Memoria histórica

El Gobierno dice que renovar los títulos que Franco dio a sus mandos no viola la Ley de Memoria

Gaspar Llamazares, en el pleno del Congreso del pasado 10 de abril de 2014.

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El Gobierno justifica que el Ministerio de Justicia haya procedido a la renovación de los títulos nobiliarios que el dictador Francisco Franco concedió a algunos de sus mandos militares porque, según recalca, la continuidad de estas distinciones se ajusta a la normativa vigente y, además, no choca con la conocida como Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero.

Así se lo ha hecho saber el Ejecutivo al diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares, quien se interesó, en concreto por la renovación, en la figura de sus descendientes, de los títulos con los que Franco premió en su día a los generales Gonzalo Queipo de Llano, José Enrique Varela Ampuero y al capitán general Fidel Dávila, todos con implicación directa en el golpe de Estado que provocó la Guerra Civil.

"El Gobierno se ha limitado a aplicar las vigentes normas para la transmisión de dignidades nobiliarias", responde el Ejecutivo en un texto ya publicado en el Boletín Oficial de las Cortes Generales, en el que también se deja claro que, aunque en su origen estos títulos llevaran acarreadas exenciones fiscales, en la actualidad estas distinciones no conllevan "ventajas económicas o fiscales de ninguna clase".

Así, el Gobierno defiende que no ha hecho otra cosa que reconocer a los sucesores de los mandos de Franco "su derecho sobre la tenencia de un determinado título" y que estos siempre están sujetos "a posible revisión del mejor derecho por parte de los tribunales de Justicia".

También remarca al diputado de Izquierda Unida que en la renovación de estas distinciones "no se aprecia incompatibilidad" con la Ley de Memoria Histórica puesto que esta norma "no hace referencia alguna a la normativa nobiliaria ni a su modificación".

El mantenimiento de la Cátedra Kindelán

Llamazares también preguntó al Ejecutivo por el mantenimiento, por parte del Ministerio de Defensa, de la Cátedra Kindelán, cuya presidencia ostenta el rey Juan Carlos, y que, apunta el diputado, "rinde homenaje al responsable de la aviación franquista durante la Guerra Civil".

El Gobierno obvia estos apuntes y se limita a replicar que esta cátedra homenajea a Alfredo Kindelán Duany, "primer jefe de la Rama de Aviación del Servicio de Aeronáutica Militar, creada el 28 de febrero de 1913, por su contribución al desarrollo del pensamiento y la doctrina aeronáutica y por ser el máximo exponente de los pioneros aeronáuticos españoles y pieza clave en la fundación de la aeronáutica militar española". Además, añade, que Kindelán fue doctor honoris causa por la Universidad de Dublín, académico de número de la Real Academia de Historia y autor de diversas obras relacionadas con la aeronáutica militar.

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