Iván Espinosa de los Monteros dejó la política institucional hace casi tres años, pero no renuncia a estar en el foco mediático. El ahora presidente de la fundación Atenea asistió este lunes a los desayunos organizados por el Ateneo. En ese foro, habló largo y tendido sobre la derrota del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y lo definió como uno de los hechos políticos más relevantes del momento en Europa, aunque aseguró que no es un “cambio total” porque la derecha domina por completo el Parlamento.
El exportavoz de Vox sí lo interpretó como una señal del desgaste de la “derecha iliberal”, aunque evitó denominar a la formación de Orbán, Fidesz, como “ultraderecha”. Frente a esa corriente, reivindicó una "derecha liberal y conservadora", asentada en la separación de poderes y en la independencia institucional. En su intervención, en la que conversó con los periodistas Jesús Maraña, Javier Casqueiro y Ester Palomera, aprovechó para trazar una enmienda al rumbo que, a su juicio, han tomado algunos sectores de la derecha europea en los últimos años.
La derrota de Orbán, según el exportavoz ultra, es también un aviso para el líder de Vox, Santiago Abascal. Aunque evitó citarlo por su nombre, incidió en que incluso liderazgos muy consolidados pueden ser apartados. “Lo que me dice la victoria de Péter Magyar es que, pese a las apariencias, cuando un buen líder se va deteriorando o tiene posiciones diferentes con las que llegó, se le puede ir desplazando. Es una buena noticia”, afirmó.
Espinosa de los Monteros subrayó que Hungría ha demostrado, además, que la capacidad de injerencia de las grandes potencias tiene límites. "Los húngaros han votado lo contrario de lo que querían [Vladimir] Putin y JD Vance", resumió, en alusión al presidente ruso y al vicepresidente estadounidense. Así, concluyó que ni Moscú ni Washington pueden dar por descontado el éxito de los partidos afines a sus intereses.
Sobre Vox: “Los recién llegados intentan reescribir la historia del partido”
El exdirigente ultraderechista también sostuvo que la política de alianzas de su antigua formación "es debatible y no necesariamente el mejor" y dejó claro que no comparte su posicionamiento acrítico con figuras como la de Orbán o la del presidente estadounidense, Donald Trump. A su juicio, la experiencia de Hungría demuestra que sus modelos pueden encontrar límites electorales cuando se erosiona la confianza de los votantes.
También habló sobre la situación de Vox y sus diferencias con la dirección del partido. Recordó que abandonó la formación en 2023 de manera voluntaria, tras años de "servicio y sacrificio" personal, familiar y económico, y señaló que muchas de las decisiones adoptadas después se han tomado de forma opaca, incluso para buena parte de la propia cúpula. Afirmó que él ni siquiera formaba parte del comité ejecutivo y dio a entender que muchas decisiones relevantes no eran conocidas por la mayoría de quienes debían estar al tanto de ellas.
Esa es precisamente la crítica que han lanzado nombres como el de Javier Ortega Smith, exsecretario general del partido, que han denunciado la falta de democracia interna en la formación de Abascal y la opacidad en el partido y las instituciones en las que los ultras tienen presencia, además del beneficio económico que supone para Abascal y su núcleo más cercano el hecho de estar en política.
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“Creo que Javier [Ortega Smith] es una persona que tiene un peso enorme para hablar de Vox porque ha sido uno de los fundadores. Una de las cosas que me ha impresionado es que ahora haya gente, sobre todo los que han llegado nuevos, intenten reescribir la historia del partido”, lamentó, al tiempo que destacó que la llamativa forma que tiene la dirección de Abascal de echar a miembros de la formación “antes de un proceso electoral”. En ese sentido, mencionó su propio caso. El partido le abrió un expediente apenas unas horas después de que el presidente andaluz Juanma Moreno convocara las elecciones.
Justifica a Trump y Netanyahu
En materia de política internacional, sin embargo, justificó muchas de las decisiones tomadas por Trump, entre ellas la de la guerra con Irán y el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela. A su juicio, hay "luces y sombras" en la actual administración estadounidense. Consideró una "pésima idea" decisiones comerciales que perjudican a España como los aranceles, pero alabó al mismo tiempo su ofensiva contra la agenda "woke". Su tesis fue que ningún partido nacional debe alinearse sin reservas con líderes extranjeros, porque la única guía válida deben ser los intereses de España. Ahí, admitió que es “debatible” que Vox “esté defiendo los intereses de España”.
Su apoyo a Israel fue mucho más explícito. Reiteró que se trata de "la única democracia" de la zona y de un dique frente al "islamismo terrorista", aunque admitió que no todo lo que hace el Gobierno de Benjamín Netanyahu le parece bien. Sobre Irán, en cambio, no dejó espacio para la ambigüedad. Lo definió como una amenaza permanente, un régimen "machista, homófobo, totalitario" que lleva años enriqueciendo uranio y contribuyendo a desestabilizar Oriente Próximo, de Líbano a Gaza. La guerra, dijo, es "indeseable", pero añadió que a veces no queda otra opción cuando enfrente hay un actor que amenaza de forma constante.
Iván Espinosa de los Monteros dejó la política institucional hace casi tres años, pero no renuncia a estar en el foco mediático. El ahora presidente de la fundación Atenea asistió este lunes a los desayunos organizados por el Ateneo. En ese foro, habló largo y tendido sobre la derrota del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y lo definió como uno de los hechos políticos más relevantes del momento en Europa, aunque aseguró que no es un “cambio total” porque la derecha domina por completo el Parlamento.