El ideólogo de las primarias italianas apuesta por ellas sólo si “se abren al máximo”

El nombre de Stefano Ceccanti (Pisa, 1961) está indisolublemente ligado a las primarias. Prestigioso profesor de Derecho Constitucional Comparado en la Universidad de La Sapienza de Roma, se ha sentado en la sala de máquinas de las primarias abiertas desde su concepción, desde sus orígenes, en 2005, cuando el Partido Democrático italiano, tal como lo conocemos hoy, ni existía. En aquel año, los ciudadanos votaron al expresidente de la Comisión Europea Romano Prodi como candidato del centro izquierda a la Presidencia del Gobierno. Eran los tiempos de L'Unione. En 2007 eligieron líder del nuevo PD al popular alcalde de Roma, Walter Veltroni, que también fue cartel electoral. En 2009, el turno fue para Pier Luigi Bersani, que pasó su segunda reválida (esta vez para convertirse en el cabeza de lista de la coalición Italia Bene Comune) en 2012. Y el pasado diciembre, el regidor de Florencia, Matteo Renzi, tomó las riendas de la formación. Ceccanti, senador del PD en la pasada legislatura (2008-2013), muñidor de un sistema que ha revolucionado la política italiana y llevado a las urnas a unos tres millones de ciudadanos por convocatoria, ha sido autor y testigo de todos esos momentos. El profesor atiende a infoLibre por teléfono en un pulcro castellano. 

PREGUNTA: Y en todos esos procesos el censo se mantuvo abierto hasta el final. 

RESPUESTA: En todos. Sí, porque favorece la participación. En las primarias del PD pueden votar todos aquellos que se declaren electores del centro izquierda, paguen dos euros y se inscriban, si quieren, hasta el mismo día de la votación. Se hacen en un solo día. Si permites que los ciudadanos puedan registrarse hasta el día de celebración de las primarias, obtienes un cuerpo electoral que es el más parecido al electorado que votará en los comicios. Es más representativo. El problema de las primarias es cuando sólo votan los supermilitantes, los votantes muy ideologizados. Y si votan pocos, puede resultar elegido un candidato más escorado a la izquierda que luego no es tan representativo y que puede no ganar. 

P.: ¿No es eso predisponer el sistema para que sea nominado un candidato más templado? 

R.: ¿Pero el partido querrá ganar, no? 

P.: En 2012 los italianos se inclinaron por el líder del PD, Bersani, que era visto como la opción más a la izquierda que Renzi. se inclinaron por el líder del PD, Bersani

R.: El electorado de izquierda pensó que ganaría en todo caso porque fue ministro [en varios gobiernos y con varios primeros ministros] y Silvio Berlusconi estaba out. Pero su comprensión fue errónea. Porque en el continuum derecha-izquierda pareció más a la izquierda y perdió votantes que se fueron al centro. Y en el continuum viejo-nuevo, pareció viejo, y se le escaparon votos hacia Beppe Grillo [líder del Movimiento 5 Estrellas]. Pero el sistema permite a los electores aprender de los errores. Los electores después eligieron a Renzi como secretario del PD. Las reglas del PD, en cualquier caso, son las que escribimos en los estatutos de 2007. Sólo fueron ligeramente diferentes en 2012, cuando el PD concurrió en la coalición Italia Bene Comune [con Sinistra, Ecologia Libertà, el Partido Socialista Italiano y Centro Democratico] y Bersani impuso que para votar en la segunda vuelta tenías que haber votado en la primera. 

P.: ... Y sólo en casos muy excepcionales pudiera un ciudadano registrarse en la segunda, mientras que Renzi quería mantener el censo abierto hasta el final. mantener el censo abierto

R.: Eso es. Mi tesis es que o abres al máximo las primarias abiertas o mejor no las hagas. Si las abres sólo un poco, eres prisionero de los riesgos. Así que o no haces primarias y dejas que los órganos de dirección decidan quién es el mejor candidato para ganar o entonces dejas a los ciudadanos y facilitas la partipación. La solución intermedia es negativa. 

P.: En España, el Comité Federal del PSOE tiene previsto aprobar este sábado un reglamento de primarias que contempla sólo la posibilidad de censo previo, cerrándolo días antes de las primarias. Algunos sectores del partido perciben un interés en controlar el proceso desde el aparato... censo previo

R.: Es que el resultado es peor aunque lo controles más, porque puede que el electorado, muy militante, no elija al candidato que sea capaz de ganar, porque no sea parecido al elector medio. 

P.: ¿Hace mal entonces el PSOE en cerrar el censo antes? ¿Diría que no cree del todo en el proceso de primarias abiertas?cerrar el censo antes

R.: Sí, yo espero que cambie. Sería mejor en todo caso que las primarias sean para candidato a presidente del Gobierno y que sea a la vez líder del partido, porque si no se crea una bicefalia peligrosa, como sucedió con José Borrell y Joaquín Almunia. 

P.: Los socialistas no prevén, sin embargo, que sean los ciudadanos los que elijan al secretario general. 

R.: Sí, pero la fisiología de los sistemas parlamentarios obliga a esa unión de candidato y líder en una misma persona. 

