Las cuentas de la ultraderecha
"Está en política por la pasta": los ex de Vox apuntan al enriquecimiento personal de Abascal y su núcleo duro
Santiago Abascal está en política "por la pasta". Así de contundente se muestra quien fuera su número dos hasta hace cuatro años, Javier Ortega Smith, se ha unido recientemente a un largo reguero de nombres que han denunciado la falta de democracia interna en la formación de Abascal y la opacidad en el partido y las instituciones en las que los ultras tienen presencia. Aunque desde la dirección de Vox aseguran que los críticos tienen el síndrome "del príncipe destronado", en palabras de su actual secretario general, Ignacio Garriga, lo que aflora en la guerra interna no es solamente una pelea por el poder, sino graves acusaciones internas sobre la utilización de los fondos del partido, el enriquecimiento personal de Abascal y su núcleo duro y las coacciones internas.
Los críticos, encabezados por figuras que tuvieron mucho peso en el partido como Ortega Smith o el exportavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros, sostienen que se ha consolidado una estructura en la que el líder del partido, su entorno familiar y varios asesores bien posicionados se están beneficiando de dinero procedente del propio Vox o de entidades satélite vinculadas a la formación. No aportan pruebas documentales que lo sustenten, pero coinciden en lo publicado en los medios. Por ejemplo, que Vox ha transferido sumas millonarias a la fundación Disenso y que también ha pagado grandes cantidades de dinero por los contratos de asesoría del grupo empresarial Tizona, liderado por Kiko Méndez-Monasterio, el asesor de cabecera de Abascal.
La dirección de Vox, por su parte, niega irregularidades, asegura que sus cuentas son públicas y están fiscalizadas, aunque obvian las multas que han recibido por parte del Tribunal de Cuentas por, precisamente, irregularidades en su financiación. La respuesta de la cúpula del partido ha sido expulsar a quienes están realizando estas denuncias y asegurar que se trata de una campaña orquestada por el Partido Popular para hacer daño a la formación ultraderechista. Según Garriga, los críticos "votaron a favor de unas reglas internas y de unos estatutos y de unas decisiones" que en su momento no reprobaron. "Ahora resulta que se les pide que cambien de posición en el terreno de juego y Vox ya no es democrático", señaló en alusión a Ortega.
Ortega Smith asegura que Abascal y su núcleo duro han convertido Vox en su "gallina de los huevos de oro"
El choque del ex número dos de Vox con la cúpula ya está en vías de judicialización por supuestas irregularidades relacionadas con la protección de datos y con el funcionamiento orgánico del partido y se produjo tras su negativa a apartarse de la portavocía del Ayuntamiento de Madrid. Tras su expulsión del partido, acusó en una carta a "los cuatro que han secuestrado" Vox de haber convertido el proyecto en su "gallina de los huevos de oro". Además, retó públicamente a Garriga a "filtrar" el modelo 347 —el documento fiscal que recoge operaciones con terceros superiores a 3.005,06 euros— insinuando así que hay irregularidades económicas en el partido. Una petición que ya hizo en su día Macarena Olona tras marcharse de la formación ultra.
La cuestión económica está en el centro de todo. En varias entrevistas, Ortega ha hablado de contrataciones a través de sociedades interpuestas, de dinero que "llega y se convierte en un sueldo para la mujer" de Abascal y de desvío de "cantidades ingentes de dinero" hacia Disenso pese a que, según su relato, la dirección de Vox aseguró "que tendría una mínima inyección inicial". El también fundador de Vox también denuncia públicamente el sueldo que percibe el citado Méndez-Monasterio "que cobra la friolera de 27.000 euros mensuales" y lamenta que se esté embolsando esa cantidad de dinero de un partido que decía "defender a los mileuristas".
Es más, el exsecretario general está "convencido" de que fue cesado hace cuatro años por resistirse a autorizar pagos a la red de empresas de los asesores de Abascal. "A mí me cesan como secretario general en 2022, cuando ya llevaba más de un año con tensiones brutales porque en el comité de gestión aparecían facturas que nadie explicaba, sueldos que no se entendían, contratos caros… Yo no me callé y, precisamente porque no quise firmar algunas cosas, se produjo mi cese", sostiene una entrevista.
"Algunos fundadores hemos descubierto que el partido ha sido utilizado por cuatro personas que lo han convertido en su negocio personal. Mientras miles de afiliados, simpatizantes y votantes actúan por ideales, patriotismo y de forma desinteresada, hay una cúpula muy reducida que se está lucrando con un entramado de empresas, familiares y personas cercanas", aseguró en una entrevista con La Nueva España publicada el domingo. Un "negocio personal", según el todavía diputado y concejal de Vox, de un Abascal "vendido a intereses económicos y patrimoniales, primero los suyos y luego los de otros que le rodean".
Así, asegura abiertamente que el líder de Vox se mueve por el dinero. "Abascal no está en política solo por la pasta, pero también", señaló en una entrevista en Onda Madrid. Tanto él como los "otros tres" que dirigen Vox, "son personas que en su vida han tenido dos euros juntos y que, cuando los han tenido, los han perdido y han dejado deudas, que han visto que esto de la política es un trampolín fabuloso para tener recursos públicos, tener mucho dinero y poder decidir con eso para colocar a muchos amigos, tener ellos una vida que ni de broma han tenido antes ni podrían siquiera soñar por sus profesiones y sus oficios", planteó.
