Espantar a la parroquia

Viene el papa, ¿se han enterado? Paseíto por la tierra de María Santísima a comienzos de junio: no se veía una conspiración igual desde lo de Alí Agca. Tres días en Madrid, tres en Barcelona y uno en Canarias. El carajal, inaudito. Cortes de circulación, aluvión de peregrinos, colegios reconvertidos en hospederías y la más que probable proliferación de cánticos bochornosos: “Beee ne dic to, equis, uve, palito”; “Juan Pablo, segundo, te quiere todo el mundo”. Y pensar que esta es la gente para la que Allegri escribió el Miserere, qué decadencia.

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En Madrid, el alcalde no se anda con chiquitas: la ciudad será intransitable durante 15 días. “Que el personal teletrabaje”, ha recomendado Almeida. El gremio de albañiles y taxistas formula respetuosa protesta. “No pueden desplazarse, majestad. Pues que coman pasteles”.

Autobuses serigrafiados, la M-30 llena de banderolas y una “edición limitada” del bonobús en honor del magno acontecimiento. Si a mí, que soy católico, el viajecito me está cayendo gordo no quiero imaginarme cómo andarán los idólatras y los descreídos. Con lo provechoso que sería un solemne oscurantismo, un misticismo calculado capaz de desplegar todas las sensualidades del rito y los latines. Dame realidades invisibles, hipóstasis, transubstanciaciones, epíclesis y otras lindezas que no corten el tráfico. “El papa viene a confirmarnos en la fe”, decía el otro día el cardenal Cobo. Desde un escenario mientras los fans le gritan. ¡Igualito que Bad Bunny!

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No solo el catolicismo amenaza ruina: miren si no cómo anda la socialdemocracia. Medio salón de la fama del pe so e calentando banquillo, el otro, camastro. He seguido con entusiasmo el affair zetapé: los dimes y diretes entre capuletos y montescos, las disquisiciones legales, el alegre tintineo de las joyas de la Castafiore y las supuestas conexiones internacionales de nuestro cejudo supervillano. El lobismo será una actividad legal, pero nadie que la practique debería dar (¡nunca!) lecciones de nada.

No solo el catolicismo amenaza ruina: miren si no cómo anda la socialdemocracia. Medio salón de la fama del 'pe so e' calentando banquillo, el otro, camastro

Hasta que el expresidente comparezca no sé si habrá mucho que comentar, salvo la curiosísima defensa que del prócer talantista (ya hay que tener ganas para dar la cara por uno del pe so e) han hecho fulanos que hasta ayer presumían de haber acampado en Sol contra la tiranía del bipartidismo. Como alguno mire quién dormía en Moncloa durante el 15M, la caída del guindo va a escucharse en las Antillas.

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El fin de ciclo se canta por soleares. Desfilan a la par Leire, Santos Cerdán y el Sánchez músico, a quien el Sánchez presidente podría haberle apañado una plaza en el conservatorio de Badajoz (nuestra Juilliard School). La causa siempre me había parecido de chichinabo, pero inquieta que cierta periodista de investigación ágrafa y enredante, tuviese entre sus cometidos fontaneriles embarrullar las diligencias.

Oigo gritos en lontananza. ¡Por lo menos no hemos vuelto a invadir Irak! Que sí, camarada, pero a ver si vamos tomarnos en serio el chiste de Ignatius. “Hay un momento en la vida en el que uno se mira al espejo y se dice: no he cometido ningún genocidio, soy buena persona”. Y no me olvido de que anda compareciendo Fernández Díaz (el de la policía patriótica) por delitos gravísimos. Ojalá intervenga el Marcelo. Por el momento, no ha descendido ningún angelote, sino el pajarraco de Aznar. “El que pueda hacer, que haga” y paz a los hombres de buena voluntad. Me andaría con cuidado, porque esa consigna sabemos cómo acaba: la repetía Enrique II y a Tomás Becket le esparcieron los sesos por una catedral.

Viene el papa, ¿se han enterado? Paseíto por la tierra de María Santísima a comienzos de junio: no se veía una conspiración igual desde lo de Alí Agca. Tres días en Madrid, tres en Barcelona y uno en Canarias. El carajal, inaudito. Cortes de circulación, aluvión de peregrinos, colegios reconvertidos en hospederías y la más que probable proliferación de cánticos bochornosos: “Beee ne dic to, equis, uve, palito”; “Juan Pablo, segundo, te quiere todo el mundo”. Y pensar que esta es la gente para la que Allegri escribió el Miserere, qué decadencia.

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