Pero, ¿qué les pasa a los tíos?

El pasado jueves, a las 13:13 h, el periodista aragonés Chema López Juderías lanzó un mensaje en X con una captura de pantalla del diario El País en ese momento (ver aquí). En primera posición, la detención del expríncipe Andrés por el caso Epstein; a continuación la dimisión del DAO de la Policía por agresión sexual y varias piezas relacionadas con el escándalo. Todas las noticias que encabezaban la web tenían que ver con abusos sexuales. No estaba ya en primera el enorme escándalo que supone que dirigentes del PP intentaran convencer a una denunciante de agresión sexual de que olvidara lo sucedido. La retahíla de escándalos ya no caben en la parte superior de la home, y la actualidad hace que unos cedan el espacio a otros, pero el caso del Ayuntamiento de Móstoles es un ejemplo más de que muchos y muchas siguen mirando para otro lado.

La semana ha terminado con cuatro mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas y dos menores matados por los mismos asesinos de sus madres. En lo que va de año, los asesinatos de mujeres se elevan a diez. Y no pasa nada. Ni siquiera están abriendo las portadas de los principales medios, porque el goteo de asesinatos se ha normalizado ya en buena parte del panorama mediático.

Cuando se escucha la noticia de un nuevo asesinato emerge una pregunta. Lo hace por sí sola, sin pedir permiso a la razón, pero se apodera del cerebro: “Pero, ¿qué demonios les pasa a los tíos?”. No a todos los tíos, contesta enseguida el hemisferio derecho. Cierto. Pero, ¿cómo es posible que pese a los avances feministas, pese a la visibilización de los horrores del patriarcado, pese a los pactos de Estado contra la violencia machista y las nuevas normativas, sigamos asistiendo a un feminicidio cotidiano?

Los problemas son muchos, y en buena medida conocidos. Gracias a la Macroencuesta de violencia contra la mujer y a los informes del Observatorio del CGPJ se sabe que apenas el 8% de los casos de agresiones sexuales y el 20% de los de violencia machista llegan a las comisarías. ¿Cuáles son los obstáculos para que las mujeres denuncien y cómo pueden salvarse? Ahí no acaba el problema. Una vez interpuesta la demanda, las sentencias condenatorias por delitos sexuales son menos de un 20%. ¿Qué mensaje se manda a las mujeres?

Así y todo, de las diez mujeres asesinadas en lo que va de año, seis habían denunciado el caso. Unas estaban en el programa VioGén y otras tenían órdenes de alejamiento. Algo falló. En el fondo todo falló, porque cuando tras superar todas las barreras para denunciar, una mujer acude a comisaría, denuncia y recibe algún tipo de protección por parte del Estado, y este falla, es todo el sistema el que falla.

Desde el Ministerio de Igualdad se dice que quizá la evaluación de los casos no se hace con suficiente profundidad y se alude a la falta de medios. ¿Cómo es posible que, con 1.353 mujeres asesinadas por violencia machista desde que hay registros (2003), todavía no se cuente con los recursos suficientes? ¿Cómo es posible que no exista un preciso mecanismo de evaluación de políticas públicas que detecte los fallos del sistema y permita corregirlos de inmediato? Se apunta también a que la distancia que no debe rebasar alguien con una orden de alejamiento debería incrementarse de 100 a 350 metros. ¿Cuántos asesinatos hacen falta para reconocer que, si el agresor llega a cien metros, el margen de reacción es muy pequeño? Mañana mismo debería modificarse esta cifra. Sin esperar a la siguiente víctima.

¿Cuántos asesinatos hacen falta para reconocer que, si el agresor llega a cien metros, el margen de reacción es muy pequeño?

Todo esto ocurre en un momento en el que una parte del avance de la derecha cabalga a lomos de la reacción antifeminista, especialmente en los chicos jóvenes (ver aquí). Si bien en estas actitudes hay una muestra de rebeldía contra lo establecido, es llamativa la diferencia entre ellos y ellas. Todo indica que el feminismo no ha sido capaz de convencer a esos jóvenes de que en una sociedad feminista ellos también vivirán mejor, que no se trata de perder poder en beneficio de ellas, sino de ganar todos y todas en una sociedad más igualitaria. La revancha de algunos jóvenes ante lo que consideran una pérdida de privilegios, la ausencia de referentes de nueva masculinidad, y la inseguridad y el descoloque que tienen algunos de estos chavales les llevan a abrazar opciones negacionistas y de ultraderecha.

Tampoco la conversación pública está ayudando a acabar con el feminicidio. En lugar de focalizar la conversación en estas cuestiones, cada vez tienen más espacio en algunos medios y redes sociales los falsos debates sobre las denuncias falsas, tan mínimas que el espacio que ocupan no es más que un intento de distracción, de “inundar la zona”, tan propio de la estrategia trumpista. 

Visto el panorama, urge revisar las políticas públicas, analizar a fondo desde la empatía la reacción de ese grupo de varones jóvenes que se revuelven con virulencia ante el avance del feminismo, seguir mejorando en la comunicación y en cómo se cuentan estas noticias. Todo esto requerirá estudio, análisis, profundización, debate y acuerdos. 

Pero hay algo que podemos hacer desde hoy mismo y, en especial, vosotros, esos hombres que no estáis incluidos en la pregunta de "¿qué les pasa a los tíos?", y a quienes sin duda os ofenderá tal interrogante, pero que en vuestro día a día participáis de conversaciones con amigos, compañeros de trabajo o vecinos, que apoyados en la barra del bar siguen ridiculizando a las mujeres, haciendo bromas sobre los casos de acoso, exhibiendo testosterona o extendiendo bulos. Es fácil. Basta con que pongáis pie en pared y les digáis: "¡Por ahí no!". Porque, en efecto, algo les pasa a los tíos… a algunos tíos; y los que no estáis entre ellos, tenéis un enorme poder para parar la violencia machista. 

Estamos encantadas de teneros a nuestro lado el 8-M, pero necesitamos algo más. Necesitamos que seáis feministas todos los días y en todos los ámbitos, de lo público y de lo privado. También en la barra del bar.

El pasado jueves, a las 13:13 h, el periodista aragonés Chema López Juderías lanzó un mensaje en X con una captura de pantalla del diario El País en ese momento (ver aquí). En primera posición, la detención del expríncipe Andrés por el caso Epstein; a continuación la dimisión del DAO de la Policía por agresión sexual y varias piezas relacionadas con el escándalo. Todas las noticias que encabezaban la web tenían que ver con abusos sexuales. No estaba ya en primera el enorme escándalo que supone que dirigentes del PP intentaran convencer a una denunciante de agresión sexual de que olvidara lo sucedido. La retahíla de escándalos ya no caben en la parte superior de la home, y la actualidad hace que unos cedan el espacio a otros, pero el caso del Ayuntamiento de Móstoles es un ejemplo más de que muchos y muchas siguen mirando para otro lado.

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