Plaza Pública

Las vacunas democráticas de Podem contra la corrupción

Fabiola Meco

Dice Woody Allen que “las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas”. Llegué a la política institucional, a les Corts Valencianes, de la mano de Podem hace dos años, aunque en la política social llevo muchos más. Un pensamiento estaba y continúa estando en mi mente: no defraudar a la ciudadanía; no decir el qué sino hacerlo posible. Durante décadas he visto políticos en las instituciones valencianas que decían querer hacer no sé cuántas cosas para mejorarnos la vida. Nada más lejos de su intención y de su acción. El saqueo de nuestras instituciones ha sido una constante en veinte años de gobierno del Partido Popular.

“Voy a poner a Valencia en el mapa”, dijo Rita Barberá. Y así fue. Y de qué manera: Valencia, Alicante y Castellón han sido sus dominios, unos dominios –suyos y de su partido– desde los que han tejido tramas y redes de corrupción conectadas con otras comunidades y desde las que financiaban irregularmente a su partido. Era ésa su única misión en política: enriquecerse con dinero público. No importaba qué necesitaba la ciudadanía valenciana, ni sus carencias urgentes en vivienda, dependencia, salud o educación. Nada de todo eso les importaba. El resultado de su nefasta gestión ha sido un atraco en toda regla por el que aún pagamos sus graves consecuencias. Los medios de comunicación nos hablan de pruebas más que convincentes. Un ejemplo está ahora mismo en todos los papeles: la conversación de Ignacio González con Eduardo Zaplana, expresidente de la Generalitat Valenciana y ex ministro de Trabajo con José María Aznar: “Tenemos el gobierno, al Ministerio de Justicia (..) Tenemos a un juez que está provisional… tú lo asciendes”. Ese juez al que le iban a dar la patada hacia arriba es quien ordena la detención de González y lo manda a la cárcel. Esta conversación es clarificadora de cómo funciona todo, de cómo y por qué se han sentido y sabido impunes en el Partido Popular de Mariano Rajoy.

Tenemos leyes para que las cumplan los sectores más frágiles de la sociedad. Pero, en un contexto de corrupción política como el que vivimos, descubrimos una justicia y fiscalía politizadas y atenazadas por las que pasan políticos sobreprotegidos, al amparo de aforamientos e indultos demasiadas veces injustificados.

La denuncia de la corrupción por el medio que sea, incluso por el más cuestionado, es necesaria; pero tenemos que ponernos cuanto antes las vacunas que preserven nuestras arcas públicas de dos graves enfermedades en cualquier sistema democrático: el fraude y la corrupción. Tenemos, como sociedad y como partidos políticos, el reto y el deber de ser eficaces y acertar con las iniciativas de una vez por todas.

Tenemos la obligación de preservar la democracia.

Podemos vino a proponer alternativas, en clave constructiva y propositiva. Ésta ha sido la labor de Podem en les Corts Valencianes en estos dos años: ponernos todas las vacunas democráticas. Impulsamos la ley de cuentas abiertas para facilitar a la ciudadanía valenciana el acceso a las cuentas bancarias donde se deposita el dinero público. Es ésta la mayor garantía de transparencia en la administración y un mecanismo eficaz para luchar contra la corrupción, también para la promoción de una eficaz rendición de cuentas de los poderes públicos y de su gestión. Impulsamos la Agencia de Prevención y lucha contra el fraude y la corrupción, un organismo independiente y con capacidad de sanción especializado en prevenir, asesorar, investigar, combatir el fraude y la corrupción, proteger al denunciante y sensibilizar a la ciudadanía sobre las consecuencias de la gestión indebida de fondos públicos. Movimientos sociales y una larga nómina de profesionales del derecho nos han acompañado en este proceso de gestación.

Hoy la Comunitat Valenciana ya tiene puestas algunas vacunas. Sencillamente porque debemos de ser capaces de combatir con hechos lo que denunciamos. Los hechos hablan de quiénes somos y de lo que Podem hace y es capaz de hacer en todos los ámbitos que la ciudadanía valenciana nos exige. Son hechos que hablan claramente y sin excusas de ninguna clase de los motivos por los que estamos –estoy– en política. Las palabras, sin hechos, siempre serán burbujas en el aire. Y para burbujas, ya hemos sufrido bastantes en los últimos tiempos. ________________________

Fabiola Meco es diputada en Les Corts Valencianes y candidata a la Secretaría General de Podem.

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