Caso Bankia

El interventor del Estado critica al Banco de España por no sancionar a la Caja Madrid de Blesa

Blesa abandonando la prisión de Soto del Real (Madrid)

La Intervención General del Estado (IGE) critica al Banco de España por no haber impuesto ninguna sanción a Caja Madrid en la etapa que estaba presidida por Miguel Blesa, cuya labor al frente de la entidad financiera nacionalizada califica como "imprudente" e "incompetente", según un informe aportado al sumario del caso Bankiacaso Bankia que instruye en la Audiencia Nacional el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, Fernando Andreu.

En el documento, al que ha tenido acceso infoLibre, la Intervención del Estado censura el trabajo realizado por el organismo encargado de la supervisión del sistema financiero, entonces dirigido por el gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez, pues considera que tendría que haber adoptado una actitud "más severa", impidiendo el crecimiento "desorbitado", que dificultó e hizo ineficaces las medidas de reconducción del problema, "y llevó a la situación conocida".

Este documento analiza el contenido de los diferentes informes realizados por el Banco de España entre 2006 y 2010. Durante la mayor parte de este periodo, el presidente fue Miguel Blesa, quien en enero 2010 cedió su cargo a Rodrigo Rato, que fue uno de los principales defensores de la fusión de cajas de ahorros que dieron lugar a Bankia

Bankia fue intervenida el 9 de mayo de 2012 después de que el Fondo de Reestructuración Bancario (FROB) inyectara más de 4.000 millones de euros para sanear la entidad financiera. Y lo hizo después de que Rodrigo Rato dimitiera tras presentar unas cuentas con unos beneficios de 300 millones de euros que no incluían el informe positivo del auditor. