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El futuro del PSOE

El Grupo Socialista ha solventado las indisciplinas de sus diputados con multas de 600 euros o sin castigo alguno

La diputada socialista Susana Sumelzo, en una foto de archivo.

El Grupo Parlamentario Socialista del Congreso corre el riesgo de resquebrajarse si la gestora y el Comité Federal del PSOE deciden abstenerse para que el líder del PP, Mariano Rajoy, sea investido presidente del Gobierno. Susana Sumelzo, diputada por Zaragoza, ya ha anunciado que votará en contra, y los parlamentarios del PSC tienen decidido votar lo que acuerde su partido –cuyo líder, Miquel Iceta, y la candidata a sustituirlo, Núria Parlon, son muy reacios a facilitar un Gobierno de Rajoy–, al margen de que el PSOE decida abstenerse.

Y es que, en España, lo habitual es que los grupos parlamentarios voten en bloque, pero en ocasiones la disciplina de voto se rompe y algunos diputados se pronuncian contra una decisión tomada por la dirección de su partido. En el caso del PSOE, desde 2004 –cuando el Gobierno volvió a manos socialistas tras las dos legislaturas de José María Aznar– son varios los casos de representantes que han decidido ir por libre en una votación en asuntos tan diferentes como los aforamientos de los dirigentes políticos, la ley de abdicación de la Jefatura del Estado, el cauce del río Ebro o la celebración de un referéndum de independencia en Cataluña.

Las normas del PSOE establecen que incumplir la disciplina de voto puede redundar, incluso, en la expulsión del diputado del grupo parlamentario. Así lo establece el artículo 6 de su Normativa Reguladora de Cargos Públicos, que señala que "en todos los casos, los miembros del Grupo Parlamentario Federal del PSOE están sujetos a la unidad de actuación y disciplina de voto" y plantea que, en caso de ruptura de esta disciplina, pueden ser denunciados ante el Comité Federal, el máximo órgano entre congresos del PSOE. Este órgano podría "darles de baja" del grupo si estimase que su actuación ha sido "grave", si bien las fuentes del partido consultadas no aclaran qué criterio seguiría el Comité Federal para determinar la gravedad de la acción.

En el caso concreto de la investidura de Rajoy, estas medidas disciplinarias podrían ejercerse contra Sumelzo, pero no contra los diputados del PSC si estos decidieran votar en contra, ya que orgánicamente pertenecen a una formación diferente al PSOE. No obstante, a los parlamentarios catalanes sí que se les podría aplicar el reglamento del Grupo Parlamentario Socialista, que según confirman fuentes internas podría imponerles una sanción máxima de 600 euros, pero no expulsarles del grupo.

PSC y PSOE se enfrentaron por el referéndum

No obstante, Susana Sumelzo y los parlamentarios catalanes no serían los únicos parlamentarios que se han saltado las directrices de su grupo y han votado diferente. En los últimos años, los socialistas han sufrido varios episodios parecidos, y dos de ellos han sido provocados, precisamente, por los diferentes criterios mantenidos por el PSOE y el PSC, que enfrentaron públicamente sus posiciones sobre el referéndum de independencia en Cataluña en dos ocasiones en 2013.

La primera de estas fisuras en el voto del Grupo Parlamentario Socialista se produjo en febrero de ese año, cuando 13 de los 14 diputados del PSC en el Congreso –la exministra de Defensa Carme Chacón no acudió al hemiciclo– votaron a favor de sendas resoluciones de CiU e IU-ICV promoviendo la convocatoria de un referéndum en Cataluña. La reacción del PSOE fue tajante, ya que un día después sancionó a los parlamentarios con 600 euros –la máxima multa– y, además aceptó la renuncia del diputado José Zaragoza como miembro de la dirección del grupo, un puesto para el que no se eligió a ningún sustituto del PSC.

