Economía

Los bajos salarios contribuyeron a disparar el déficit en 2015

Expertos apuntan a los bajos salarios como una de las causas del desfase en el déficit

El desvío en el objetivo de déficit tiene dos factores fundamentales: las cuentas autonómicas y, fundamentalmente, la falta de ingresos de la Seguridad Social. Esa es la conclusión de los expertos consultados por infoLibre con respecto a los 56.061 millones de euros que España gastó de más con respecto a sus ingresos en 2015, una cifra que representa un 5,16% del PIB y que es un 23% mayor que la que el Gobierno comprometió con Bruselas. Según los expertos, esta fuerte desviación supondrá una patata caliente para el próximo Ejecutivo, que tendrá que enfrentarse a una dura negociación con la UE para cuadrar las cuentas.

Este jueves, el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo  público que el déficit de España en 2015 ascendió al 5,16% en lugar de al 4,2% del PIB, la cifra que inicialmente se colocaba como objetivo y a la que el Gobierno llevaba meses anunciando que se iba a llegar sin problemas, a pesar de los avisos en contra de instituciones tanto europeas como nacionales. No obstante, no todas las administraciones se han excedido en su déficit: mientras la administración central cumple su objetivo del 2,9% del PIB y los ayuntamientos obtienen incluso un ligero superávit en sus cuentas, la Seguridad Social sitúa su déficit en el 1,26% (el límite lo tenía en el 0,6%) y el las comunidades autónomas asciende al 1,66% (el tope estaba en el 0,7%).

Son precisamente estas dos últimas instituciones las que desequilibran la balanza y contra las comunidades, fundamentalmente, dirigió sus críticas el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en su análisis de los datos. Autonomías como Cataluña, Extremadura, Región de Murcia y la Comunidad Valenciana tuvieron un déficit superior al 2,5% del PIB, y de hecho sólo tres comunidades (Canarias, País Vasco y Galicia) cumplieron el objetivo. Montoro se refirió específicamente a Cataluña y la Comunidad Valenciana para pedirles que sean "más rigurosas".

Pero para los expertos, el desfase tiene un segundo motivo: los escasos ingresos de la Seguridad Social. Montoro trató de justificar los malos resultados de la institución asegurando que "va incurriendo en un déficit mayor, pero es por las pensiones", ya que "no se recortan" por una "voluntad política". No obstante, tanto Antonio González, vicepresidente de Economistas Frente a la Crisis, como Ángel de la Fuente, director de Fedea, coinciden en que al aumento del gasto en prestaciones se une la escasez de recursos provocada, entre otros motivos, por las escasas cotizaciones de los trabajadores que cobran bajos salarios.

Salarios bajos que lastran los ingresos

"La Seguridad Social mantiene una senda constante de crecimiento de los gastos determinada por sus propias variables, básicamente que existen cada vez más pensionistas", explica González, que señala, por el contrario, que "los ingresos vienen determinados por las cotizaciones sociales" y en los últimos años han caído "por la pérdida de empleos". "A partir del 2014 y especialmente en el 2015 han empezado a crecer de nuevo los afiliados por la creación de empleo, pero el problema es que aunque el empleo crece al 3%, los ingresos sólo lo hacen al 1%, porque los puestos que se crean son a tiempo parcial y con salarios muy bajos, por lo que la cotización de los nuevos afiliados es ínfima, muy inferior a la media", señala el vicepresidente de Economistas Frente a la Crisis.

De la Fuente coincide con él. "La revisión del gasto en los últimos años se ha acercado mucho al resultado final, el error en los presupuestos está en la previsión de ingresos", señala el director de Fedea, que sostiene que "la evolución de los salarios en los últimos años no ha sido muy brillante, y eso se nota". No obstante, De la Fuente ve un segundo elemento que ha lastrado los ingresos de la Seguridad Social: las "bonificaciones" y exenciones. A ello, se suma el problema a "largo plazo" que supone el "envejecimiento intenso de la población", asevera el economista.

De la Fuente, además, coincide con Montoro en que algunas comunidades tenían "más margen" para apretarse el cinturón y reducir sus gastos, ya que el mayor desvío se produce fundamentalmente en esta partida. "Hay de todo, pero este ha sido un año de elecciones, y algunos de los gobiernos que entran no tienen entre sus prioridades la contención del gasto", sostiene el director de Fedea, que asegura que "los ingresos de las comunidades aún notan los efectos de la crisis", pese a lo cual éstas "llevan tiempo presupuestando en base a ingresos que todo el mundo sabe que no van a llegar".

