Muy fan de...

Muy fan de... las elecciones en 20-D

Desvelado el misterio. Rajoy se marcó un spoiler en la entrevista que concedió a Antena 3: las elecciones generales se celebrarán el 20 de diciembre. Los ciudadanos que así lo decidan meterán el voto en la urna justo dos días antes de que los señores de Apuestas del Estado hagan lo propio con las bolas en el bombo, y a esperar a ver si hay suerte...y con la lotería, también. Muy fan.

Había sonado como fecha posible el 13 de diciembre, pero el presidente justificó la razón para descartarla: “tendríamos que constituir el Parlamento prácticamente en plenas Navidades (...) Así tenemos tiempo de aprobar los Presupuestos, celebrar las elecciones y constituir el Parlamento pasadas las fiestas”. O estamos a pelar gambas o estamos a formar parlamentos.

Es tan humano y tan “de madre” dejar algunas tareas importantes como pintar el techo de la cocina, llevar a limpiar las alfombras o ponerse a dieta para “cuando pasen las fiestas”, que produce ternura en boca del presi. Que la fecha elegida pueda complicar un poco la vida de algunos viajeros en días tan propios para desplazarse, ya tal.

¿Le habrá parecido bien a Aznar la fecha elegida, o tampoco? Con la afición que le ha cogido a pasarle el Tippex corrector a todas las decisiones/no decisiones de Rajoy, dejando el manchurrón a la vista de todos...

Y a saber si Mariano ha elegido el 20-D porque alguien le sopló que José Mari tiene pensado calzarse el mono de esquí de fondo y largarse a Baqueira justo ese finde...

Es que ya nos da por pensar mal, entre uno que abronca cada dos por tres y el otro que responde: “yo a la gente le hablo a la cara, no con comunicados”. Esta pareja de líderes que un día estuvieron unidos por el dedo de la sucesión, está alcanzando nivel de discordia hermanos Matamoros, pero con pelo.

Lo de los roces pasa en las mejores familias, es un rasgo inherente a la parentela. Esperamos con palomitas y el corazón en un puño, la secuencia del beso de Nochevieja entre Pedro y Susana, después de habernos regalado más tensión que cuando Harry encontró a Sally... Será interesante ver si Susana Díaz finge el éxtasis con tanto arte como Meg Ryan, dando golpecitos en la mesa en apoyo del líder de su partido.

¿Y qué tipo de comentarios suscitarán en la familia española las nuevas incorporaciones a la fiesta? ¿Tendrá mejor acogida Albert, el novio guapetón y repeinado o el chico de la coleta morada que promete poner patas arriba las normas de la casa?

Nos han preparado un fin de año bien divertido, a disfrutar de la campaña electoral al tiempo que nos sumergimos en las cenas de empresa –este mensaje no afecta a varios millones de parados–. Una doble orgía de exaltación de la amistad y morreos efusivos y pasajeros. Jefes bailando por Rafaella Carrá con la corbata en la espalda y políticos brillando como el espumillón, mientras nos prometen que el año que viene será el mejor de nuestras vidas.

¡Si hasta Montoro, que guarda la pasta con más devoción que el Ebenezer Scrooge de Dickens, les ha tomado la delantera a los Reyes Magos con la extra a los funcionarios!

“Ay del chiquirritín, chiquirriquitín devolviendo las pagas, ay del chiquirritín, chiquirriquitíndevolvien..., devolviendo las paaagas”

De aquí al 20-D, esto va a ser un no parar de amor, los candidatos nos contarán que, si somos buenos y nos acostamos pronto –y, sobre todo, si nos acostamos con ellos– nos despertaremos con los zapatos llenos de caramelos y un montón de regalos envueltos en papeles de colores. Políticos transformados en Mariah Carey cantando al oído de la ciudadanía: “All I want for Christmas is you”. Muy hot.

Hasta el enfurruñado Mariano, que está pelín cascarrabias últimamente, se convertirá por unos días en un barbitas bonachón- aunque no se vista de rojo, el milagro de la Navidad no da para tanto- y subido en su trineo de campaña, nos dedicará un “jo, jo, jo” para recordarnos que la recuperación económica es un hecho y que todo va sobre ruedas, salvo alguna cosa...

La fiesta de la democracia será “la antesala de las fiestas navideñas” y es maravilloso. Qué mejor que ir “votados” a la cena de Nochebuena y poder discutir apasionadamente con cuñados y otras especies familiares, con la decisión recién salida del horno del colegio electoral, la campaña recién padecida y la abuela achispada y llorosa, bajo los efectos de la sidra:

–El año que viene ya no estaré

Y alguien, desde el fondo de la mesa, le responderá malicioso:

–Y ............ tampoco

(Rellénese la línea de puntos cuando se conozcan los nombres de los políticos caídos en generales, podría cumplirse la profecía de Mecano: “♪aunque para las uvas hay algunos nuevos, a los que ya no están echaremos de menos”♪).

Todos listos para el descorche que veremos si se carga la lámpara del salón. Y para poner fin a este año-yinkana-electoral, que pasará a la historia de España con un estribillo a modo de villancico:

♪ “Pero mira cómo votan las gentes en los coles... y vuelven a votar y vuelven a votar”♪

Y luego, ya sabéis, las rebajas.

Muy fan de... la campaña de las catalanas

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