De acosos y persecuciones: un peligro para la democracia

El acoso a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por el agitador ultraderechista, Vito Quiles, que se hace pasar por periodista y que sigue con credencial en el Congreso de los Diputados, ha generado un gran revuelo mediático y político. Pero este hecho no es una excepción ni una casualidad: responde a una estrategia muy bien organizada que defendió el expresidente del Gobierno José María Aznar con su famoso lema de 2023, "el que pueda hacer que haga", para conseguir derribar al gobierno de coalición tras las elecciones del 23 de julio del mismo año. Los acosos de este farsante de periodista son violencia política de manual, financiada por el Partido Popular a través de sus diferentes comunidades autónomas y ayuntamientos, y camuflada como publicidad institucional.

Pero este hecho no es nuevo, es una estrategia muy antigua, encaminada a crear un estado de necesidad que justifique un cambio político mediante un golpe de Estado o a través de las urnas, aunque todavía no ha habido víctimas mortales como en los años 30. Pero nunca se sabe y no deberíamos jugar con fuego. Tampoco es un hecho aislado, ya que forma parte de la deshumanización del presidente del Ejecutivo: desde el "que te vote Txapote" hasta los insultos habituales de Santiago Abascal a su persona ("mierda", "chulo putas", etc.), pasando por el grito de "Pedro Sánchez, hijo de puta", coreado en mítines del PP y Vox, en fiestas patronales o campos de fútbol. Y todo este repertorio siempre se justifica en aras de una supuesta libertad.

Además, llevamos tiempo asistiendo al acoso a políticos como Irene Montero, Pablo Iglesias, Óscar Puente o Mónica García, hijos incluidos, o a periodistas como Antonio Maestre, Rubén Sánchez, Ana Pardo de Vera, Sarah Santaolalla, entre otros muchos.

Los acosos de Vito Quiles son violencia política de manual, financiada por el Partido Popular a través de sus diferentes comunidades autónomas y ayuntamientos, y camuflada como publicidad institucional

Pero, en el marco de esta estrategia, tampoco podemos olvidar el acoso sistemático a la sede del PSOE desde finales de octubre de 2023, y aunque ya no salga en los medios de comunicación, continúa todos los días, incluidos domingos, festivos y vacaciones. Afortunadamente, ahora son muchos menos que aquellas hordas que durante mes y medio secuestraron el barrio y convirtieron en una actividad de riesgo hacer cualquier compra o gestión en la calle.

Sitiados por fascistas y con controles policiales para acceder a las viviendas, sin poder sacar la basura durante semanas, con el mobiliario urbano arrasado y hogueras de contenedores. Pero actualmente esos individuos faltones y mal educados intimidan a peatones y automóviles, tratando de imponer sus panfletos y su discurso de odio ante la pasividad de la policía, que también tolera todos los símbolos fascistas, vulnerando la Ley de Memoria Democrática.

Y si protestas ante la policía porque han querido meterte en tus pertenencias panfletos fascistas, la policía te contesta airada que vayas a protestar a la Delegación del Gobierno, porque la culpa de todo esto es del Gobierno. Y, para colmo, otro agente te dice que si quieres una amonestación de 600 euros o bien que circules.

Esta es la protección del ciudadano ante los insultos e intimidación de estos energúmenos. Es la misma policía a la que les gritaban los días de ruido y furia: "Ojalá os hubiera matado a todos la ETA". Y luego escribes al delegado del Gobierno, Francisco Martín, y ni te responde. A otros ciudadanos les ha contestado ante las cartas que muchos vecinos, hartos de la situación, han escrito, pero no ha hecho nada para acabar con esta situación.

De 19.30 a 21.30 horas siguen con consignas y cánticos fascistas, aparte de todo tipo de insultos amplificados con megáfono, para que los niños de las viviendas próximas sigan cenando con esos gritos tan educativos. Todo un espectáculo muy edificante. Tampoco hace nada el Ayuntamiento de Madrid por la tranquilidad de sus ciudadanos, ni la Comunidad de Madrid, porque les encanta la actuación de estos intransigentes y fanáticos: primero, porque critican al Gobierno sistemáticamente, y segundo, porque creen que los van a poder controlar y manipular. No saben que están incubando el huevo de la serpiente.

¿Alguien tiene dudas, a estas alturas, de que si esta circunstancia se hubiera dado en Génova ya hubiera acabado hace muchísimo tiempo? Ni una semana hubieran dudado. Esa es la diferencia: cómo se trata a los fascistas y acosadores y cómo se trata a los ciudadanos. Esta situación dice muy poco de la calidad de nuestra democracia y de los que nos tienen que proteger: jueces, policías y políticos.

No me extraña que Vito Quiles diga que hay que seguir apretando porque están ganando, ya que sus actuaciones están dando sus frutos. Con sus tácticas de escuadritas fascistas están amedrentando al personal. Todas estas actuaciones forman parte de la misma estrategia perfectamente coordinada: de las protestas de Ferraz a Vito Quiles, de los insultos generalizados a las declaraciones de políticos del PP y Vox, de las columnas incendiarias en periódicos a la inacción de policías y jueces. Nada es casualidad ni azar. Y luego nos llevamos las manos a la cabeza porque el 21% de los jóvenes consideran positivamente el franquismo. Hay que cuidar todos los días la democracia, y por parte de todos los servidores públicos. 

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Ana Martínez Rus es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid.

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