"Ahora mismo", abunda por su parte González, "podemos decir que un punto de crecimiento del PIB se traduce en un punto de creación de empleo, que es una cifra altísima, por lo que ya es casi imposible crear más empleo por cada punto del PIB". "Pero esa elasticidad lo que está reflejando es que los empleos son de muy bajos salarios", explica el especialista, que señala que la Seguridad Social tendría ingresos "mucho más altos" si también subieran los salarios, aunque eso perjudicaría la tasa de creación de empleo.

La reforma fiscal del año pasado, otro factor perjudicial

Los partidos de la oposición han reaccionado críticamente al conocer la desviación con respecto al objetivo de déficit. Tanto PSOE como Podemos y Ciudadanos han mencionado expresamente la reforma fiscal que realizó el año pasado el Gobierno como una de las causas que han llevado a incumplir la meta del 4,2%, y los expertos consultados coinciden en que ésta es una de las causas que explican el desfase, aunque sostienen que no es la fundamental.

"No haber hecho una rebaja fiscal por motivos electoralistas hubiera podido compensar buena parte de la desviación, ya que se han perdido en torno a seis décimas del PIB", cifra González. De la Fuente matiza esta afirmación: "Es verdad que sin reforma fiscal se hubiera conseguido tener un déficit menor, pero la reforma afecta a los ingresos del Estado, y el Estado es precisamente uno de los que ha cumplido", recuerda el economista. A este respecto también se pronuncia Francisco Comín, profesor de Historia Económica de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), que asegura que lo que hizo el Gobierno es norma en las democracias: "En los años electorales siempre se aumenta el gasto y se reducen los impuestos".

A lo que no se puede achacar el déficit es a que el gasto público sea desbocado, según los expertos. Los representantes de Economistas Frente a la Crisis y Fedea coinciden al explicar que España está varios puntos por detrás en cuanto al porcentaje de su PIB que gasta el Estado. "Para alcanzar la media europea el gasto público tendría que subir 50.000 millones", cifra González, que asegura que el problema a nivel comparativo es que, mientras España está cinco puntos por debajo de la media en este gasto, sus "ingresos fiscales" son "nueve puntos inferiores" a los de la media de la UE. "Si observamos el periodo entre 2003 y 2009, el gasto aumenta de forma brutal, como ocho puntos", contextualiza De la Fuente, que señala que durante la crisis "ha habido un pequeño recorte" del gasto.

El próximo Gobierno se las verá con Bruselas

Las consecuencias de la desviación en el cumplimiento del objetivo de déficit, según los expertos, tendrán fundamentalmente consecuencias políticas, más que económicas. Bruselas podría imponer sanciones a España, pero el mayor problema lo tendrá el próximo Gobierno, que tendrá que presentar a la Comisión Europea un nuevo presupuesto y un programa de estabilidad, así como negociar un objetivo de déficit. "Habrá que recortar gastos o aumentar ingresos, y a España se le va a pedir, como mínimo, que recorte el crecimiento del gasto", augura De la Fuente.

González menciona los efectos perjudiciales de este incumplimiento en la "credibilidad" de España, si bien descarta –como el director de Fedea– que vaya a encarecer los intereses que el país tiene que pagar por emitir deuda. "Ahora mismo las políticas de compra de deuda del BCE y el exceso de ahorro mundial provoca que los tipos de interés estén muy bajos", explica Francisco Comín, que no obstante señala que, si el déficit no se reduce, "cuando los tipos aumenten, aumentarán el gasto en intereses y habrá que recortar otros gastos".

"Si no se reduce el déficit, la credibilidad del país como buen pagador no se mantiene", abunda Comín, que señala que, desde una perspectiva histórica, España no tiene una gran reputación a la hora de pagar sus deudas. "El nivel en el que la deuda empieza a ser insostenible cambia según el país, y por ejemplo Italia desde el siglo XIX sólo ha tenido un impago, mientras España ha tenido bastantes más". "El problema es que tenemos un nivel de deuda [superará el 100% en 2016, según la Comisión Europea] que ya está en niveles que ha alcanzado en otras crisis históricas. Y por eso hay que evitar que crezca más el déficit", zanja.

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