guerra en el este de europa

España ha pagado a Rusia 1.900 millones de euros por sus combustibles fósiles desde la invasión

El presidente ruso, Vladímir Putin, en un acto este martes en el Kremlin.

España pagó 1.900 millones de euros por el petróleo y el gas natural procedentes de Rusia durante los dos primeros meses de la invasión a Ucrania, desatada el pasado 24 de febrero; es el octavo país del mundo en cuanto a estas importaciones energéticas. Así lo aseguran los cálculos del Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio (CREA, siglas en inglés), que este jueves ha publicado un análisis sobre cómo el mundo, pero sobre todo la Unión Europea, sostiene financieramente al agresor de la guerra en el Este a través de sus combustibles fósiles.

RePowerEU, el plan de la Unión Europea para desengancharse de la energía rusa, "no tiene, básicamente, ningún efecto en los beneficios de Rusia por la exportación de combustibles fósiles a corto plazo", asegura el informe, que cifra las ventas del país de petróleo, gas y carbón en 63.000 millones de euros desde finales de febrero, de los cuales 44.000 millones fueron a parar al club comunitario. Algunas ventas han caído, pero gracias a las sanciones y a las decisiones de algunos países y empresas de reducir las importaciones, no por el plan.

La Unión Europea ha comprado un 20% más de gas natural licuado y un 10% más sin licuar, a través de los gaseoductos. Pero ha reducido sus importaciones de carbón ruso –embargado desde principios de abril– un 40%, y las de petróleo un 20%. Y esto sí que lo nota el país de Putin. "Rusia se esfuerza por desviar los cargamentos que no son aceptados por los compradores europeos", con nuevos importadores como India o Egipto; aunque aún no es suficiente para compensar la caída de las ventas del llamado oro negro.

En cuanto a países, Alemania e Italia lideran el ranking de pagos a Rusia por sus combustibles fósiles, con una distancia muy considerable con respecto a España. CREA calcula que los germanos han abonado en estos dos meses 9.100 millones de euros, y los transalpinos alrededor de 7.000 millones. Les siguen China, Países Bajos, Turquía, Francia (3.800 millones, a pesar de la potencia de su industria nuclear), Bélgica y, en el octavo puesto, España, con más de la mitad de las importaciones destinadas al gas natural en estado gaseoso, mediante gasoductos, y al petróleo en crudo. El puerto de Bilbao ha recibido GNL con valor de 320 millones de euros, adquirido por Enagás.

CREA pide a los Gobiernos detener por completo las importaciones de los combustibles fósiles rusos, o tasarlos prohibitivamente como medida transitoria. Está sobre la mesa de la Unión Europea, pero la presión de Alemania, la gran dependiente, lo complica. Las sanciones y el rechazo internacional a la agresión rusa, están funcionando, como se ve en los datos relativos al gas, no es suficiente para vaciar las arcas de la maquinaria bélica de Putin.

"Las exportaciones de combustibles fósiles son un factor clave para el régimen de Putin y de muchos otros Estados delincuentes. La continuidad de las importaciones de energía es la principal laguna de las sanciones impuestas a Rusia", asegura la analista principal de la organización, Lauri Myllyvirta. "Todas las importaciones de combustibles fósiles pueden ser sustituidas a medio plazo por energías limpias no fósiles y por medidas de eficiencia energética si empezamos a invertir en ello hoy. Esto tendrá un impacto mucho mayor que la mera reordenación de los flujos comerciales mundiales de combustibles fósiles".

"No hay que olvidar el clima, ¿pero qué hacemos, seguimos comprando a los rusos su gas?"

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