Los papeles de Bárcenas

Casado reinventa la historia del PP para tratar de justificar que el partido de Bárcenas "ya no existe"

Pablo Casado, en su despacho del PP con Mariano Rajoy y con José Maria Aznar, poco después de convertirse en presidente del partido.

Fernando Varela | Yolanda González

  • Este artículo está disponible sólo para los socios y socias de infoLibre, que hacen posible nuestro proyecto. Si eres uno de ellos, gracias. Sabes que puedes regalar una suscripción haciendo click aquí. Si no lo eres y quieres comprometerte, este es el enlace. La información que recibes depende de ti.

El juicio por la supuesta caja b del Partido Popular ha puesto a la dirección nacional de la formación conservadora, en manos de Pablo Casado, ante el espejo de su pasado. No es ningún secreto que los escándalos de corrupción llevan sacudiendo al ahora principal partido de la oposición más de una década. Y tampoco que cuando el actual líder tomó las riendas del partido, a finales de julio de 2018, podía intuir el calvario judicial que las siglas de las que se ponía al frente tenía por delante. Este juicio en particular pilla a los conservadores haciendo campaña para las elecciones catalanas del 14F con un panorama poco optimista en las encuestas y el riesgo de un sorpasso de Vox.

En los últimos días, la dirección nacional del PP ha desplegado un argumentario que pasa por ubicar toda la materia que se va a abordar en el juicio en el pasado, en otra época, dibujando una especie de cordón sanitario respecto a todo episodio del partido que haya tenido lugar antes de que Casado asumiese la presidencia. Es otro partido y otras personas al frente, resumen. Mientras las siglas y la sede siguen siendo las mismas.

Afirmar que el actual líder del PP era una persona con altísima capacidad de decisión mientras Rajoy estaba al frente del partido es complicado de sostener. Pero también lo es que él, como líder del partido desde el verano de 2018, no tenga ni idea de la contabilidad de los años que le preceden en el cargo, que la renovación que puso en marcha fue una especie de "depuración" o que no existió una sentencia demoledora de la primera etapa de Gürtel

infoLibre repasa, en seis claves, las zonas de sombra de la estrategia de Casado.

1. El "nuevo PP" de un cargo de Rajoy... y de Aznar1. El "nuevo PP" de un cargo de Rajoy... y de Aznar

Partido Socialista y Unidas Podemos llevan varios días pidiendo explicaciones a Pablo Casado. Consideran que, pese a que los hechos se ubiquen en el pasado, el líder del principal partido de la oposición no puede estar callado porque no llegó de nuevas al PP cuando asumió su liderazgo, sino que ya llevaba un tiempo en la cúpula de la formación, como vicesecretario de Comunicación de Mariano Rajoy. También recuerda que fue una de las personas de máxima confianza del expresidente José María Aznar en Faes.

"No puede pasar ni un minuto más sin que dé la cara", señaló este mismo lunes el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en rueda de prensa desde la sede de Ferraz. A juicio del número tres de los socialistas, Casado debe dar cuenta de los "tejemanejes" que este PP que dirige se trae con su extesorero que, según dijo, "no es otro partido, sino el mismo". "Es el partido de los papeles de Bárcenas y de la 'caja b'", añadió.

Ábalos sostuvo que le parece llamativo que Casado diga que ese PP ya "no existe" cuando él mismo formó parte de su dirección y cuando "medraba" para convertirse en su líder. Según recordó, contó con el apoyo de María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del partido, cuando esta perdió en la primera fase de las primarias y pasaron a la segunda el propio Casado y la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. El nombre de Cospedal figura en esos papeles del extesorero.

Mientras socialistas y morados ve incompatible que Casado diga que el PP que está ahora en tela de juicio en los tribunales "ya no existe" porque él mismo formaba parte del Comité de Dirección y también, por ejemplo, Javier Maroto, actual portavoz en el Senado –fue vicesecretario de Política Social– los conservadores ponen el énfasis en lo contrario. En que ese PP, efectivamente, "no existe". En que la actual dirección "nunca ha hablado" con delincuentes. 

