Plaza Pública

Y ahora qué

Isabel Díaz Ayuso, acompañada por el presidente del partido Pablo Casado, en el balcón de la sede del partido en la calle Génova.

Ángel Viviente

Reponiéndome de la dura noche electoral del día 4M en Madrid, intento analizar e interpretar lo ocurrido y, ante todo, fijar cuál debería ser la respuesta y la acción cara al futuro.

Nos encontramos con un resultado electoral que yo calificaría de distópico. La mayoría, cercana a absoluta, conseguida por el PP y su representante IDA, creo que tiene algunas interpretaciones y explicaciones que seguramente ya analizó MAR, cuando preparó la campaña electoral.

El personal al que tenía que dirigirse en esta campaña venía ya muy cansado y harto de una situación que dura más de un año. En esas circunstancias lo que no podía pedirse a la gente son nuevos sacrificios, lo que seguramente llegaría a la gente sería, por medio de pocas palabras, un mensaje claro de que ya no había que sufrir más. Había que decir: Ya hemos superado lo peor y ahora hay que disfrutar de la LIBERTAD que solo esta Comunidad os ofrece. Libertad para tomar cañitas, ver a los amigos, ir a los bares y terrazas, restaurantes, etc. Algo muy distinto a lo que se encuentra uno en otros territorios, y esto gracias a vuestra presidenta que se ha enfrentado al señor Sánchez y a sus restricciones, contrarias a la libertad.

Ya está, solo con eso, un mensaje muy sencillo tan solo unido al miedo repetido de la llegada del comunismo y los bolivarianos. Mensajes simples y directos. El problema es que los partidos de izquierda, en general, han caído en la trampa de estas discusiones de tono secundario y no han sabido transmitir los temas contenidos en sus programas, así como en lo referente a la denuncia de la no-actividad del gobierno de la Comunidad en estos últimos años.

No han transmitido suficientemente:

  • La corrupción endémica del PP, con muchos dirigentes encausados y encarcelados.
  • La reducción importante en los gastos de Sanidad (que agravó la crisis pandémica), con una reducción muy fuerte de plantillas sanitarias en los últimos años y, como consecuencia, el colapso en la atención Primaria.
  • La reducción importante en los gastos educativos en la enseñanza pública, con plantillas colapsadas y decrecientes y con un apoyo importante en aumento de transferencias económicas a las escuelas concertadas privadas.
  • La mala gestión de la crisis sanitaria durante la pandemia, a lo que se añade, en proceso de denuncias ante la Justicia, la gestión de las Residencias de Mayores con muchas muertes en condiciones dantescas. ¿Cuál ha sido el coste en vidas, derivado de las decisiones laxas que han tomado en Residencias y en la apertura de bares y restaurantes?
  • La nula actividad en nuevas legislaciones durante estos dos años de gobierno.
  • La nula gestión en las viviendas de alquiler públicas, rechazando incluso las que por Ley deberían haber tomado a su cargo.
  • La incapacidad para preparar unos presupuestos en estos dos años que eran urgentes para el funcionamiento de nuestra Comunidad.

De nada de esto se ha podido hablar en los debates, ni se ha sabido llevar a los medios (además del apoyo que de por sí han recibido de la mayoría de estos), con unas discusiones en los temas que tanto al PP como a Vox interesaba derivar, para no hablar de los que eran realmente importantes.

Ante esto, el flautista de Hamelin se ha llevado al personal, cansado como ya digo, a los bares a tomar “cervecitas a la madrileña”, con sus familiares y conocidos. Podría decirse que estas han sido las elecciones de la cervecita a la madrileña, de los toros y de las discotecas de última hora, “porque me da la gana”. En nada más se han fijado una mayoría de votantes, así de simple.

Pero también en ese error incluyo a los partidos de izquierda que se han visto arrastrados sin reacción ante todo esto (por no hablar del tema de las balas en los últimos días). Y no digamos de la campaña del candidato del PSOE, errático, dubitativo, de marcha adelante y atrás, soso con ganas y sin ningún tirón que “encantara” a los votantes (incluso a los que le votaron hace dos años) y que ha sido una de las causas más importantes de la debacle de la izquierda (Más Madrid y UP subieron escaños), pues esos 17 escaños perdidos por el PSOE han imposibilitado cualquier opción.

Y después de todo esto, yo me pregunto: ¿Y ahora qué?.

Creo que dejando pasar un tiempo de duelo por lo ocurrido, hay que sobreponerse. En muchos momentos de la historia se ha pasado por situaciones distópicas como esta, con una parte mayoritaria de la población siguiendo al líder salvador. Las situaciones de crisis suelen traer cosas así, como consecuencia. No olvidemos el triunfo del nazismo en las urnas y el más reciente de la victoria de Trump hace cuatro años (y cercano cuatro años después). En esos momentos siempre se ha mantenido un núcleo que ha mantenido la llama de la rebeldía y de algo diferente, con grandes sacrificios y con luchas en circunstancias muy adversas. Siempre han estado ahí los “diferentes” a lo que existía mayoritariamente.

Creo que la labor de la “inteligencia”, de las gentes de la cultura y, sobre todo, de los movimientos sociales, es más importante que nunca en estos momentos, en que ha de hacerse frente a grandes empujes de los instintos privatizadores y de vuelta atrás que nos van a rodear.

Hay que apoyar las campañas antidesahucios, las peticiones por una vivienda digna, a las Mareas por la Educación y la Sanidad, la defensa de los derechos de los de diferente opción sexual, del feminismo y la lucha contra la violencia de género, la defensa de los derechos y condiciones de los trabajadores, de la dignificación de las asociaciones en defensa de una Memoria Democrática.

En fin, que todo aquel que crea que la Libertad propugnada por el PP no es ni mucho menos la LIBERTAD que todos los que hemos luchado por superar épocas pasadas, consideramos como la real y válida, debe encontrar su hueco, por muy pequeño que éste sea.

Es duro, pero no hay que desanimarse, porque somos muchos los que no deberíamos tirar la toalla. Y ahora menos que nunca.

Angel Viviente Core es coordinador general de Convocatoria Cívica.

Medios públicos y pluralismo, de RTVE a TV3

Medios públicos y pluralismo, de RTVE a TV3

Más sobre este tema
stats