POLÍTICA

Un PSOE en vilo busca aguantar en su momento más duro: “El que pueda votar, que vote”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  presenta el Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior.

“La UCO registra la sede del PSOE por financiación irregular”. Las alertas saltaron en las pantallas de los móviles el miércoles por la mañana. Miles de dispositivos. Los socialistas, atónitos a lo largo y ancho de España. Y más allá: Pedro Sánchez estaba a esa hora entrando a ver al papa en audiencia en el Vaticano. El pánico se adueñó de los diputados que en Madrid se sentaban a primera hora en sus escaños para la sesión de control al Gobierno. Mientras, en el pasillo, Alberto Núñez Feijóo (PP) daba por muerto al Ejecutivo y exigía ya elecciones.

El PSOE ha vivido muchas convulsiones en el último año. Pero este escalofrío era paralizante. Apenas horas antes se había hecho público el sumario que investiga el juez José Luis Calama, que ha derivado, por el momento, en la imputación del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, lo que ha provocado un desgarro moral para muchos en el partido.

Pero el contenido de esa alerta lanzada por varios medios no era cierto. El registro era, en realidad, un requerimiento de información. Y la trama de financiación irregular –la línea roja puesta por sus socios en el Congreso– derivaba en un caso de supuestas actividades para obstaculizar investigaciones judiciales por parte del ex secretario de Organización Santos Cerdán a través de Leire Díez principalmente. Una figura berlanguiana que provoca vergüenza entre muchos dirigentes y militantes.

Cautela y análisis de los informes

El PSOE vive en estos momentos en una “montaña rusa”, como señala una fuente de la dirección socialista. Las sensaciones se acumulan, se superponen, se entrelazan, se disocian. Por un lado, nadie resta gravedad a lo que se está investigando, pero, a la misma vez, se extiende la sensación generalizada de persecución y de ser objeto de una operación de acoso y derribo para hacer caer al Gobierno. 

En los despachos del Palacio de la Moncloa y de la calle Ferraz se respira este espíritu: son días muy duros, pero hay que afrontarlos con mucha cautela, analizando todos los detalles judiciales, dimensionando y contextualizando cada auto y evitando dar pasos en falso. Con la convicción de que la derecha mediática y política, en connivencia con algunos sectores judiciales y económicos, quiere hacer caer al Gobierno antes de que llegue el verano. 

El mensaje que sale de los centros del poder socialista es rotundo: se mantiene firme la idea de que hay que agotar la legislatura. El presidente sigue teniendo en la cabeza que las elecciones se celebren en verano del año que viene. Sánchez protagonizará este domingo su primer acto de partido tras conocerse el auto del juez Santiago Pedraz con la clausura del congreso de Juventudes Socialistas, una organización que tendrá a partir de ahora por primera vez al frente a una mujer, Aránzazu Figueroa. Y ya ha pedido el jefe del Ejecutivo comparecer en el Congreso, como exigían sus socios. Pero no lo hará hasta después del 19 de junio, una vez se haya celebrado el Consejo Europeo en Bruselas y haya comparecido ante el juez Rodríguez Zapatero.

“El presidente está fuerte, lo tiene claro”

En la dirección del PSOE reconocen que el golpe es “monumental”, tanto por la imputación de Zapatero como por la supuesta trama pilotada por Santos Cerdán, y recalcan que están a la espera de que se levante el secreto de sumario respecto al caso Leire Díez. Entonces, una vez analizados todos los documentos, darán explicaciones. Siguen remarcando en el núcleo duro de Ferraz que el partido no ha amparado ni ha colaborado en esas supuestas actividades para poner trabas a la justicia. 

En el círculo íntimo del presidente, no obstante, remarcan que no tiene intención de adelantar las elecciones. “Está fuerte y decidido a acabar la legislatura. Va a seguir trabajando, lo tiene claro”, dice una de sus personas de máxima confianza con la que he compartido estas reflexiones en las últimas horas.

Ahora los socialistas viven pendientes de acceder al sumario sobre el caso Leire Díez, cuya integridad se conocerá previsiblemente a principios de la semana que viene, y de la declaración de Rodríguez Zapatero, que ha sido aplazada, a petición del expresidente, a los próximos días 17 y 18. En el partido contienen la respiración y cruzan los dedos para que el que fuera su líder esclarezca todos los frentes en la Audiencia Nacional. La sensación en el partido la reflejaba así en un tuit el expresidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo: “A pesar de lo dicho sobre Zapatero, no me conformo con aceptarlo sin más. Sigo creyendo que el amigo al que conocí hace ya mucho tiempo no es el que ahora me cuentan. Equivocarme sería uno de los peores golpes de mi vida”.

Cómo respira el partido

Todos pendientes de los tribunales y también del palpitar interno del partido. La tormenta judicial, por el momento, solo ha provocado reacciones contra Sánchez de manera pública por habituales como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el alcalde de León, José Antonio Díez, que ha insistido en que se debe celebrar un nuevo congreso para reorganizar el partido. 

Pero, a la vez, también se está despertando un fuerte sentimiento de resistencia entre muchas capas de cargos y, sobre todo, de militantes del partido. En la dirección socialista rememoran la imagen del miércoles, mientras la UCO estaba dentro de la sede, del exmagistrado José Folguera Crespo acudiendo a la puerta para mostrar su apoyo y tratar de sacarse el carné del partido: “Ya estoy jubilado y me puedo afiliar, esto es una operación contra el PSOE”.

Las redes se han llenado de mensajes de militantes y simpatizantes pidiendo a la dirección que aguante y denunciando la ofensiva de la derecha para hacer caer el Gobierno bajo lemas como “El que pueda votar, que vote” o “Afíliate”. Y, de hecho, dentro del partido y con mucha cautela, no son pocos quienes opinan que puede haber un efecto rebote y que muchos votantes de izquierda se movilicen al ver lo que está pasando con el socialismo. Miembros de la dirección confiesan que reciben mensajes de conocidos que no están afiliados mostrando su apoyo. Los simpatizantes se revuelven ante las declaraciones de José María Aznar, repitiendo “El que pueda hacer, que haga”, y de Alberto Núñez Feijóo, que ha llegado a manifestar: “Haré todo lo posible para cambiar el Gobierno. Y cuando digo todo, es todo”.

Las columnas de Illa y Puente

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En estos días, hay dos columnas salomónicas para el proyecto de Pedro Sánchez, para la resistencia y para la conexión con la militancia: Óscar Puente (ministro de Transportes) y Salvador Illa (presidente de la Generalitat de Cataluña). El primero de ellos fue muy claro en los pasillos del Congreso denunciando una operación para hacer caer al Gobierno a través de movimientos poco democráticos. 

El presidente de Cataluña, la comunidad más poblada en manos de los socialistas, también está tratando de ser un bálsamo en mitad de la tormenta. Durante estas difíciles horas, ha lanzado que “respeta" a la justicia, aunque no es "ingenuo": "Sé distinguir lo que es una coincidencia de lo que no lo es, lo que es una casualidad de lo que no lo es". Y quiere reivindicar la “fuerza” del socialismo: "Creo en la dignidad, aunque sea difícil; en la justicia, aunque cueste; en la gente, aunque en determinados momentos muchos todavía miren hacia otro lado".

El PSOE, en vilo. Esperando el sumario del caso Leire Díez. Y la respuesta en estos momentos es de resistencia.

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