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Los monstruos existen

Lo que le pasó aquella noche, lo arrastrará toda la vida. Es la tremenda confesión que ha hecho la madre de la menor agredida en Igualada. Lo que iba a ser una noche de fiesta, la noche de Halloween, se convirtió en una noche de oscuridad. Ella salió con sus amigas para pasárselo bien: quería bailar, reír, tomarse algo con ellas y luego marcharse a casa. Quería hacer lo que una chica de 16 años, de 20, de 30, o de la edad que sea, quiere hacer un sábado por la noche: divertirse, sin preocupaciones. Pero un tipo, un chico de 20 años, decidió que no, que ese cuerpo podía ser ultrajado de la forma más salvaje. Que esa vida podía ser aplastada porque sí. No se conocían de nada, no se habían visto antes. Daba igual. No hay motivos para justificar lo que él hizo, lo que le hizo. La golpeó con una barra en la cabeza, la violó de una forma salvaje y la destrozó, por dentro y por fuera. Tenía múltiples desgarros internos, estuvo un mes ingresada y ha tenido que pasar varias veces por quirófano para reparar un cuerpo que quedó brutalmente destruido. “El grado de las lesiones es inhumano”, tuvo un ensañamiento, dicen los expertos, feroz. Pero no contento con eso, la dejó tirada, en una cuneta, agonizando. El desprecio más absoluto por una vida. Él esa noche no se puso ningún disfraz, no lo necesitaba. 

El miedo, el dolor, el abandono…Y la seguridad de que la maldad existe y te ha tocado a ti. No sé qué se le pudo pasar por la cabeza a esa chica, de sólo 16 años, cuando ese monstruo se cruzó en su camino. Cuando le destrozó la vida para siempre. La casualidad hizo que aquella noche estuviera en aquella discoteca. El miedo, el terror, la certeza de que, efectivamente, los monstruos existen sería supongo lo primero que pensó. Todos esos monstruos que aparecían en los cuentos que leía de niña se hicieron realidad aquella noche. Y ese le había tocado a ella. 

Hay días en los que necesitas volver a creer en la gente. Volver a mirar a tu alrededor para creer que este mundo, casi siempre, es seguro. Que la vida no está llena de estos monstruos

Casi 6 meses les ha costado a los Mossos dar con el culpable. No ha sido fácil, no había pruebas, la chica no recordaba nada. Las lesiones eran tan duras que incluso perdió parte de la audición de un oído. Pero es que tampoco había testigos que hubieran visto algo, ni una cámara de seguridad que grabara una cara, un movimiento, algo sospechoso… Nada de lo que tirar. El monstruo se sentía seguro, nadie le iba a delatar, podía seguir con su vida mientras ella seguía pasando por quirófano una y otra vez y seguía intentando reconstruir su cuerpo y su alma. Pero no, los agentes han dado con él. Ahora falta por saber cómo llegaron a esa pista que le identificó, cuál fue el hilo del que tiraron. 

Hay días en los que necesitas volver a creer en la gente. Volver a mirar a tu alrededor para creer que este mundo, casi siempre, es seguro. Que las personas con las que te cruzas a diario buscan el bien y no el mal. Que la vida no está llena de estos monstruos. 

A esa pequeña solo le deseo que acabe de recuperarse físicamente. Que las lesiones físicas curen, sanen y que las del alma las vaya cerrando con tiempo y amor. Porque ahí fuera hay más amor que odio. Estoy convencida. A pesar de los monstruos que, desgraciadamente, existen.

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