8 de marzo

Igualdad laboral y lucha contra la violencia machista centran las reivindicaciones de las mujeres

Movilización por el Día de la Mujer Trabajadora.

Igualdad laboral y lucha contra la violencia machista centran las reivindicaciones de las mujeres este 8 de marzo. Las mujeres, denuncian asociaciones feministas, partidos políticos y sindicatos, siguen estando entre los grupos sociales que más sufren el desempleo o la precariedad laboral, al tiempo que son víctimas de "diferentes tipos de violencia". Por eso, y ante las próximas citas electorales, quieren poner el acento en que la igualdad ni se negocia, ni es una moneda de cambio. Con este objetivo marcharán este domingo en las principales ciudades del país bajo el lema 'Contra las violencias y el capital'

"La igualdad entendida de manera transversal es la única de las soluciones posibles para cada una de las políticas que se ejecuten en tiempo presente en nuestro país. No nos vale hablar de esperar al futuro para ver mejoras, porque no nos sirve ninguna justificación para no avanzar en  igualdad. Y por tanto, exigimos verdadera voluntad política en acabar con la discriminación entre hombres y mujeres", señala la abogada Yolanda Besteiro, experta en género y presidenta de Mujeres Progresistas. "La violencia que se ejerce contra las mujeres viene de muchos ámbitos, por eso es muy relevante cuestionar la precariedad, la feminización de la pobreza... especialmente ahora. Exigimos compromisos porque las reivindicaciones feministas son las que se acaban postergando", denuncia, por su parte, Emma Mateos, que forma parte del Movimiento Feminista de Madrid

Que las mujeres sufren en mayor medida el desempleo es una evidencia ratificada por los datos oficiales. La tasa de ocupación femenina sigue siendo mucho menor que la masculina y ellas sufren más la temporalidad en el empleo. Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2014 la tasa de paro en este colectivo era del 24,7%. La de los hombres se situaba en el 22,8%. El sector servicios, donde las mujeres son mayoría, protagoniza las mayores destrucciones de empleo en la actualidad. En los primeros momentos de la crisis fueron la construcción y la industria los sectores en los que más empleos desaparecieron.

Sin embargo, denuncia Marisa Soleto, directora de la Fundación Mujeres, "la discriminación laboral de las mujeres es un fenómeno que ha existido por encima de las situaciones de bonanza económica". Y aporta algunos datos que confirman su afirmación. "La brecha salarial nunca ha sido inferior al 15%, la discriminación de las mujeres en el acceso a los puestos de decisión existe casi en todo el mundo... La crisis manifestó primero una gran pérdida de empleo masculina porque afectó a sectores en los que no había mujeres y eso creó una especie de espejismo de igualdad en el sentido de que ya había tanto paro masculino como femenino. Ahora, sin embargo, estamos viendo que el empleo masculino se recupera tres veces más rápido que el masculino. Hay una bajada del 9% interanual en el caso de los hombres y en las mujeres es del 3%", asevera.

La brecha salarial sitúa en al menos un 23,93% (datos de 2012) la diferencia entre la retribución de una mujer y la de un hombre por desempeñar el mismo trabajo. Otros datos, como los aportados en un informe de Fundación 1º de Mayo, refrendan esta tendencia. Este documento señala que el 51,4% de las mujeres ganan 1,5 veces el salario mínimo interprofesional (641 euros) y sólo el 0,27% de ellas lo superan en diez veces. 

Además, es una obviedad que existe más participación de la mujer en la mayoría de los aspectos de la vida, si bien no ocurre así en los ámbitos de poder de decisión, donde los porcentajes de participación de las mujeres están muy por debajo de las cuotas previstas en el derecho positivo. De hecho, según datos oficiales sólo un 17,34% de los integrantes de Consejos de Administración de las empresas del IBEX 35 son mujeres. Unos datos llamativos si se tiene en cuenta que las mujeres representan el 60% de los licenciados universitarios.

Según un informe de la Asociación pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (ADECES), publicado en julio de 2013, la paridad en los puestos de alta responsabilidad es "una asignatura pendiente" en España. En cuanto a las empresas privadas, los hombres ocupan la presidencia en el 94,34% de las 53 empresas analizadas por ADECE La asociación considera que "los poderes públicos deben impulsar la paridad" en sus actuaciones y "extenderla a través de las normas" porque "es un criterio indispensable para promover la igualdad, el empleo femenino y el reconocimiento" del avance formativo de la mujer". Para hacer ese documento examinó 284 organismos y empresas.

La lacra de la violencia machista 

Por otro lado, la violencia machista ha supuesto la muerte a 769 mujeres desde 2003. Aunque ha habido avances, acabar con esta lacra es un camino de largo recorrido en el que hay cuestiones sobre las que hay que actuar sin levantar el pie del acelerador. Sólo así, coinciden los colectivos de mujeres, se podrá contribuir a atajar esta tragedia. En lo que llevamos de año cuatro mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas. Según los datos oficiales, de las 53 mujeres asesinadas en 2014, sólo el 32,1% (17 mujeres) habían denunciado a la persona que finalmente las asesinó. Poner esta cuestión en el centro de debate político debería ser, por tanto, una prioridad. 

"Venimos de una situación de impunidad del agresor y de invisibilidad de la víctima. En los años noventa pudimos revelar la gravedad del problema y los medios comenzaron a informar. La violencia machista se puso encima de la mesa. Y así debe ser. Tiene que haber información aunque tiene que hacerse respetando los derechos de las víctimas, dando valor a sus testimonios y huyendo de las informaciones que justifiquen las agresiones al tiempo que se deja constancia de que los maltratadores reciben castigos por sus actos", dice Soleto.

La cuestión del aborto también está sobre la mesa este año. Y a pesar de la retirada de la reforma que pretendía eliminar el aborto como derecho de la mujer y retrotraer a España a una ley más restrictiva que la de supuestos de 1985 como consecuencia del fuerte rechazo social, las asociaciones feministas siguen dando la batalla contra el cambio legislativo, promovido por el PP, que impedirá que las mujeres de 16 y 17 años puedan abortar si no tienen el consentimiento de sus padres. 

"El Gobierno propone una reforma que niega la autonomía de las menores de edad e impone una custodia compartida que ignora la realidad de las mujeres separadas; mientras se sigue posponiendo el permiso de paternidad igual e intransferible", se queja Emma Mateos, del Movimiento Feminista de Madrid. "Con esa retirada hemos ganado el principal, pero aunque lo que resta no es tan representativo de lo que piensa la sociedad y afecta a menos gente –pone en situación de vulnerabilidad a 400 o 500 mujeres cada año– no significa que no sea igual de importante. Hay que insistir en que defender los derechos de las mujeres más jóvenes tiene que estar dentro del paquete", sentencia Soleto. 

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