Encuesta del CIS

Más de 1,8 millones de votantes socialistas en 2011 apoyan ahora a Podemos

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Los datos de la encuesta del CIS publicada este miércoles son rotundos: Podemos se alimenta sobre todo de antiguos electores socialistas, pero el trasvase de votos es también creciente desde el PP. En total, la formación de Pablo Iglesias ha logrado captar a 1,82 millones de ciudadanos que en las generales de 2011 optaron por la papeleta del PSOE y a 790.000 personas que confiaron en el PP. En total, Podemos ha robado 2,61 millones de votos al bipartidismo. Y la tendencia es claramente alcista, ya que en el CIS del pasado mes de octubre esta última cifra era de 2,27 millones.

Otros datos que llaman la atención del sondeo del CIS son el desplome de la fidelidad de voto al PSOE, que se queda en el 38,8%, y que el voto al PP entre los jóvenes de 18 a 24 años prácticamente ha desaparecido (se queda en el 4,3%). 

El cruce de los datos del CIS por variables políticas y sociodemográficas permite realizar el siguiente análisis:

PP: la mayor fidelidad de voto

De los cuatro partidos estatales que lograron representación en 2011, el PP sigue siendo el que cuenta con mayor fidelidad de voto: el 50,3% de las personas que apostaron por Mariano Rajoy en 2011 declaran que volverían a hacerlo. Es decir, 5,4 millones de españoles se mantienen fieles al PP.

¿Qué ocurre con la otra mitad de los 10,8 millones de votantes que tuvo Rajoy en las generales de noviembre de 2011? Más de 3,3 millones de votantes aún no se han fugado a otro partido y aseguran que no saben qué harán (1,96 millones), que se abstendrán (942.000) o que votarán en blanco (433.000). Los sociólogos electorales creen que el primero de estos grupos es el más fácilmente recuperable para el partido al que apoyaron en su día, ya que todavía no han dado el paso de declarar su respaldo a otra formación. El voto en blanco es muy ideologizado, de cabreo con el sistema de partidos, mientras que la abstención siempre aparece en los sondeos con un porcentaje menor al que luego se produce el día de la votación).

La cifra de antiguos votantes del PP que no saben o que ocultan su conducta actual ha bajado en más de 150.000 personas desde el CIS de octubre, lo que no son buenas noticias para el partido de Rajoy, ya que se reduce la bolsa de potenciales votantes recuperables. 

Los datos del CIS también muestran que Podemos está logrando entrar en la base de electores del PP. De hecho, entre aquellos que respaldaron a Rajoy en 2011 y ahora se inclinan por otro partido, Podemos figura en cabeza con 790.000 votantes (el 7,3% del total recibido en las últimas generales). El trasvase de votos desde el PP hacia el PSOE se cifra en 487.000 y hacia Ciudadanos en 390.000. En el caso del partido de Albert Rivera, el dato ha aumentado en 65.000 en los tres últimos meses.

PSOE: la sangría de Podemos

Los socialistas han sufrido un desplome de la fidelidad de voto en los tres últimos meses, y han vuelto a las cifras que tenían en julio de 2014, antes de celebrar las primarias para elegir al secretario general. El efecto Pedro Sánchez se ha diluido en este sentidoefecto Pedro Sánchez. Hace medio año, el 38,2% de los votantes socialistas de 2011 aseguraban que repetirían, en octubre ese grupo creció hasta el 47,7% y ahora ha vuelto al 38,8%. En cifras absolutas, sólo hay 2,7 millones de electores del PSOE en 2011 que mantienen su fidelidad a estas siglas.

La sangría de votos hacia Podemos no ha dejado de crecer: en julio de 2014, se habían fugado 1,17 millones desde las filas del PSOE hacia las de Pablo Iglesias, en octubre ya eran 1,63 millones y ahora son 1,82 millones. Es decir, el 26,1% del electorado del PSOE en 2011 se ha pasado a Podemos.

A ello hay que sumar otros 1,58 millones de antiguos socialistas que ahora no saben qué harán. En ese grupo se encuentra la gran esperanza de Pedro Sánchez, ya que aún no se han decidido por otro partido, así que a priori se les puede convencer más fácilmente para que repitan voto. Este grupo se ha incrementado de forma espectacular en el último trimestre, ya que en octubre estaba en 1,19 millones. Además, hay 439.000 votantes del PSOE en 2011 que ahora afirman que se abstendrán y otros 153.000 que piensan votar en blanco.

El resto de transferencias de voto desde las filas socialistas no es demasiado significativa: 76.000 declaran que votarán a IU, 62.000 a Ciudadanos, 48.000 a UPyD y 14.000 al PP.

IU: el derrumbe se estabiliza

La buena noticia para Izquierda Unida es que su derrumbe se frena, la mala es que la formación permanece completamente diezmada. Sólo el 34,7% de los votantes de IU en 2011 piensan repetir ahora la misma opción, una cifra sorprendentemente baja si se tiene en cuenta que los seguidores de IU están más ideologizados que la media. En la encuesta del CIS de enero de 2014 –realizada antes del nacimiento de Podemos–, la fidelidad de voto a IU estaba en el 58,9%. En aquel momento, era la más alta entre los principales partidos. 

De hecho, la opción mayoritaria entre el electorado de IU en 2011 es Podemos, a quien prevén respaldar 682.000 personas que eligieron la papeleta de Cayo Lara (el 40,6% del total). Eso sí, hace tres meses la situación aún era peor, ya que el 44,4% de los votantes de IU planeaban pasarse a las huestes de Pablo Iglesias (746.000). Buena parte de ellos ahora están dudosos o no quieren confesar sus intenciones, como demuestra el hecho de que ese grupo haya crecido desde los 115.000 ciudadanos de hace tres meses hasta los 265.000 actuales.

