19J | Elecciones andaluzas

El deseo de Vox de mandar también en la Junta amenaza la reválida andaluza de Feijóo

El líder de Vox, Santiago Abascal, y la número dos de Feijóo, Cuca Gamarra, aplauden la investidura de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de Castilla y León.

El calendario electoral ya está otra vez en marcha y esta vez, a diferencia de lo que pasó en Castilla y León, hay indicios más que suficientes de lo que va a ocurrir en el Parlamento de Andalucía si PP y Vox suman mayoría absoluta, como anticipan la mayoría de las encuestas.

El presidente andaluz, Juanma Moreno, toma distancia, como hizo Alfonso Fernández Mañueco. Admite que tiene muy difícil la mayoría absoluta pero dice estar en condiciones de acercarse lo suficiente como para intentar gobernar en solitario, sin dar entrada a Vox en el Gobierno de la Junta, como se ha visto obligado hacer su homólogo castellano leonés.

Las encuestas le dan la razón en que, al menos en la línea de salida de la carrera electoral que conduce al 19 de junio, parte con una ventaja considerable. Algunos sondeos certifican que, si las elecciones se celebrasen esta semana, el PP alcanzaría más diputados que la suma de todos los partidos de la izquierda. Un colchón de votos muy importante con el que también contaba Mañueco cuando convocó elecciones anticipadas y que se disolvió a las pocas semanas, en parte porque su estrategia de agitación de los sectores agrícola y ganadero se estrelló con la realidad y en parte también porque Vox demostró su enorme fortaleza.

A los efectos del voto más extremista, Mañueco no es Ayuso, pero Moreno tampoco. La presidenta de Madrid apuntaló su buen resultado en las elecciones de mayo de 2021 en su atractivo para la extrema derecha. Vox apenas creció en Madrid y ella acabó sumando más escaños que la izquierda.

En cambio, el perfil del presidente de Castilla y León, como demostraron los resultados de las elecciones del 13 de febrero, no fue capaz de atraer a los votantes ultras. Y el de Moreno, claramente instalado en un mensaje de moderación que le ha convertido en el único presidente autonómico del PP que no ha roto con Ciudadanos, tampoco. El voto de la derecha más extrema tiene vía libre para crecer en Andalucía y las encuestas así lo están anticipando a pesar de que aún no se sabe el nombre de su candidato o candidata a la presidencia, un puesto para el que viene sonando desde hace tiempo Macarena Olona, portavoz adjunta en el Congreso.

En una entrevista concedida este martes a la cadena COPE, propiedad de los obispos católicos, el presidente andaluz rechazó tajantemente cualquier posibilidad de gobernar con el PSOE después de las elecciones pero fue mucho más complaciente cuando le preguntaron por una coalición con Vox. “Bueno, vamos a verlo”, declaró. “Cuando llegue a ese río habrá que cruzar el puente. Y el río es el 19 de junio”. De momento su mensaje se centra en afirmar que puede “alcanzar una mayoría muy cerca de la absoluta” con la que evitar ese cáliz.

Vox mantiene su hoja de ruta

En el PP siguen creyendo que la vía Ayuso (tener más votos que la izquierda) sigue siendo válida para que Vox se conforme con no entrar en el gobierno. Pero no es ese el mensaje que transmite Santiago Abascal, El líder ultra, en declaraciones a El Confidencial, mantiene la estrategia que marcó el otoño pasado: se acabaron los pactos desde fuera, ahora Vox quiere gobernar. 

La explicación es sencilla. “Las fórmulas de acuerdos de investidura con el PP sin entrar en el Gobierno no han sido satisfactorias, porque no nos ha tratado bien, no nos ha tenido en cuenta”, explica Abascal. Ni en el Ayuntamiento de Madrid ni en la Región de Murcia y tampoco en Andalucía, donde “las medidas más importantes” para Vox “han sido ahogadas por la acción de gobierno del PP”. La conclusión es clara y deja poco margen para soluciones como las de Ayuso: “Hemos entendido que es mucho mejor formar parte del Gobierno, porque creo que facilita el diálogo y la lealtad mutua”.

El portavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, lo ratificó este martes. “En aquellos sitios en los que Vox ha tenido resultado suficiente y además ya llevamos un tiempo trabajando creo que tiene sentido que en este segundo ciclo Vox adquiera posiciones de Gobierno. El caso de Andalucía es el más claro de todos”, defendió, porque es donde “empezó todo”, la primera institución en la que consiguió representación. 

Ahora, con “un rodaje” de tres años y medio, “una legislatura prácticamente completa”, ya “tenemos experiencia suficiente” como para aspirar a que las políticas de Vox lleguen a la Junta de Andalucía. Así que “es previsible que si sacamos un buen resultado queramos gobernar”, resumió. 

Las declaraciones de Espinosa de los Monteros confirman no sólo la vigencia de la hoja de ruta trazada por Abascal hace cuatro meses sino los deseos del presidente del grupo parlamentario ultra en Andalucía, Macario Valpuesta. Vox seguirá la senda de Castilla y León y no será “muleta de nadie” ni dará “cheques en blanco a nadie”.

El ejemplo de la coalición con Mañueco es determinante para los de Abascal porque la simple la amenaza de dejar correr el reloj y forzar una repetición electoral acabó siendo decisiva para torcer el brazo al PP castellano y leonés y entrar por primera vez en un gobierno. Ya hay un precedente y Vox se propone invocarlo. En Andalucía y en todas partes.

En el caso andaluz, además, también aplica el mismo mecanismo que en Castilla y León. De acuerdo con el artículo 118.3 del Estatuto de Autonomía, si Moreno va a una investidura y no acepta una coalición de gobierno con Vox se arriesga a no conseguir los votos que necesita para ser presidente. Y el deseo de evitar una repetición electoral ya fue invocado por Alberto Núñez Feijóo como razón suficiente para justificar una acuerdo con la ultra derecha en Castilla y León, lo que entreabre definitivamente las puertas del Palacio de San Telmo a los ultras.

Está por ver, no obstante, cómo gestiona Juanma Moreno la pugna con su potencial socio de gobierno. Este martes no rehuyó las críticas hacia sus “posiciones radicales”, pero no por su contenido, sino porque reme que puedan resultar contraproducentes en campaña: “Si su discurso es radical o incendiario, una parte de la izquierda se puede movilizar y poner en dificultades esa mayoría social que estamos construyendo desde la moderación, desde hace muchos años", se lamentó. 

En juego está Andalucía, pero no solo. El presidente andaluz insiste en que él será el único responsable de lo que ocurra, tanto si gana como si pierde. Aunque, más allá de que hay una gran parte del voto en autonómicas se mueve en clave local, el estrecho vínculo del PP andaluz con la nueva dirección de Feijóo hará inevitable la lectura de los resultados en clave nacional.

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