Como es sabido, somos una parte significativa del nacimiento del surrealismo. Quizá ello pueda explicar que el candidato a presidir el Gobierno en las próximas elecciones, Alberto Núñez Feijóo, que durante varios años fue presidente de la Sociedad estatal de Correos y Telégrafos, haya puesto en cuestión la fiabilidad de esta modalidad de votación que existe en nuestra Ley Orgánica General Electoral (LOREG) desde su promulgación el 19 de junio de 1985. Hace ahora un año manifestó que el voto por correo “no está completamente blindado” si se usa “de forma torticera”. Por supuesto si se usa de forma ilegal es delito, según explican en las Facultades de Derecho.
Vivimos tiempos convulsos para la democracia y soplan vientos huracanados que amenazan con derribar sus principios básicos. La, en otros tiempos, primera democracia del mundo ha desmontado sus pilares encomendando la misión a un personaje grotesco como Donald Trump que actúa como un simple millonario al servicio de los multimillonarios que se han apoderado de los mandos y no los sueltan.
Solo puede subsistir una democracia si la soberanía reside en el pueblo y si este puede expresar su voluntad a través del voto libre e igualitario sin discriminación alguna. No se entiende muy bien que el partido mayoritario del Parlamento, que figura en todas las encuestas como favorito y que proclama a los cuatro vientos que es lo que quiere prácticamente toda España, ponga en duda, cuando se vislumbra la cercanía de una convocatoria electoral, la fiabilidad de nuestro sistema electoral que ningún experto, sea cual sea su ideología, ha puesto en duda con argumentos sólidos.
Utilizando sus calificativos: de una forma torticera, alocada, carente de datos contrastados y con una ignorancia supina de las normas legales, ha lanzado un mensaje temerario que puede justificar la insurrección frente a un resultado electoral adverso. En síntesis, o gano o rompo la democracia. ¿Cuáles son los pasos que tiene en mente para impugnar unas elecciones? Aficionado a meterse en todos los charcos, nos debe aclarar cuáles son sus previsiones. Podemos pensar, según el saber popular, que ha lanzado la piedra y escondido la mano. Sin necesidad de realizar parangones con lo sucedido en el asalto al Capitolio, puede originar un delito contra el orden público previsto en nuestro Código Penal.
No voy a torturar al lector con el repaso de los numerosos trámites que contempla la Ley General Electoral para ejercer el derecho al voto por correo. Puedo asegurar que es imposible el fraude, aunque por defectos de forma el voto puede ser nulo
Antes de arremeter contra los molinos de viento debió solicitar un asesoramiento legal. Según la Constitución, el Estado tiene la competencia exclusiva para regular las condiciones básicas que garantizan la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos constitucionales, derechos entre los que figura el de sufragio comprendido en el artículo 23 de la Constitución.
Maneja las cifras con el mismo desparpajo que la prensa y propaganda de la dictadura. Dos millones por aquí y otro millón y pico por el otro lado. No ha cuantificado el número de personas que se pueden acoger a la llamada ‘ley de nietos’, pero tengo la sensación de que asume las teorías del Dr. Vallejo-Nájera (recientemente despojado de sus condecoraciones) y sostiene que todos están condicionados por el “nefasto” gen rojo.
Como debe saber, el voto no es obligatorio y para los que están en el extranjero antes tienen que inscribirse en el Censo de residentes ausentes (CERA). No contento con cuestionar la profesionalidad e integridad de los funcionarios de Correos, ahora amenaza a las personas que trabajan en las oficinas consulares con la aplicación del Código Penal, confiando, como vaticinan en el propio Parlamento, que habrá jueces que recojan esa basura jurídica o que las acusaciones populares estarán prestas a colaborar en la tarea.
Como presidente de la Sociedad estatal de Correos y Telégrafos, tuvo tiempo para erradicar las “anomalías” del sistema, pero al parecer tenía otras preferencias. Como alto representante del Estado en la Xunta de Galicia, pudo dedicar su tiempo a perseguir penalmente una arraigada práctica electoral fraudulenta que se produce en las residencias de mayores regentadas por las antiguas “Hermanitas de los Pobres”. En ellas se practica el “voto subrogado por la gracia de Dios”. Como es sabido, las reverendas meten la papeleta del PP en el sobre y la entregan a cada uno de los residentes para que la entreguen en la mesa electoral. Que Dios las perdone porque es pecado, pero además es delito. He aquí un campo inexplorado por Abogados Cristianos.
No voy a torturar al lector con el repaso de los numerosos trámites que contempla la Ley General Electoral para ejercer el derecho al voto por correo. Puedo asegurar que es imposible el fraude, aunque por defectos de forma el voto puede ser nulo. Cuando todo se ha cumplido, el elector remite el sobre con su votación por correo certificado a la oficina de Correos. El Servicio de Correos conservará hasta el día de la votación toda la correspondencia dirigida a las Mesas Electorales y la trasladará a dichas Mesas a las 09:00 horas del día previsto para las elecciones. Asimismo, seguirá dando traslado de las que pueda recibirse en dicho día, hasta las 20:00 horas, hora de cierre de los Colegios Electorales. Como se puede comprobar, el cartero siempre llama dos veces a la puerta del Colegio Electoral.
Todo lo que estamos viviendo me recuerda a una reflexión de Jorge Luis Borges, traductor de un cuento, Pierre Menard, autor del Quijote, en el que se hace referencia a lo que supone de “ejemplo y aviso de lo presente y advertencia de lo por venir”.
_________________
José Antonio Martín Pallín es abogado. Ha sido fiscal y magistrado del Tribunal Supremo. Si último libro es ‘Visto para sentencia. Jueces e ideología en la justicia española’ (Siglo XXI Editores).
Como es sabido, somos una parte significativa del nacimiento del surrealismo. Quizá ello pueda explicar que el candidato a presidir el Gobierno en las próximas elecciones, Alberto Núñez Feijóo, que durante varios años fue presidente de la Sociedad estatal de Correos y Telégrafos, haya puesto en cuestión la fiabilidad de esta modalidad de votación que existe en nuestra Ley Orgánica General Electoral (LOREG) desde su promulgación el 19 de junio de 1985. Hace ahora un año manifestó que el voto por correo “no está completamente blindado” si se usa “de forma torticera”. Por supuesto si se usa de forma ilegal es delito, según explican en las Facultades de Derecho.