Perfil

Albiol, el látigo contra los inmigrantes para un PP catalán que amenaza naufragio

Alicia Sánchez-Camacho, flanqueada por Andrea Levy y Xavier García Albiol, este 28 de julio de 2015 en Barcelona.

No se trata de un simple relevo. Ni una renovación de caras. Porque el cambio de Alicia Sánchez-Camacho por Xavier García Albiol al frente de la candidatura del PP a la Presidencia de la Generalitat quiere decir muchas más cosas. Una apuesta inequívoca por el ala dura en momentos de zozobra electoral y por un rostro más que conocido en la escena catalana, por su carrera de fondo como político y por su largo historial de polémicas. Su imagen de látigo contra la inmigración –hasta fue procesado por incitación al odio racial– le ha acompañado hasta ahora, y a buen seguro resurgirá durante la campaña del 27-S, para la que su partido le demandará que se equipe con otra vara: la de rechazo al soberanismo. 

De puertas para fuera, el perfil de García Albiol (Badalona, 8 de diciembre de 1967) contiene no pocas aristas. Pero para el PP tiene trazas de triunfador en un medio hostiltriunfador , ya que logró alzarse con la Alcaldía de su ciudad natal, la tercera localidad de Cataluña por población (217.000 habitantes), un tradicional vivero de votos socialistas. Sólo un mandato, eso sí (2011-2015). Pero nunca antes (y nunca después) había dispuesto el partido de Mariano Rajoy de un escalón de poder de tanto relumbrón, acostumbrado a ser una formación de escasa implantación en la comunidad, y habitualmente muleta de otros. De hecho, en el PP perciben en él a un político que se ha crecido con cada controversia.

Y las ha tenido, y muchas. Por citar la última: la última campaña electoral, la del 24-M. Lema elegido: Limpiando Badalona. Proclama clarísima, para la oposición. Una alusión de las suyas, decían, al combate a la inmigración irregular, una muesca más de su xenofobia. García Albiol no lo retiró y defendió que su eslogan se refería al "incivismo, la delincuencia y los espacios degradados de la ciudad". Las urnas no le penalizaron. Como en 2011, volvió a ser la fuerza más votada (incluso subió), pero el pacto de toda la oposición le derribó de la Alcaldía, relevándole por Dolors Sabater, cabeza de la lista impulsada por Podemos y la CUP

Un 33,5% en 2011

El hoy candidato a la Presidencia de la Generalitat estudió Derecho y entró en política muy joven, en 1989, con sólo 21 años. Antes ya había hecho pinitos en otra profesión, el deporte. El básket. En el Joventut de Badalona. 

En 1991 debutó como concejal en su ciudad. El único del PP. Un 6,13% de los votos. Apenas 4.741 papeletas. Eran los tiempos de las victorias encadenadas de los socialistas. Se presentó elección tras elección, sin poder coronarse como regidor. Hasta que en 2011 logró ser el cabeza de la fuerza más votada. 11 ediles, 26.920 sufragios, un 33,48%. La vara de mando cayó en sus manos, poniendo fin a treinta años de hegemonía del PSC. 

Aquella campaña de las municipales de 2011 vino precedida de las acusaciones de xenofobia. García Albiol repartió unos panfletos que relacionaban a los inmigrantes rumanos con la delincuencia. "No queremos rumanos", rezaba el tríptico. En él aparecían dos mujeres rumanas con velo y el título "¿Tu barrio es seguro?". "Estoy a sólo dos concejales de ganar las elecciones municipales –aseguraba el entonces candidato–. Si en 2011 soy el alcalde, os aseguro que podremos salir por el barrio con la seguridad de no ser acosados o atracados. Quien viva en Badalona tendrá que adaptarse a nuestras normas y costumbres". El aspirante intentó corregirse tibiamente: aseguró posteriormente que no se refería a todo el colectivo rumano, sino a los "rumanos gitanos que han venido a la ciudad a delinquir". 

Gitanos rumanos como "plaga"

Por aquel reparto de folletos fue denunciado por SOS Racisme. Al final, un juez absolvió en diciembre de 2013 al por entonces ya alcalde del delito de provocación a la discriminación, ya que le amparaba la libertad de expresión. Era "evidente", plasmó en la sentencia, que los panfletos y las posteriores declaraciones públicas que hizo García Albiol sobre los gitanos rumanos "no constituyeron una incitación a realizar ningún acto, salvo a votarle en las siguientes elecciones", aunque sí incurrió en alguna "patente e innecesaria exageración". El regidor se libró así de un proceso en que se exponía a un año de prisión e inhabilitación, como pedía la Fiscalía. 

El propio Albiol había reconocido que en una entrevista televisiva se refirió a los gitanos rumanos como "plaga" que sólo se había asentado en la ciudad "para delinquir", y admitido que el término fue "inapropiado". Asumió que pudo haber cometido en alguna ocasión "algún exceso verbal". 