P.: El PSOE alega que el censo previo es más garantista, que tiene que comprobar que un ciudadano no vota dos veces. más garantista

R.: En nuestras primarias, el elector acude a la urna con su carta electoral oficial. Es el Estado quien envía a los ciudadanos su tarjeta electoral cada seis meses, actualizada según el lugar de residencia. Y no puede votar dos veces. Su mesa electoral en las elecciones se corresponde con una mesa electoral en las primarias, y no puede ir a votar a otro sitio. Sólo los estudiantes que estén fuera o los trabajadores desplazados deben registrarse previamente para poder votar en un lugar cercano a su nuevo lugar de residencia. 

P.: Porque no se permite el voto electrónico... 

R.: No, es sólo presencial. Como no es posible contar con los colegios electorales y las sedes del partido no bastan, se montan unos gazebos, unas estructuras provisionales en las plazas para multiplicar la participación. 

P.: Hay plenas garantías, por tanto. 

R.: Sí. Tú sólo puedes votar en una mesa electoral. No puedes ir a otra parte. Pero insisto en que lo importante es permitir el voto hasta el último momento, porque los electores llamados de opinión deciden en el último momento. Pueden ver el telediario de las tres de la tarde, ver que hay mucha gente votando y acuden a la urna. O que se pueden motivar por la campaña del candidato. Lo propio del elector incierto es que decida al final. 

R.: ¿Cómo se construye en el PD la Comisión de Garantías? 

R.: Existe un Colegio Nacional de Garantías a nivel nacional y en los estratos regional y local. Hay miembros imparciales, que no apoyan a ningún candidato, que son PD o de la coalición, si se trata de una alianza de varias formaciones de centro izquierda. Pueden utilizarse distintos criterios, distintos perfiles. Luego cada candidatura elige a un vocal. Y normalmente se tira de la estructura de los órganos de garantías estables que ya existen en el partido. En 2012, por ejemplo, presidió el Colegio el presidente de la Comisión Nacional de Garantías, Luigi Berlinguer

P.: ¿Qué más elementos considera capitales de las primarias?elementos

R.: Si hay muchos candidatos, es preferible un sistema a dos vueltas para que el que venza gane con mayoría absoluta. Fue el caso de las de 2012, en las que en la segunda ronda pasaron Bersani y Renzi. Confiere mayor legitimidad al candidato. O bien se puede ir a una vuelta y se pide al elector que indique su primer voto y su segundo voto. Se escrutan consecutivamente. Es como hacer dos vueltas en un mismo día. Es lo que se llama supplementary vote, y se usa para elegir al alcalde de Londres. Puede ser una solución, pero si tienes la estructura montada, puedes hacerlo en dos rondas separadas. El coste es algo mayor, pero aprovechas la infraestructura. También considero claves los debates electorales, porque es el momento cumbre para incentivar la participación. Y debe haber dos si hay dos vueltas. 

P.: ¿Se corre el riesgo de que en unas primarias abiertas voten ciudadanos de derechas?

R.: Los casos son mínimos, según los estudios que se han hecho posteriormente. Si abres las primarias a la máxima participación, la incidencia del voto de electores conservadores no cuenta en términos relativos. Si votan tres millones, como en Italia, una bolsa de 50.000 papeletas no son determinantes. Es más, diría que no está mal que haya algunos porque se tira del aspirante moderado capaz de ganar. En todo caso, cuanta más participación menos cuentan los votos de centro derecha. Lo ideal sería, claro, que los dos partidos eligieran por primarias abiertas a su candidato y el mismo día. 

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P.: El PSOE rechaza celebrar primarias abiertas en las municipales o en las comunidades poco pobladas y con pocos afiliados. ¿El sistema funciona bien en las locales y regionales?en las comunidades poco pobladas y con pocos afiliados

R.: Sí. Funciona muy bien. Aquí es una tradición. Riesgos de fraude no los hay para nada. Al menos, esa es la cultura italiana. 

El nombre de Stefano Ceccanti (Pisa, 1961) está indisolublemente ligado a las primarias. Prestigioso profesor de Derecho Constitucional Comparado en la Universidad de La Sapienza de Roma, se ha sentado en la sala de máquinas de las primarias abiertas desde su concepción, desde sus orígenes, en 2005, cuando el Partido Democrático italiano, tal como lo conocemos hoy, ni existía. En aquel año, los ciudadanos votaron al expresidente de la Comisión Europea Romano Prodi como candidato del centro izquierda a la Presidencia del Gobierno. Eran los tiempos de L'Unione. En 2007 eligieron líder del nuevo PD al popular alcalde de Roma, Walter Veltroni, que también fue cartel electoral. En 2009, el turno fue para Pier Luigi Bersani, que pasó su segunda reválida (esta vez para convertirse en el cabeza de lista de la coalición Italia Bene Comune) en 2012. Y el pasado diciembre, el regidor de Florencia, Matteo Renzi, tomó las riendas de la formación. Ceccanti, senador del PD en la pasada legislatura (2008-2013), muñidor de un sistema que ha revolucionado la política italiana y llevado a las urnas a unos tres millones de ciudadanos por convocatoria, ha sido autor y testigo de todos esos momentos. El profesor atiende a infoLibre por teléfono en un pulcro castellano. 

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