En Génova venden la llegada del "nuevo PP" como una ruptura con el pasado y ese no ha sido siempre el enfoque que ha mantenido Casado desde que llegó a la presidencia del partido.

En su discurso como candidato al congreso extraordinario de sucesión de Rajoy mantuvo que estaba tremendamente orgullosos de la labor que Rajoy había hecho al frente del Gobierno. Y "tremendamente honrado" de haber sido su portavoz y su vicesecretario de comunicación "en las peores circunstancias"

En uno de sus primeros actos como presidente, en septiembre de 2018, reivindicó, en presencia de Alberto Núñez Feijóo el legado de Mariano Rajoy. Y, a finales de enero de 2019, se rodeó de Rajoy de Aznar en la convención ideológica en una especie de reivindicación de todo el legado del PP desde su refundación. Ahora, en Génova subrayan que Casado marcó una línea clara de tolerancia cero a la corrupción. Y que tomará las decisiones que tenga que tomar "sea quien sea" el afectado. Y "caiga quien caiga".

Pese a la exigencia de explicaciones, los socialistas no quieren, de momento, ir más allá y no prevén, al menos de momento, incluir a Casado como compareciente en la comisión de investigación sobre el caso Kitchen en el Congreso de los DiputadosUnidas Podemos, sin embargo, sí lo cree necesario: "Ya no queda ninguna excusa" para que no se investigue a Rajoy e insiste en que Casado, debe comparecer en la citada comisión.

En una rueda de prensa en la sede nacional del partido, la portavoz de la formación Morada, Isa Serra, consideró "absolutamente ridículas y vergonzantes" las declaraciones de Casado desvinculando a la dirección actual del PP de la de los tiempos de Bárcenas.

"Este PP es el mismo que está en las instituciones y en gobiernos autonómicos como el de la Comunidad de Madrid; la forma de gobierno y de corrupción del PP es la misma", sostuvo.

2. ¿"Depuración"?

En el relato que hace el PP estos días para defenderse del intento de Bárcenas de extender la sombra de sospecha sobre todas las etapas de la formación conservadora, el entorno de Casado intenta instalar la idea de que hace dos años los afiliados del partido eligieron al actual líder en primarias "para pasar página de una etapa que no reconocen como parte de la historia de un partido fundamental para España". Para "depurar" cualquier falta de ejemplaridad.

Lo cierto es que, en privado, en las semanas previas al congreso extraordinario del PP del que Casado salió victorioso, desde la candidatura del ahora jefe de los conservadores sí se exhibía como uno de sus pluses el hecho de que la integrasen un grupo de jóvenes sin vinculación directa con el extesorero y con los escándalos de corrupción que llevaban desde 2009 sobresaltando el día a día del partido.

En público, en cambio, todo solía plantearse de una forma más sutil. La candidatura de Casado proponía a los electores ideología, ideología e ideología. Una vuelta a los "principios y valores" tradicionales del partido, algo que sonaba mucho al aguirrismo y al aznarismo, familias conservadoras en las que Casado había militado. Ideología pero con rostros nuevos, más jóvenes. Sáenz de Santamaría, por su parte, vendía como su punto fuerte la gestión. No en vano, en su candidatura ocupaban puestos destacados excompañeros suyos de su etapa en la Moncloa.

Uno de los momentos más polémicos de la campaña fue la difusión de un vídeo, titulado Cuéntame cómo vais a renovarnos en el que, con la banda sonora de la televisiva ‘Cuéntame’ se señalaba a Javier Arenas, Cristóbal Montoro y Celia Villalobos, apoyos de Santamaría, como parte del pasado y, por tanto, incompatibles con la nueva etapa. En la candidatura de la exvicepresidenta se atribuyó la autoría al equipo de Casado.

