Operación Kitchen

La cronología desmonta la justificación que Cospedal dio al juez sobre sus contactos con Villarejo

La ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal.
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Las fechas no cuadran. La cronología expuesta por la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal cuando explicó al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón en qué circunstancias conoció al comisario jubilado José Manuel Villarejo desmonta una de las justificaciones que dio acerca de los motivos que le llevaron a acceder a reunirse con él. Tampoco cuadran las circunstancias en que ocurrieron los hechos que relató al inicio de su interrogatorio como imputada por la operación Kitchen, el operativo parapolicial financiado con fondos reservados que se puso en marcha a mediados de 2013 para espiar al extesorero del partido Luis Bárcenas y robarle documentación sensible que se podría haber llevado tras ser despedido.

La incongruencia se pone de manifiesto nada más empezar la declaración de Cospedal, en las primeras preguntas del magistrado, según se extrae del audio del interrogatorio al que ha tenido acceso infoLibre. La exdirigente conservadora explicó que fue Villarejo el que mostró interés en conocerla, pero que a ella le pareció bien por una serie de circunstancias que, en aquel momento, le preocupaban. La primera reunión entre ambos se produjo en julio de 2009 y les presentó el marido de Cospedal, el empresario Ignacio López del Hierro, quien a su vez conocía al comisario desde hacía "veinte o treinta años".

Una de las circunstancias que nombró Cospedal fue que en aquel momento en el PP tenían "sospechas más que fundadas" de que estaban siendo "escuchados y espiados desde un edificio cercano por parte de alguien que pertenecía al Ministerio del Interior", aunque reconoció que no podía decir quién. A esto se unió además "una sesión en el Parlamento donde a preguntas del diputado del PP Carlos Floriano" el entonces titular del Ministerio del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, contestó "una cosa parecida" a esta frase que reprodujo la propia Cospedal: "Sé todo lo que hacéis, oigo todo lo que decís y veo todo lo que hacéis". "Una contestación así, unida a las sospechas de que nos estaban grabando y espiando desde un edificio cercano, teniendo en cuenta que Villarejo decía que tenía buenas relaciones con antiguos compañeros de la Policía, me interesaba poderle conocer", añadió la ex secretaria general en sus explicaciones al juez.

Sin embargo, si se recurre a la hemeroteca, las fechas no cuadran. Si el primer encuentro entre Cospedal y Villarejo se produjo en el despacho de la primera en la sede central del PP en la calle Génova en julio de 2009, las palabras de Rubalcaba que ella recuerda aún no se habían producido, pues datan de noviembre de ese año. En semanas anteriores a que el exministro dijera esas palabras se había hablado mucho del Sistema Integrado de Interceptaciones Telefónicas (Sitel) y por este asunto había sido preguntado en una sesión de control en el Congreso. Fue en realidad en los pasillos de la Cámara Baja donde Rubalcaba habría dicho a Floriano, en una conversación privada, la frase aludida por Cospedal en su declaración judicial, una expresión que el PP calificó de amenaza.

Rubalcaba, sin embargo, negó después haber proferido amenazas e insultos al entonces diputado conservador y en una rueda de prensa matizó que se refería a que veía todos los días en las televisiones y escucha en las radios cómo el PP acusaba al Gobierno de espiar a la oposición.

En su declaración en la Audiencia Nacional, Cospedal, que comparecía como imputada por supuestos delitos de cohecho, malversación y tráfico de influencias, unió dos hechos separados en el tiempo por unos cuatro meses: su primer encuentro con Villarejo, en julio de 2009, y el comentario que supuestamente dijo Rubalcaba a Floriano, lo cual, según reflejaron los medios de comunicación de aquel año, ocurrió en noviembre.

Al mes siguiente de reunirse con Villarejo por primera vez, el 6 de agosto de 2009, la agencia EFE publicó una entrevista con la número dos de Mariano Rajoy en la que acusaba al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de espiar a dirigentes del PP utilizando a la Fiscalía General del Estado y a la Policía.

