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Muy fan de...

Muy fan de... Celia Villalobos

Hola, Celia, me alegra saber que estarás leyendo estas líneas, de todos es sabido que te pasas el día pegada a tu Ipad para estar al tanto de la prensa del reino. ¡SWEET! Muy fan.

♪Fue en ese debate sobre el estado de la nación ¿te acuerdas? En una tarde al este del Edén…♪ Casi todo un país pendiente del, dicen, último encuentro del bipartidismo en el Congreso de los Diputados –órgano constitucional que representa al pueblo español–. Los ciudadanos atentos a lo que allí ocurría como si no hubiera un mañana, al menos no un mañana parecido al de los últimos treinta y siete años. Aquel era, según muchos, la madre de todos los debates…

Un periodista, Antonio Maestre, captó la imagen que se convertiría en un resumen tragicómico de lo que somos: la vicepresidenta del Congreso, presidenta en ausencia de su titular, Jesús Posada, la persona que en aquel momento ocupaba el tercer cargo en importancia del Estado español –por detrás del rey y el presidente del Gobierno–, pillada in fraganti con el dedo en el Ipad, en modo “juegos”, mientras el jefe del Ejecutivo respondía a la interpelación del diputado Durán i Lleida y cuando ya una buena parte de sus señorías –seorías, según Rajoy– habían abandonado sus escaños porque el combate de los pesos pesados ya había concluido. Curiosa manera de representar a los ciudadanos. ¡DELICIOUS!

Chafar lucecitas en la tablet como terapia contra el hastío, una dosis de entretenimiento para paliar el aburrimiento al que nos somete la rutina cuando creemos que no hay nada nuevo bajo el sol, que lo que sucede no tiene importancia ni relevancia, que nos lo sabemos, lo de siempre, qué coñazo, qué sopor. La fuerza de la costumbre que minimiza y devalúa lo trascendente, la pantalla tediosa que hay que pasarse lo antes posible para llegar a lo bueno: “¡Manolooooo, vamos pa' casa, que hay Champions!”

Tu imagen era el cierre perfecto a la descripción del mundo de ensueño que había dibujado el presidente por la mañana, ese paisaje nacional dulce y multicolor de montañas de chocolate, lago de limonada y jardines de gominola. Bienvenidos al país del ponche, se acabaron las penas, seguid jugando. ¡DIVINE!

Una ola de humor mezclado con indignación inundó las redes sociales, las tertulias políticas y las conversaciones de barra de bar –valga la redundancia–. La discusión bailaba en torno a los términos “candy” y “crush” eclipsando el gran “caloret” de la enorme Rita, que tanta gloria le había dado al lunes. Hubo hasta quien se animó a probar el juego por vez primera en el intento, supongo, de experimentar en dedo propio esa satisfacción recreativa capaz de hacer que olvides quién eres, de dónde vienes y por qué estás en esa tribuna…

Me pregunto qué pensarían los señores serios del serio Eurogrupo, al ver que en un país serio como nuestro serio país –tan alejado, con su seria seriedad, de la gamberra muchachada griega– uno de los titulares del serio debate de señorías serias, sobre el estado de la seria nación, era: “Presidenta del Congreso pillada jugando al Candy Crush”Candy Crush.

Después llegó la investigación de El Intermedio y el primo nerd de Dani Mateo desveló el enigma: al parecer no jugabas al Candy Crush, qué injustos fuimos al juzgarte, sino al Frozen. Eso era mucho más coherente con el estado de la nación: CONGELADO. Sí, el paisanaje se queda más gélido que las narices de un sherpa al ver cómo delante de las suyas un representante público se pasa por el arco del triunfo su sentido de la responsabilidad y no pasa .

Porque no pasa nada, ni le diste explicaciones a Jesús Posada ni tiene pensado pedírtelas, benévolo y condescendiente el tío Jesús, como dijo tu compañera Dolors Montserrat, vicepresidenta tercera de la mesa del Congreso: "La gente puede hacer lo que quiera mientras esté escuchando". Claro, no sé por qué no os dedicáis a pelar judías verdes mientras os jugáis nuestro presente y nuestro futuro, para demostrar abiertamente que os la pela.

No eres Celia la primera, ni serás la última, en compatibilizar tu asistencia a un pleno con otras actividades, tenemos en la hemeroteca un variado elenco de políticos más multitarea que la Thermomix:

– Hay quien se ha cortado las uñas: Luis Díaz Alperi, diputado en Les Corts valencianas. ¿Sería una defensa simbólica de los recortes?

– Están los que han jugado al ApalabradosApalabrados: Bartolomé González y María Isabel Redondo, diputados en la Asamblea de Madrid. ¿Sería para fortalecer su manejo del castellano en aras de una elevada oratoria parlamentaria?

– Hay quien ha aprovechado para mirar bragas en una web de ofertas, Lola Gay diputada en Les Corts valencianas. ¿Sería para dar ejemplo de austeridad?

Villalobos sigue muda tras una semana de críticas por jugar en el Congreso

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– Y quienes se dedicaron a ver porno durante una sesión X: Miguel Ángel Huysmans, Colomán Trabado y Manuel Troitiño, diputados en la Asamblea de Madrid. (Aquí solo me salen ejemplos de sodomía ciudadana no aptos para una columna políticamente correcta).

Luego os extrañará que al pueblo le dé la risa floja cuando os mostráis tan alarmados por la decadencia del respeto de las instituciones y la necesidad imperiosa de protegerlas. Decía mi madre “si quieres que te respeten, tienes que darte a valer”. ¿Cómo queréis que nos tomemos en serio esas instituciones a las que, justo los que cobráis por representarlas y representarnos, les hacéis crush con el dedo? En serio, ¿a qué jugáis?

Como en el maldito debate del maldito vestido, la realidad tozuda vuelve a poner en evidencia vuestra dificultad para ver la realidad del mismo color que el ciudadano común y corriente. Hala, seguid jugando mientras nos crecen las ganas de parafrasear al Mariano cabreado y deciros eso de: “No vuelva aquí a hacer ni a decir nada, ha sido patético”.

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