Del sueldo de la mujer de Abascal a las facturas de Tizona
Otras figuras como la de Iván Espinosa también han denunciado que las decisiones en la dirección de Vox se toman desde la "opacidad, el cierre y un entramado que es cada vez más sospechoso" y por ese motivo ha reclamado que se revise "euro por euro el dinero que sale de Vox, su destino último y su justificación". Pero quien más claro ha hablado sobre esta cuestión es el exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, que dimitió en febrero de 2025 para sorpresa de muchos tras negarse a cumplir una orden de Abascal y en estas semanas no ha descartado dar un paso al frente para crear un nuevo partido. Por el momento, tanto Espinosa como Ortega han pedido la convocatoria de una asamblea extraordinaria, pero nada más.
En una entrevista concedida al diario El Mundo a mediados de marzo, García Gallardo aseguró que antes de su dimisión descubrió que Abascal "se estaba embolsando un tercer sueldo en la cuenta corriente de su mujer" tras una noticia de El Confidencial y que ese fue el momento en el que perdió la "confianza" en él. "Conocí que se estaba embolsando un tercer sueldo, a través de un proveedor del partido, en la cuenta corriente de su mujer, por unos presuntos servicios de consultoría en materia de redes sociales a una sociedad mercantil que está en pérdidas y en causa de disolución. 60.000 euros por unos servicios que nos tendrán que explicar".
Además, también apuntó a que "hay enormes cantidades de recursos públicos a los que accede el partido para beneficio último de muy poquitas personas", y cita concretamente a "una parte relevante de la familia Ariza y de la familia Méndez-Monasterio", que conforman una "galaxia de sociedades" que parecen externas a Vox, pero que acaban formando una "especie de parapartido que está parasitando los recursos económicos de Vox". Así, sostiene que si Vox sigue igual, "solo quedará el plan de pensiones de Abascal". Lo cierto es que Tizona Comunicación, facturó casi 1,3 millones de euros a Vox en un solo año, además de más de medio millón en 2019, y que desde 2024 cobra 22.145 euros mensuales más IVA por consultoría de comunicación y estrategia.
Olona fue la primera en denunciar la financiación irregular de Disenso
Macarena Olona fue la primera en denunciar irregularidades económicas. Tras ser la candidata para la Junta de Andalucía en 2022 y no obtener el resultado esperado, atribuyó su marcha a Andalucía a una estrategia de Abascal para desplazarla fuera de los focos de la política nacional, donde asegura que rivalizaba en popularidad con el dirigente ultra. Tras su salida, acusó al eurodiputado Jorge Buxadé de "juego sucio" y de "destruir el proyecto político de Vox" por no dar sitio a distintas sensibilidades dentro de la formación.
Tras unos meses de silencio, en octubre de ese año denunció que Vox había desviado millones de euros de dinero público a fundaciones y empresas, en especial a la Fundación Disenso, presidida por Abascal. "Si miento, que se querellen contra mí", afirmó en el programa Salvados. Según Olona, Disenso ha funcionado como un canal para sacar recursos del partido hacia una estructura controlada por Abascal. Desde su constitución en julio de 2020, la entidad ha recibido más de diez millones de euros de Vox.
En Baleares, la exportavoz Idoia Ribas, junto a Agustín Buades y Maite de Medrano, también denunciaron presiones de la dirección nacional para transferir “ingentes cantidades” de dinero público del grupo parlamentario balear a Disenso. Ribas aseguró que, mientras ella se negó a transferir más del 10%, su sucesora pasó a desviar el 50% del dinero del grupo. En línea con Ortega y García Gallardo afirmó que "esos son los intereses de Abascal, el dinero" y que la fundación servía para que el líder pudiera "forrarse".
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Los partidos en España tienen prohibido pedir o aceptar donaciones finalistas; es decir, donativos que se entreguen para que se destinen a un fin en concreto. Aun así, Vox ha solicitado y recibido este tipo de donaciones en varias ocasiones e, incluso, anteriormente, el Tribunal de Cuentas le ha sancionado por ello. Cuando el organismo fiscalizador comenzó a revisar las cuentas del partido del año 2020 detectó tres casos con donaciones finalistas —además, de otra infracción por el dinero que recibían en efectivo e ingresaban como donaciones anónimas, que también está prohibido por ley.
Concretamente, en abril de 2025, el tribunal multó a a Vox con 862.496,72 euros por recibir donaciones irregulares entre 2018 y 2020, y en julio de 2025 volvió a sancionarlo con 50.000 euros por donaciones finalistas. Además, ese mismo tribunal pidió explicaciones por adjudicaciones a dedo a Tizona, al considerar demasiado genérico el concepto de las facturas. Las multas del organismo al partido suman ya 1,15 millones de euros, más de lo que se ha impuesto nunca a ninguna otra formación. La formación de Santiago Abascal argumenta que no se enriqueció con las recaudaciones, ya que iban mayormente destinadas a otros fines, como entregar el dinero para poder financiar la querella contra el expresidente de la Generalitat Quim Torra.
Vox también ha financiado sus últimas campañas electorales gracias a préstamos del MBH Bank, una entidad financiera húngara. Tal y como demostró la investigación Money to the far-right (Dinero a la ultraderecha), realizada por infoLibre y Follow the Money, una quinta parte del banco es propiedad del Gobierno de Hungría, liderado por Viktor Orbán. La ley de financiación de partidos no es del todo clara al respecto de recibir préstamos de bancos públicos extranjeros y Vox, al menos por ahora, no ha sido sancionado por ello.