Una relación "no demasiado intensa"

Cuando la ex secretaria general del PP aludió al hecho ocurrido en el Congreso estaba explicando los motivos por los que accedió a reunirse con Villarejo. De hecho, la primera pregunta del juez García Castellón sobre los hechos que se investigan en la Audiencia Nacional es qué relación tenía con el comisario. "Una relación no demasiado intensa, una relación que tenía que ver con el conocimiento que decía tener sobre las personas que trabajaban en los medios de comunicación y que podía tener interés para mí como secretaria general. Una persona que pudiera ser útil por sus contactos con la prensa, fundamentalmente", explicó. "Se me ocurrió que podía ser útil conocerle", añadió después.

En 2009, dijo, ella misma estaba "recibiendo muchos ataques en prensa" y Villarejo "decía que tenía muy buenas relaciones con la prensa" y le podía decir "quién estaba detrás de esos ataques y por qué". Además, apuntó, "se estaban produciendo muchas filtraciones a la prensa que no debían producirse", sobre todo en relación a una "muy amiga" suya, la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá. "Tenía interés en conocer esas filtraciones, quién las hacía a los periodistas. Él dijo en esa coyuntura que me quería conocer y me pareció bien conocerlo porque yo también pensé que tendría utilidad", subrayó.

Otra de las justificaciones que dio Cospedal para reunirse con Villarejo también tenía que ver con Rubalcaba. Según ella, el comisario era "una persona reconocida en la Policía", pues había sido "condecorado por el ministro Rubalcaba" y "tenía buena consideración a pesar de que llevaba tiempo en excedencia". En 2009, Villarejo ya había vuelto hacía años al servicio activo en el Cuerpo, según consta en un oficio de la Dirección General de la Policía incorporado al sumario de la macrocausa que le investiga en la Audiencia Nacional por sus actividades supuestamente ilícitas, entre ellas los servicios que ofrecía a través de su empresa privada de detectives.

Y aparte de todo esto, Cospedal dio otro motivo más para conocer al comisario, y es que éste "podía tener información" de actuaciones "que no fueran ortodoxas o regulares" por parte de "algunas personas del partido". Por eso, según dijo, accedió a reunirse con él, para que se lo "explicara y lo demostrara", aunque nunca llegó a "probar nada" en relaciones a esas actuaciones. Tampoco lo hizo en relación a las filtraciones del caso Gürtel, ya que la propia exdirigente conservadora aseveró que el "conocimiento" que ella tenía sobre el procedimiento le llegaba a través de los letrados del PP personados.

"El señor Villarejo comentaba de todo y hablaba de todo, pero todo lo que hablaba se conocía por los medios", sostuvo Cospedal, que incidió en que el comisario "presumía mucho de saber muchas cosas". "Pero no había nada nuevo que yo no supiera o que no apareciera en los medios comunicación por mucho que luego se adornara", añadió, según los audios de la declaración.

Según Cospedal, el comisario y ella se reunieron en la sede del PP en "tres o cuatro ocasiones", salvo una que tuvo lugar en una cafetería. Esta afirmación no aguantó ni 24 horas: su exjefe de gabinete José Luis Ortiz, también imputado por la operación Kitchen, la corrigió y elevó ante el juez la cifra de los encuentros a "entre ocho y diez".

Eso sí, según reiteró por activa y por pasiva la ex secretaria general, nunca hizo a Villarejo "ningún encargo profesional" y, por tanto, no le pagó ningún servicio y el comisario tampoco se lo solicitó "en ningún momento". Sí señaló que "en alguna conversación informal" se hizo referencia a una retribución. "Se dice algo como para terminar una conversación que es como una cortesía y él dice: 'Bueno, al menos los gastos y tal'. Pero eso es un tema de cortesía. No hay ningún encargo, nunca", recalcó.

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