El político del PP no se privó desde luego en aquella campaña de atacar a los gitanos. Llegó incluso a afirmar que la situación con los gitanos en Badalona era "peor" que en Francia, porque en la ciudad catalana no estaban "localizados" en campamentos, sino "repartidos por los barrios". La solución era una mayor presión policial. Mano dura contra aquellos que son "incapaces de poder vivir de manera civilizada" con los vecinos. 

Cobertura del PP

Cuando llegó a la Alcaldía, García Albiol no aparcó sus planteamientos xenófobos. Su equipo de Gobierno, por ejemplo, aprobó un nuevo reglamento de Servicios Sociales en 2014 que incorporaba el requisito de haber estado empadronado durante cinco años en Badalona para poder acceder a las ayudas complementarias. El objetivo, dicho por el propio regidor: impedir que los extranjeros en situación irregular tuvieran derecho a "aquellas prestaciones que no sean de carácter básico". "No parece lógico que una persona que acaba de llegar a Badalona tenga el mismo derecho a acceder a estas ayudas que aquellos vecinos que han pagado toda la vida sus impuestos y que ahora necesiten la ayuda". La oposición tumbó sus planes tres veces. Exabrupto tras exabrupto, siempre contó con el apoyo de su partido. Nunca le dejó tirado

El Ayuntamiento también dio de baja del padrón municipal a extranjeros y se opuso a la construcción de una mezquita de grandes dimensiones en la localidad impulsada por el Gobierno marroquí. Prometió no vacilar en "actuar sin complejos" para defender su modelo de municipio. 

Eso ocurrió en abril de 2015. Poco antes de un 24-M marcado por la crítica, de nuevo, a resultas de la campaña Limpiando Badalona. Albiol ganó otra vez: 30.559 votos, un 34,21%. Diez concejales. Pero no pudo repetir como regidor. Se forjó lo que el PP denominó "pacto de perdedores" entre las demás fuerzas. La ciudad catalana se convirtió para los conservadores en el espejo en que mostrar la política de alianzas equivocada –a su juicio– de los socialistas, que prefirieron investir a Dolors Sabater (Badalona en Comú) antes que entregar las llaves de la localidad a Albiol.

Fuerza casi residual

La pérdida de Badalona fue el símbolo de la debacle del PP en Cataluña. De sus 363.948 votos (el 12,68%) y 473 concejales de 2011 pasó a sólo 234.847 (7,54%) y 214 ediles. Tras la conformación de los ayuntamientos, sólo retuvo una alcaldía, la de Pontons (Barcelona), un pequeño pueblo de menos de 500 habitantes. El 24-M laminó a los conservadores de Cataluña

El panorama podría repetirse el 27-S, según han ido avanzando con tesón las encuestas. Repetir los 19 diputados (y su 12,97% de las papeletas) que logró Alicia Sánchez-Camacho en 2012 parece ya imposible. El PP ha sido superado (al menos en los sondeos) por Ciudadanos, que de paso podría incluso quedar por encima del PSC

El partido de Rajoy, al desplazar a Sánchez-Camacho en las próximas catalanas –lastrada por el proceso soberanista, el inmovilismo del Gobierno central y el escándalo de espionaje político en el restaurante La Camarga– y situar a García Albiol lanza un mensaje claro: no quiere un perfil amable con el que contrarrestar a la candidata de C's, Inés Arrimadas, también nueva en la plaza. Quiere a un duro al frente.

El futuro de Levy

Al menos por ahora, para dar la cara el 27-S. Porque también hay que mirar a quien coloca de dos de la lista: la joven Andrea Levy, elegida por Rajoy hace apenas un mes para la vicesecretaría de Estudios y Programas. Una completa desconocida (y sin cargo público) que en las últimas semanas ha aflorado como valor emergente. Su ubicación en la candidatura hace pensar que la verdadera apuesta de Rajoy para el futuro es ella, Levy, y no Albiol, que ni siquiera toma las riendas del PP catalán, en manos de Sánchez-Camacho hasta el siguiente congreso, previsto para después de las generales. 

En el partido y en el Gobierno, mientras, negaron ayer martes la imagen de radical asociada a García Albiol. Los radicales, dijo el ministro del Interior, el catalán Jorge Fernández Díaz, son los partidos que le apearon de la Alcaldía de Badalona en virtud de ese "pacto de perdedores". "Muy buena" decisión la elección del exregidor, aplaudió la secretaria general, María Dolores de Cospedal. "Cercanía y claridad", valoró el responsable de Autonomías y Ayuntamientos del partido, Javier Arenas. 

Esa "claridad" tiene visos de convertirse en un arma de doble filo para el candidato en una campaña que el PP comienza con fuerzas muy menguadas. Porque esa mochila plagada de controversias, precisamente por sus manifestaciones públicas, le puede molestar en su espalda. 

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