La crisis en Nuevas Generaciones agrava el problema del PP ante el dominio de Vox en el voto joven

“Quiero decirlo sin rodeos. Pido el voto para Vox. Lo hago porque mis ideas siguen firmes y mis principios inamovibles. Ha cambiado el lugar desde el que pueden defenderse sin pedir perdón, seguiré en la misma batalla, ahora sí, ahí donde España se defiende sin complejos”. El hasta ahora número dos de Nuevas Generaciones daba un portazo al PP así este fin de semana. Y abría una crisis de imagen de la organización juvenil de los populares. 

La marcha de Carlos Angrisano la enmarcan durante estos días en Génova 13 en una lucha de poder interna entre los cachorros populares. Además, tratan de vincularla con la figura de un ambicioso dirigente juvenil poco dado a trabajar, que vive en Ecuador y que luchaba supuestamente por ascender a través de un puesto en la lista para ser diputado en el Congreso.

La salida de Angrisano tiene componentes de batalla interna y de esfera de poder dentro de la organización de los jóvenes del Partido Popular, que lidera la diputada Bea Fanjul. Pero asimismo supone un golpe simbólico para el PP y Nuevas Generaciones en un momento donde ese partido ve cómo Santiago Abascal domina con claridad entre los nuevos votantes.

Gran preocupación entre los populares

En el Partido Popular llevan mucho tiempo preocupados por el ascenso de Vox y de Se Acabó la Fiesta entre los votantes más jóvenes en plena ola de derechización. Esa sensación de frustración y de aviso la expresó el propio Alberto Núñez Feijóo tras las elecciones europeas. En la reunión de la Junta Directiva, en la parte que no se retransmite ante los medios, cogió su móvil y exigió a los presentes analizar cómo Alvise Pérez había conseguido solo con su teléfono y las redes 800.000 votos.

En el PP tratan de rebajar la polémica en estos días de recta final de la campaña de las elecciones de Castilla y León. Pero los datos evidencian el problema que tiene la dirección popular en un momento en el que Vox no deja de crecer y apunta ya al 20% en las encuestas tanto nacionales como en las autonómicas de este domingo. 

El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) recoge que Vox es el primer partido ahora mismo entre los jóvenes que tienen entre 18 y 24 años, con un respaldo del 22%, en tanto que el PP solo cuenta con el 11%. En la franja de entre los 25 y los 34 años también se impone claramente Abascal con un 19% por delante del 10,6% de Feijóo. Y la ultraderecha también cosecha una holgada diferencia frente al Partido Popular entre los que están entre los 35 y los 44 años (19,3% frente al 13,3%). A partir de este tramo de edad se disparan los de Génova 13 frente a los de Bambú.

La fuga de votos que no cesa

Esta tendencia también se refleja en el último barómetro de 40dB. para El País y la Cadena Ser, que incluso ahonda más la brecha. Entre los electores que van de los 18 a los 24 años, la ultraderecha ya alcanza el 36%, mientras los populares sólo tienen un 10%. En el siguiente grupo (hasta los 34 años) los de Abascal llegan al 31% y le sacan 17 puntos a los de Núñez Feijóo, en tanto que también ganan por ocho puntos en los electores de 35 a 44 años.

Y, además, el movimiento de Angrisano no es un hecho puntual, sino que también evidencia el gran problema que tiene ahora mismo el Partido Popular: la gran transferencia de voto que se está desplazando desde el 23J hacia Vox. Según esa encuesta de 40 dB., un 16,8% de los que cogieron la papeleta de Feijóo hoy introducirían la de Abascal. Esto supondría una pérdida de 1,36 millones de electores para Génova 13.

De cara a las elecciones del domingo en Castilla y León, según los datos de la encuesta preelectoral del CIS, Vox también lleva la delantera entre los jóvenes. Se impone especialmente entre los que tienen entre 25 y 34 años (Vox logra un 24,2% frente al 11% del PP). Además, ganan los de Abascal (24,5%) frente a los de Feijóo (21,7%) en la franja que va de los 18 a los 24 años.

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El Partido Popular no consigue dar con la tecla ante el auge de Vox en el electorado joven. Incluso los populares han llegado a invitar al cierre de campaña de las elecciones en Aragón al agitador Vito Quiles en un acto con Nuevas Generaciones donde proclamó que la gente joven quiere ver al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, “colgado de un pino” y se refirió a Óscar Puente como “un simio”. Esta decisión fue criticada internamente por sectores del PP y no logró ningún resultado, ya que Jorge Azcón perdió escaños mientras Vox dobló su representación en las Cortes.

El voto joven preocupa mucho en Génova 13 y han diseñado un plan para tratar de acercar la figura de Núñez Feijóo a ese electorado, como supuso el paso de participar en el podcast del polémico influencer Pedro Buerbaum y la polémica historia en Instagram en la que salía en un bar en Galicia cantando bajo el lema “me gusta la fruta”.

Esta competición por el voto joven es una obsesión en el PP porque lastra sus posibilidades de crecimiento y condiciona los acuerdos de gobierno con un Vox cada día más fuerte. Una lucha en la que también está intentando competir con fuerza el PSOE, que se ha lanzado de lleno con Pedro Sánchez a la cabeza a las redes sociales después de muchos años sin dar la batalla. Y también desde sectores de la izquierda se está poniendo el acento en estos nuevos votantes como señalaron Gabriel Rufián (ERC) y Emilio Delgado (Más Madrid) en su acto para revitalizar el espacio progresista. 

“Quiero decirlo sin rodeos. Pido el voto para Vox. Lo hago porque mis ideas siguen firmes y mis principios inamovibles. Ha cambiado el lugar desde el que pueden defenderse sin pedir perdón, seguiré en la misma batalla, ahora sí, ahí donde España se defiende sin complejos”. El hasta ahora número dos de Nuevas Generaciones daba un portazo al PP así este fin de semana. Y abría una crisis de imagen de la organización juvenil de los populares. 

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