Pocos meses después, no obstante, una nueva ruptura de la disciplina de voto se saldó con un resultado muy distinto. En octubre de 2013, los diputados del PSC se abstuvieron en una moción de UPyD contra la consulta en Cataluña que sí apoyó el PSOE, pero la dirección del Grupo Socialista únicamente decidió apercibirles por escrito, la sanción más leve de todas las que contempla su reglamento. La diferencia se fundamenta en que el PSOE, tras unos meses muy convulsos, había reafirmado pocas semanas atrás su apoyo al PSC y el partido catalán, a su vez, se había apartado de la hoja de ruta soberanista en Cataluña.

Sumelzo ya ha roto la disciplina de voto

De igual forma, ha habido otros episodios de ruptura de la unidad de voto en los que no han estado implicados los parlamentarios catalanes. La más reciente se produjo en abril de este mismo año, cuando los cuatro diputados aragoneses del PSOE votaron en contra de una proposición no de ley de ERC que pretendía modificar la regulación sobre el caudal de río Ebro. El Grupo Parlamentario Socialista se abstuvo, pero los cuatro diputados del PSOE por Aragón –ocupados por la propia Sumelzo y sus compañeros Ignacio Urquizu, Óscar Galeano y Gonzalo Palacín– emitieron su voto contrario, por lo que fueron sancionados con 600 euros cada uno.

Un caso similar es el de la votación de la ley orgánica de abdicación, que se aprobó en 2014 con el apoyo de PSOE y PP pero con la abstención del diputado socialista Odón Elorza y la ausencia de los parlamentarios Guillem García y Paloma Rodríguez. Finalmente, la dirección socialista decidió no sancionar a los tres diputados, que justificaron su decisión por sus ideales republicanos.

No ha sido esa la única ruptura de la disciplina de voto en la que se ha visto envuelto Elorza. Un año antes, en 2013, el diputado vasco votó a favor de una moción de IU y UPyD en la que se promovía la adopción de reformas legales para limitar los aforamientos de los cargos públicos, mientras que el PSOE decidió abstenerse. Al igual que en la votación sobre la ley de abdicación, Elorza fue sancionado con casi 600 euros, la máxima multa que contempla el reglamento interno del Grupo Socialista.

Antonio Gutiérrez e Izquierda Socialista

La votación en la que rompió la disciplina de voto el exdiputado y ex secretario general de CCOO, Antonio Gutiérrez, fue sin embargo mucho más trascendental. Gutiérrez se abstuvo en la aprobación en el Congreso de la reforma laboral promovida por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2010, una norma que salió adelante gracias a los 168 votos de los socialistas –todos menos el del antiguo líder de CCOO– y las abstenciones del PP. La discrepancia le costó a Gutiérrez 600 euros.

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El exdirigente de CCOO también rompió la disciplina del Grupo Socialista en 2011, cuando votó en contra de la reforma del artículo 135 de la Constitución que promovieron PP y PSOE. Otros tres de sus compañeros socialistas –el líder de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias, y sus compañeros Manuel de la Rocha y Juan Antonio Barrio– también optaron por no apoyar esta reforma, aunque para no romper la disciplina de voto decidieron no acudir a sus escaños en el momento de la votación.

Barrio también fue sancionado en 2008 por votar en el Congreso a favor de la reprobación del Gobierno de Zapatero por haber avalado el fichaje del ex director de la Oficina Económica de Zapatero, David Taguas, por el lobby de los constructores, Seopan, un nombramiento que generó una agria polémica. Tapias, De la Rocha y Barrio amagaron con votar a favor de la moción presentada por ICV, pero únicamente el último de ellos lo hizo. Pese a que Barrios argumentó que había votado a favor de reprobar al Gobierno "por error", la dirección del Grupo Socialista lo sancionó con 600 euros.

Tres años antes, en 2005, fueron un total de siete los diputados socialistas que rompieron la disciplina de voto, en este caso en relación con una enmienda de IU a los Presupuestos Generales del Estado de 2006 relativa a la "sobrefinanciación" de la Iglesia católica. Tres de ellos (Álvaro Cuesta, Ángel Martínez Sanjuan y Francisco Garrido) la apoyaron, y otros cuatro (Victorino Mayoral, Juan Luis Rascón, Delia Blanco y Carmen Alborch) se abstuvieron. 

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