A la abstención piensan apuntarse 48.000 antiguos votantes de IU y otros 40.000 se inclinan por el voto en blanco.

UPyD: Cuesta abajo

La evolución en las encuestas de UPyD guarda bastante similitud con la de IU. En enero de 2014 su fidelidad de voto era del 57,1% y ahora se ha reducido hasta el 31,4%, lo que convierte a la formación de Rosa Díez en la que cuenta con el electorado menos fiel.

En contra de lo que se podría suponer, dada la similitud ideológica con Ciudadanos, el principal problema de UPyD no es el partido de Albert Rivera. Es Podemos. Hay 261.000 personas que optaron por la papeleta de 2011 y que ahora piensan votar a Pablo Iglesias (el 22,9% del total). Al igual que ocurre con IU, en UPyD quizá se puedan consolar al comprobar que la situación era peor hace tres meses, cuando la fuga hacia Podemos se cifraba en 312.000 personas.

En comparación con estas cifras, Ciudadanos parece un asunto menor. Sólo hay 49.000 personas que planean cambiar a Díaz por Rivera, el 4,9% de los votos de UPyD en 2011, y esa cifra prácticamente no se ha ampliado en el último trimestre (en octubre eran 46.000).

Es también significativa el número de antiguos electores de UPyD que ahora no saben o no contestan cuando les preguntan por su voto: 244.000, lo que equivale al 21,4% del total de 2011. A ello hay que sumar otros 49.000 que se inclinan por la abstención y 98.000 que piensan votar en blanco.

Variables sociodemográficas

Al analizar las variables sociodemográficas, uno de los datos más llamativos es la intención de voto por edad. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, sólo el 4,3% tiene intención de votar al PP, lo que convierte al partido de Rajoy en marginal en este grupo y es una cifra inaudita para un partido que gobierna. La fuerza más atractiva para los jóvenes es Podemos, a quien piensa votar el 27,4% de los menores de 25 años, por delante del PSOE (13,0%). El resto de formaciones obtienen un apoyo muy reducido entre los más jóvenes: un 2,9% UPyD, un 2,4 IU y un 1,4 Ciudadanos.

La situación se invierte entre los mayores de 65 años, donde el PP se presenta como la fuerza con más respaldo: un 26,4% declara de forma espontánea que elegirían la papeleta de Rajoy si mañana se celebrasen las elecciones generales. Un 15,9% optaría por el PSOE, mientras que Podemos sería la tercera opción con el 5,6% de los sufragios.

Los mayores de 65 años son, de hecho, el único grupo de edad donde se impone el PP. En todos los demás, la fuerza preferida es Podemos, con un porcentaje de apoyo que supera en todos los casos el 20%.

En cuanto a la intención de voto según el sexo, Podemos se impone tanto entre los hombres como entre las mujeres, aunque su ventaja es mucho mayor en el primer caso. Un 22,9% de los hombres declaran su intención de apoyar a Podemos, por delante del PP (13,0%) y del PSOE (12,1%). En el caso de las mujeres, el respaldo al partido de Pablo Iglesias se queda en el 15,7%, mucho más cerca del PP (12,9%) y del PSOE (12,6%).

Si tenemos en cuenta los estudios de la persona encuestada, Podemos se impone con gran claridad entre quienes tienen estudios superiores, al cosechar el 20,5% de los votos. Un 9,4% respalda al PP y un 7,6% al PSOE. En el otro extremo, entre quienes carecen de estudios, la fuerza preferida es el PSOE, a quien piensa votar el 27,8% de las personas que integran dicho grupo. En segundo lugar se coloca el PP, con el 17,4%, mientras que Podemos se tiene que conformar con el 6,9%.

En relación al tamaño del municipio de los entrevistados, Podemos es el partido preferido en todos, salvo en los que tienen menos de 2.000 habitantes, donde el PP resiste como primera fuerza. En estas pequeñas poblaciones, Rajoy recaba el 18,8% de los apoyos, frente al 15,4% de Sánchez y el 14,8% de Iglesias.

En cuanto a la condición socioeconómica, el PP es el partido con más apoyo entre los empresarios y altos ejecutivos, los agricultores, los jubilados y pensionistas y las personas con trabajo doméstico no remunerado. Por su parte, Podemos vence en todos los demás grupos: profesionales y técnicos por cuenta ajena, comerciantes, personal administrativo, obreros, parados y estudiantes. La mayor distancia en favor del PP se produce entre los agricultores, donde Rajoy es el preferido del 25,0% e Iglesias  se queda con el 12,5%. Por su parte, Podemos se impone con mayor rotundidad entre los estudiantes, con un 30,4%, frente al magro 4,8% del PP. Los socialistas no logran llegar al 20% entre ningún grupo, y sus principales apoyos se encuentran entre quienes tienen trabajo doméstico no remunerado (17,8%) y personal administrativo (17,6%).

Por último, según el estatus socioeconómico, Podemos es la opción preferida entre todas las clases sociales, salvo el grupo que el CIS define como "viejas clases medias", donde gana el PP. La mayor distancia en favor del partido de Pablo Iglesias se da entre la clase alta y media-alta, donde el 23,7% declara su intención de votar a Podemos y sólo un 11,8% piensa elegir al PP.

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