¡A la escucha!

Cinco días son muchos

Helena Resano

5 días. Es lo que llevamos esperando para que nos den el resultado de la PCR de mi hija. El lunes por la mañana se levantó con dolor de garganta. El fin de semana había hecho frío, y lo primero que pensé es que era una faringitis o anginas (a pesar del frío que había hecho, había salido en sandalias y tirantes, típico). Cuando le empezó a subir la fiebre la llevamos al ambulatorio. Allí entró sola, acaba de cumplir 18 años, no nos dejaron acompañarla. Le miraron la garganta, le dijeron que no tenía placas y que le iban a hacer una prueba de covid, una PCR. Que se fuera a casa, no saliera y esperara la llamada con el resultado. Nada más. Hasta hoy. Y no somos un caso aislado.

Ese mismo lunes comuniqué en mi trabajo lo que había pasado y gracias a eso pudimos saber que el virus había entrado en casa. Yo di positivo en la PCR que me hicieron por privado a través de mi empresa. Mi hija empeoró bastante ese mismo lunes por la noche. Ha pasado tres días francamente mal y sin que nadie del ambulatorio nos haya llamado. Mi marido y mi hijo se han aislado. Por prevención. Y porque es evidente que cuando llegue el resultado de la niña será otro positivo. Pero hasta entonces, ¿qué hubiera pasado si yo no me hago la prueba, si en mi trabajo no hubiesen reaccionado de forma rápida?

No hay trazabilidad de los positivos. No hay rastreo. No hay nada. Sólo un proceso absurdo de hacer muchas PCRs que a estas alturas de la semana (y a estas alturas de expansión de los positivos) de poco sirven. El acotar los posibles contactos ha dependido exclusivamente de nuestra responsabilidad y de la de mi empresa. Vaya por delante que los sanitarios del servicio público de salud están realmente desbordados, haciendo un trabajo impecable. Haciendo muchas horas y, lo pudimos comprobar, no dando abasto. Todo un desgaste de medios y de personal que no sirve. Hacer PCR sin tener resultados inmediatos es, literal, tirar el dinero. Si no tenemos el resultado en un espacio corto de tiempo es imposible acotar los contactos. Mi hija tiene descargada la app del Radar Covid y no ha podido introducir su positivo y por tanto no se ha podido activar en toda la gente con la que pudo coincidir el fin de semana. Afortunadamente no ha cogido transporte público, fue andando a todos los sitios, tampoco ha estado en lugares con mucha gente, sólo ha visto a sus amigas de siempre y a ellas sí que ha podido avisarles para que se aíslen y se hagan la prueba. Pero ¿y si no hubiera sido así?

La explicación a ese tapón es la falta de reactivos para las pruebas, no hay y por tanto se están retrasando los resultados. Sólo en la salud pública, sólo en el sistema público, en el privado sí que hay. Y ahí está el problema. El enorme tapón que hace que, 5 días después, sigamos sin tener la confirmación del positivo. No somos un caso aislado, insisto, y no es un problema de los sanitarios. Es un problema de gestión, de planificación y no sólo de Madrid.

Mi caso es uno más de tantos que están ocurriendo estos días. Y que se van a multiplicar, se están multiplicando ya. Madrid ha estado medio vacía hasta este pasado fin de semana (desde el lunes no he salido a la calle y no sé si se ha notado el regreso de las vacaciones). El virus sigue ahí, contagiando, como siempre. En nuestro caso los síntomas han sido leves (mi hija es la que peor ha estado), y damos gracias por ello.

Por cierto, llevar puesta la mascarilla todo el tiempo ha sido clave para que no haya contagiado: no me la quito nunca, excepto cuando me veis en pantalla. El resto del tiempo la llevo siempre puesta y eso ha ayudado a que no haya contagiado a mis compañeros, todos con los que compartí redacción los días previos.

Ahora toca aislarse, quedarse en casa, recuperarse y cuidarnos. Poder salir limpios y poder retomar nuestra vida. Durante estos días nos hemos acordado mucho de todos los que no han podido superar la enfermedad, de los que han pasado días y meses hospitalizados, solos. De los que han tenido complicaciones. Nosotros afortunadamente podemos estar aislados en casa, juntos. Los primeros días sientes cierto miedo, temes que todo pueda ir a peor, que la fiebre no remita, que esa tos se complique. Afortunadamente tenemos médicos en casa, hermanos, y amigos, que nos han estado haciendo un seguimiento telefónico. Cuidándonos. Y somos unos afortunados por ello.

Si queremos controlar esta pandemia hace falta otra estrategia. El tiempo para conocer el resultado de una PCR es fundamental para acotar los contactos y posibles contagios. No hay otra. Todo lo demás es dedicar un enorme esfuerzo y un presupuesto que no sirve para nada. Cuídense. Nos vemos pronto.

¿Y si hablamos de otra cosa?

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