Protestas sociales

Aguaviva se organiza para frenar la construcción de una presa

Los vecinos Aguaviva se organizan para frenar la construcción de una presa

Carmen Valenzuela

Aguaviva, un pueblo de 654 habitantes de la provincia de Teruel, se ha organizado para decirle a la Confederación Hidrológica del Ebro (CHEbro) que el río que moja sus tierras no se toca. Es la respuesta que la plataforma vecinal El Bergantes no se tocaEl Bergantes no se tocaha dado a esta Administración que gestiona la proyección de una presa que se construirá a la altura de los municipios de Aguaviva y la Ginebrosa para, según sostienen desde la Confederación, “dotar de seguridad al embalse de Calanda”, a tan sólo 20 kilómetros del nuevo, y “reducir los riesgos de inundación de los pueblos próximos”.

Planificada en un espacio catalogado de interés comunitario por la Red Natura 2000 –red ecológica de áreas de conservación de la biodiversidad en la Unión Europea– y con una extensión de 402,38 hectáreas, el coste de la obra hidráulica asciende a los casi 60 millones de euros (en concreto, 59.689.999,88 euros). Una construcción que se ha topado con una oposición tan dura como el hormigón de su estructura. A la plataforma El Bergantes no se toca, se ha sumado el Ayuntamiento de Aguaviva, los vecinos del municipio y la organización Ecologistas en acción.

El Bergantes no se toca lo tiene claro: la construcción de la nueva presa es una medida innecesaria que no sólo encierra intereses ocultos, sino que supone una amenaza medioambiental, económica y social para Aguaviva y los pueblos colindantes. En este sentido, aseguran que la nueva presa generará un “impacto irreversible” sobre la vegetación y el hábitat en su emplazamiento, sumado a un impacto económico en la zona derivado de las expropiaciones de terreno dedicado al cultivo, la explotación ganadera y la extracción de áridos, que en su conjunto, suman numerosos puestos de trabajo. Según la plataforma, Aguaviva perderá también atractivo turístico si se afecta al río, dado que “la calidad de sus aguas y el paisaje son uno de los principales alicientes para los turistas”.

Una alternativa contemplada en el Plan Hidrológico del Ebro 2010-2015

La construcción de un nuevo aliviadero en la presa de Calanda, construida por el mismo organismo en el año 1982 y ubicada a 20 kilómetros de la proyectada, junto con otras medidas de tipo no estructural, constituiría una alternativa a la construcción del nuevo embalse. Es la medida que defiende la plataforma El Bergantes no se toca y que la propia CHEbro incluyó en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro 2010-2015. Esta reforma de la antigua presa permitiría evacuar agua en caso de superar el nivel máximo que soporta el embalse y garantizaría el objetivo de dotarla de seguridad.

“La presa de Calanda se ejecutó en los años 80. Ellos argumentan que se hizo mal” explica a infoLibre el portavoz de la plataforma, Aitor Clemente. “En lugar de arreglar la presa existente, quieren hacer la nueva”, e insiste: “Hay alternativas. Hay un proyecto de aliviaderos redactado por la Confederación Hidrológica”.

Tienen razón en que la presa de Calanda no se hizo correctamente”, reconoce a este diario el presidente de la CHEbro, Xavier de Pedro. Una afirmación que no es baladí. El hecho de que el propio jefe de la CHEbro asuma errores en la construcción de un embalse que gestionó la administración que preside y que 31 años más tarde propone la construcción de una nueva obra hidráulica, unido al rechazo de llevar a cabo una alternativa desarrollada por el mismo organismo, no hace más que acrecentar la desconfianza de los vecinos de Aguaviva. Sobre las fuentes vecinales consultadas por infoLibre planea siempre la misma cuestión: ¿por qué confiar en un organismo que lo hizo mal una vez y que ahora se empecina en rechazar su propia alternativa para llevar a cabo un nuevo proyecto?

“Hay que cubrir la seguridad”

Por su parte, la CHEbro desmiente que tras la construcción de la nueva presa existan intereses ocultos. “Aquí concurren circunstancias de interés general”, asegura De Pedro. “Estoy muy tranquilo porque creo que es lo que hay que hacer: hay que cubrir la seguridad”, insistió a infoLibre.

En relación a la negativa de llevar a cabo la construcción de un aliviadero en la presa de Calanda, alternativa que redactó la CHEbro, De Pedro sostiene que se trataría de una medida incompleta. “Lo único que harían los aliviaderos serían dejar pasar el agua que provocaría una avenida aguas abajo”, afirma. En este sentido, señala que la construcción de la nueva presa en el río Bergantes “se ha estudiado mucho”, al tiempo que se ha elegido, dice, la opción que más garantías ofrecía. Así, desde la CHEbro sostienen que el nuevo embalse logrará la consecución de dos objetivos: dar seguridad a la presa de Calanda para poder contener el volumen de agua previsto en condiciones extraordinarias de máxima avenida y reducir los riesgos de inundación en su recorrido.

Una vez superado el asunto de la seguridad, De Pedro también se refiere a las protestas por los daños ecológicos que producirá la construcción de la nueva presa. “Se han sobredimensionado los daños ambientales”, afirma, “en las ochenta hectáreas que se expropiarán se hará una restauración medioambiental”, añadió. En este sentido, el presidente de la CHEbro, sostiene que el impacto al medio ambiente será “muy pequeño”. Argumento que choca frontalmente con la plataforma El Bergantes no se toca, que además cuenta con el respaldo de la organización Ecologistas en Acción, que ven en la construcción de la presa una amenaza para el río.

Los argumentos de la CHEbro no convencen. Así lo confirman las más de 3.500 alegaciones que la plataforma presentó al proyecto, el casi unánime rechazo de los vecinos de Aguaviva, el apoyo de la organización Ecologistas en Acción y el respaldo del Ayuntamiento del municipio.

Si algo puede unir a Aguaviva, es el río”, subraya Aitor Clemente, por eso anuncia que la plataforma El Bergantes no se toca llegará hasta el final.

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