Crisis de los refugiados

Casi 3.000 migrantes han muerto en el Mediterráneo en 2017

Rescate de una embarcación en el Mediterráneo.

El Mediterráneo sigue tragándose vidas mientras la comunidad internacional mira para otro lado. Según las últimas cifras publicadas este jueves por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), una entidad intergubernamental asociada a Naciones Unidas, en lo que va de año han muerto 2.839 personas mientras surcaban, hacinadas en pequeños botes, las aguas del Mare Nostrum en busca de una mejora vital en suelo europeo. Aunque la cifra es un 34% menor en comparación con la registrada entre enero y octubre de 2016, lo cierto es que el acumulado de los últimos años es para echarse a temblar: más de 15.000 muertes desde 2014 –11.754 si se toma como punto de partida 2015, año en el que se intensificó la conocida como crisis de refugiados–. 

Un 93% de los fallecimientos (2.640) –la mayoría de ellos por ahogamiento– se registraron en la conocida como ruta del Mediterráneo central, principalmente frente a las costas tunecinas y libias. Mayo y junio quedan, a la espera de lo que ofrezcan los datos de noviembre y diciembre, como los meses más fatídicos: 613 y 547 personas muertas, respectivamente. También han sido en los que se han registrado un mayor número de llegadas: 52.792 de las casi 147.000 personas que alcanzaron las costas en lo que va de año –una caída del 56,1% respecto a la cifra que ofrece la Organización Internacional para las Migraciones para el mismo periodo de 2016– lo hicieron durante esos 61 días, aprovechando las buenas condiciones climatológicas. 

Las cifras de la OIM se conocen dos semanas después de que la Unión Europea recibiese el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, un galardón concedido por el jurado después de destacar "el modelo único de integración política supranacional" que representa una UE que ha contribuido a difundir "valores como la libertad, los derechos humanos y la solidaridad". La decisión, sin embargo, fue duramente criticada. Varias ONG lamentaron que se concediese esta distinción a un proyecto que ha "fallado clamorosamente" en sus compromisos de acogida de refugiados: sólo se reubicaron 45.000 de los 160.000 demandantes de asilo comprometidos, poco más de una cuarta parte.

Cifras "durísimas"

Para Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia, los números que ofreció este jueves la Organización Internacional para las Migraciones "son durísimos, espantosos" y evidencian el "desprecio por el derecho, por la vida y por la libertad" tanto de los gobiernos de la Unión Europea como de las propias instituciones comunitarias. El autor de Mediterráneo: el naufragio de Europa explica, en conversación con infoLibre, que seguirá habiendo muertes "mientras la desesperación lleve a la gente a intentar lo que sea con tal de escapar del infierno que viven" y, sobre todo, mientras el Viejo Continente no apueste por el establecimiento de vías legales.

En este sentido, De Lucas asevera que nos encontramos ante una crisis estructural, no coyuntural, que tiene que ver "con el desorden del mundo, la desigualdad, la falta de derechos, de oportunidades de vida", y critica con dureza la apuesta "incomprensible" de la Unión Europea de externalizar la situación a "Argelia, que a su vez los está empujando a Níger, y a Libia, un país en manos de gobiernos que ni siquiera han firmado la Convención de Ginebra". "¿Cómo es posible que la UE quiera reconducir todo a través de un Estado así? ¿Cómo no va a morir gente en el Mediterráneo? Si esto no cambia, seguirán muriendo", apostilla el catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia.

Con todo esto sobre la mesa, el experto en derechos humanos pide no quedarse sólo en las trágicas cifras de fallecidos. En este sentido, y apostillando que "no hay nada más grave que las muertes", De Lucas pide que no se deje de prestar atención tanto a la situación de los refugiados en los campos de las islas griegas o en Macedonia como a las terribles cifras que llegan año a año de países como Sudán del Sur, Yemen, Uganda, Malí o la República Democrática del Congo. "La presión mediática ha cedido y la atención se ha desviado a otras cosas. Está ocurriendo lo que muchos temían: la indiferencia de los buenos. Parece que se nos ha terminado el impulso humanitario...", lamenta a través del hilo telefónico.

¿Respuesta a largo plazo?

A pesar de los notables fracasos en esta materia, la crisis de refugiados ha vuelto a ponerse sobre la mesa de las instituciones comunitarias. A mediados de octubre la comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo respaldó crear un marco común permanente para la acogida de miles de solicitantes de asilo en la UE como una solución a largo plazo para ofrecer vías de entrada legales y seguras. Los eurodiputados están trabajando sobre procedimientos comunes para la admisión y el traslado de refugiados que soliciten protección internacional a los Estados miembro desde terceros países. En la actualidad, la acogida se está tramitando a través de planes nacionales, multilaterales o iniciativas específicas.

También la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) insistió el pasado lunes en la necesidad de dar una respuesta integral y a largo plazo a la crisis de refugiados. Así, el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) del conocido como 'club de los países ricos' instó, en su informe Responder a la crisis de refugiados en los países desarrollados, a los países miembro a combinar la ayuda humanitaria con planes de desarrollo que faciliten el autoabastecimiento de las personas desplazadas y que incluyan aspectos como el empleo y la formación. Además, el CAD lamentó la falta de personal especializado en los campos de refugiados, la prolongación de los conflictos y la dificultad para atajarlos.

Y este mismo jueves, la cuestión ha llegado al Congreso de los Diputados. El Grupo Socialista en la Cámara baja ha registrado una proposición no de ley (PNL) en la que exige al Gobierno de Mariano Rajoy medidas de control migratorio para dar una respuesta "duradera, adecuada y firme" ante el "aumento de muertes" que se están registrando en el Mar Mediterráneo. En la iniciativa, recogida por Europa Press, los socialistas también llaman al Ejecutivo a reconocer la labor de las ONG y a cooperar con los colectivos humanitarios. "Dicha cooperación ha de conllevar a la realización de una evaluación sobre la seguridad del país, sus sistemas de asilo, su apoyo a los refugiados y su capacidad y voluntad de luchar contra la trata de seres humanos y tráfico ilícito de personas", completa la PNL.

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