¿Y qué pasó después? Casado ganó y es cierto que emprendió una importante renovación en la cúpula del partido, empezando por nombrar a Teodoro García Egea, su mano derecha durante la campaña de las primarias, como secretario general. El sector crítico no interpretó los cambios y la forma en la que se apartó a cargos destacados de la etapa de Rajoy como una forma de regenerar o depurar a perfiles inmersos en escándalos de corrupción, sino como una forma de ubicar a sus fieles y poner fin a las cotas de poder del marianismo. Esto se vio en la configuración de la cúpula del partido y en la elaboración de las listas electorales. Y estarenovación ahora continúa en los congresos provinciales y se extenderá a los autonómicos. 

3. “No queda ninguna sombra de sospecha”

En su afán por distanciarse del pasado y de la corrupción que afecta a su partido, Pablo Casado se empeña en afirmar que en estos momentos ya no pesa ni siquiera una sospecha sobre ningún cargo orgánico del PP. Y tampoco sobre las personas que ocupan cargos institucionales, sean o no electos.

“No queda ninguna sombra de sospecha en ningún representante que tenga un cargo electo ahora mismo en el PP”, repitió la entrevista que concedió este lunes al programa Más de Uno (Onda Cero) que dirige el periodista Carlos Alsina. La afirmación del líder de los conservadores es tajante pero no totalmente cierta. Hay al menos dos senadores, Javier Arenas y Pío García-Escudero —este último es además el máximo responsable del PP de Madrid— señalados expresamente Luis Bárcenas. Según el extesorero, ambos cobraron sobresueldos a cargo del dinero que numerosas empresas entregaban al partido supuestamente a cambio de recibir después concesiones o contratos públicos.

Los dos están en el Senado desde las elecciones de noviembre de 2009, a las que se presentaron formando parte de las listas aprobadas por el propio Casado.

Arenas fue presidente del PP andaluz entre 1993 y 1999 y entre 2004 y 2012, con José María Aznar y con Mariano Rajoy. Y secretario general del partido entre 1999-2003. Fue también ministro de Trabajo, de Administraciones Públicas y de la Presidencia.

Pio García-Escudero fue presidente del Senado hasta mayo de 2019 y desde entonces ocupa la vicepresidencia segunda. Preside el PP de Madrid por mandato expreso de Rajoy desde que Cristina Cifuentes renunciara al cargo como consecuencia del escándalo de su máster y de la difusión de unas imágenes que la mostraban como supuesta autora de un robo un supermercado. Él mismo confirmó en su día haber recibido sobresueldos,confirmó aunque lo justificó como una compensación para reparar su vivienda tras sufrir un atentado de ETA.

4. “Yo no estaba”

Dos años y medio después de ser elegido presidente del partido, Pablo Casado sigue sin aclarar si ha pedido o no explicaciones internas sobre la utilización de dinero negro para abonar las obras que se llevaron a cabo en la sede del PP a la que desde entonces acude a diario a trabajar. Ni si, como consecuencia de esas gestiones, está en condiciones de afirmar que todo se hizo correctamente o si, como sospecha la justicia, se utilizó dinero de la caja B del partido.

Casado se escuda en que cuando ocurrieron esos hechos él no estaba al frente del PP como si ahora que lo está no tuviera acceso a la contabilidad del partido y a la información de los gastos efectuados en las últimas décadas. “Yo no tengo constancia de una época en la que yo no estaba ni siquiera en esa sede”, reiteró este lunes por toda explicación. No quiere ni siquiera defender si el partido obró correctamente: “¿Defender el qué, si la información que yo tengo es de los medios de comunicación?” “Hay quien dice que se hizo así y el juez determinará si es así”, añadió.

Por no explicar, Casado ni siquiera ha revelado si pidió explicaciones a sus antecesores en el cargo, José María Aznar y Mariano Rajoy, ni cuál fue su respuesta. “Ellos lo han declarado en sede judicial. Yo la información que tengo es exactamente la misma que [ofrecieron] como testigos”.

5. “Aquí no ha habido detraimiento de fondos públicos”detraimiento

La relectura que Casado hace de la historia de su partido y de su largo itinerario judicial trata siempre de minimizar la trascendencia y la relevancia social de los casos de corrupción que afectan aún hoy al partido que preside. Tanto es así que este lunes llegó a afirmar que el PP es en realidad el perjudicado por estos hechos. Según él no ha afectado a dinero público porque el extesorero Luis Bárcenas en realidad lo que hacía era robar al partido dinero que las empresas donaban al PP. “Se juzgan donaciones al PP; si son correctas o no correctas o tiene que decirlo la justicia”

La justicia, según Casado, no ha dicho en ningún momento que esas donaciones se entregasen a cambio de adjudicaciones o contratos públicos. “Eso no lo ha dicho ningún juez”, afirmó tajante este lunes cuando se lo recordó el periodista Carlos Alsina en Onda Cero. “No puedo pedir al señor Bárcenas que devuelva el dinero a los contribuyentes porque era un dinero que supuestamente iba para el partido. Es doblemente un menoscabo para el partido: el dinero no acababa en el partido, sino que se las llevaba a Suiza”. “Aquí”, enfatizó rotundo, “no ha habido detraimiento (sic) de fondos públicos”.

La justicia, sin embargo, ha establecido precisamente todo lo contrario. La sentencia del caso Gürtel de mayo de 2018 consideró probado que Francisco Correa y el PP crearon “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica, y local” que sólo era posible gracias a las buenas relaciones entre los miembros de la trama y los cargos del PP, que tenían posibilidades de “influir en los procedimientos de toma de decisión en la contratación pública de determinados entes y organismos públicos que dirigían o controlaban directamente a través de terceras personas”.

Esas empresas disfrutaban de “un arbitrario trato de favor en la contratación pública”. Inflaban los precios de las adjudicaciones o cobraban comisiones cuando las adjudicatarias eran terceras empresas. Ese dinero se repartía después entre los cabecillas de la trama y los cargos públicos en dinero o en forma de “otro tipo de servicios o regalos prestados por diferentes empresas de esta trama, como eventos, viajes, fiestas, celebraciones, etc. De las que en algunos casos se beneficiaron también sus familiares”.

6. La doctrina de los ERE

Este lunes, conservadores y socialistas se han arrojado a la cabeza la sentencia de los ERE. Ábalos recordó que fue criticado por el PP por haber dicho que el caso ERE no es un caso del PSOE. Y recordó que los socialistas cuando ahora piden a Casado que rinda cuentas se refieren al ámbito de la "responsabilidad política". "No tienen más que aplicarse la propia doctrina", señaló el número tres de los socialistas.

En el caso de los ERE de Andalucía, el líder del PP ha mantenido que Pedro Sánchez era "responsable" de este escándalo porque tenía en su Gobierno a tres ministros que fueron consejeros en Andalucía con Manuel Chaves o José Antonio Griñán. 

"Por tanto, como Sánchez ha nombrado a Luis Planas, a Carmen Calvo y a María Jesús Montero ministras del Gobierno de España, que fueron consejeras de Chaves y Griñán, sí que tiene que dar explicaciones de los ERE, que es el escándalo más abultado en cuanto a fondos públicos de corrupción de la historia de España y de Europa en cuanto a fondos públicos defraudados", señalaba Casado a finales de 2019.

Esta exigencia de explicaciones del PP al PSOE en el marco del caso de los ERE fue recuperada por la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Cuca Gamarra. Tras criticar que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, pidiese a Casado que trasladase sus "disculpas" por el caso Bárcenas.

"No estás tú para retar a nadie. 679.432.179,09 euros malversados con los ERE en Andalucía exigen tus disculpas. Los andaluces las esperan", espetó Gamarra a Calvo desde su perfil de Twitter.

La Fiscalía cree "prematuro" aventurar un careo entre Rajoy y Bárcenas y deja la decisión en manos del tribunal

La Fiscalía cree "prematuro" aventurar un careo entre Rajoy y Bárcenas y deja la decisión en manos del tribunal

Más sobre este tema
stats