilla, los golpean hasta el punto de que 34 tienen que ser atendidos y algunos hospitalizados, y retienen a dos, Thiago y Saif, a quienes encierran y torturan sin cargos, sin intervención judicial, en un limbo idéntico al que los ratones de Maus estaban ante los gatos nazis en la novela gráfica.
Nos parecemos al “pueblo pardo” de 'El bosque animado' de Wenceslao Fernández Flórez, esas moscas que olvidaban lo ocurrido a los pocos segundos de que pasara el hecho sucedido
Y los demás animales, salvo algunas pocas voces valientes que protestan por las barbaridades cometidas por “ratas/ratones” judíos israelíes, contemplan todo esto como si no fuera con ellos. A esas voces valientes a veces les cuesta hasta su patrimonio, como a Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación en Palestina, a quien los “perros” estadounidenses han privado de acceso a su patrimonio, una vez más sin intervención judicial. Nos olvidamos de que comportamientos casi idénticos a los que muestran las “ratas/ratones” judíos israelíes dieron lugar a la Segunda Guerra Mundial y de los cientos de millones de muertos, heridos y desaparecidos que el conflicto causó. Nos parecemos al “pueblo pardo” de El bosque animado de Wenceslao Fernández Flórez, esas moscas que olvidaban lo sucedido a los pocos segundos de que pasara el hecho sucedido.
La tercera palomita tiene muchas protuberancias blancas. La primera se desarrolló cuando oí a la ministra de Defensa, señora Robles, sobre la cuarentena. Pensar que alguien se va a prestar voluntariamente a una cuarentena después de haber pasado 45 días en un barco con una amenaza de un virus que causa, según las fuentes que consultes, hasta un 50% de mortandad entre los infectados, es creer mucho en la bondad humana. No quiero ni imaginar cómo deben sentirse los pasajeros de ese barco. Como para venir voluntariamente a que les encierren otros cuantos días sin contacto físico con nadie. En fin. Cosas de la señora Robles, tan apreciada por los “ratones” del PP.
Otra protuberancia de esta palomita: la cuarentena se llevará a cabo en un hospital militar. Usando de nuevo al Ejército para fines civiles. Pero los militares siguen siendo considerados “casta aparte”, sin reconocerles sus derechos como ciudadanos de uniforme. Sería normal el uso del hospital militar si no fuera porque quienes dicen “defender a la patria”, henchidos de (o hinchados por) el espíritu de Hernán Cortés, como la "polímata" Isabel Natividad Díaz Ayuso, se preguntan por qué tienen que venir los españoles quizá enfermos a España, y, según IDA, en concreto a Madrid. Pero no irán al hospital que tanto dinero costó y tan poco se usó y sirvió durante la pandemia. La justificación de que era un hospital modernísimo, previsto para pandemias de enfermedades infecciosas ha desaparecido. Si Isabel Zendal levantara la cabeza y viera para qué usan su apellido, volvería a morirse.
Navegan felices en un mar de fango y sangre en el que los males que afectan a los demás ni les rozan, en sus casas que se apropian de playas públicas o sus áticos pagados con millones de dudosa procedencia
En el PP se pregunta a grandes voces: ¿por qué? Exigen documentos, papeles, nombres de los expertos. Ellos, que dicen ser enemigos de la burocracia, burocratizando la atención en una posible emergencia pandémica. Claro que son “ratas/ratones” defensores de las “ratas/ratones” judíos israelíes. A ellos les parece bien lo que Israel está haciendo. Como la derecha conservadora de la Alemania de 1930, les parece más necesario frenar a cualquier precio el más mínimo atisbo progresista que cerrar la puerta al autoritarismo en cualquiera de sus vertientes o caras poliédricas. Olvidan lo que pasó después. O no les importa, porque se creen inmunes. Hasta que les toca a ellos, siguiendo el relato del poema de Niemöller.
Por eso, todo lo que sea ir en ayuda de quien la necesita, les molesta, les irrita y les causa incomodidad, sean posibles infectados de un virus peligroso, sean inquilinos, inmigrantes sin papeles o pacientes de la sanidad pública. O niños en barracones recibiendo clases con los abrigos puestos. O mujeres que mueren con cáncer de mama sin diagnosticar o diagnosticado a destiempo. O sea el acoso de activistas a personas cuyo único delito es ser un poco progresistas. Nada de esto está en su cuaderno de bitácora. Navegan felices en un mar de fango y sangre en el que los males que afectan a los demás ni les rozan, en sus casas que se apropian de playas públicas o en sus áticos pagados con millones de dudosa procedencia. Todo les vale, hasta la detención, la muerte o el encierro y la tortura de sus nacionales a manos de extranjeros. Se llenan la boca de patria cuando los nacionales de esa patria sólo les importan en tiempos de elecciones para ser presidentes “aunque no quieran”.
La cuarta palomita me surge ahora mientras escribo estas letras. Es el poema Crecida de Blas de Otero. Al recordar el sinsentido de la Segunda Guerra Mundial, me han venido a la cabeza los versos finales de ese poema:
“…no
veo más que sangre,
siempre
sangre,
sobre Europa no hay más que
sangre.
Traigo una rosa en sangre entre las manos
ensangrentadas. Porque es que no hay más
que sangre,
y una horrorosa sed
dando gritos en medio de la sangre,
y una horrorosa sed
dando gritos en medio de la sangre.”
Que haya el mismo número de palomitas que de jinetes del Apocalipsis es una coincidencia. O eso creo.
- Polímata: Persona con grandes conocimientos en diversas materias científicas o humanísticas.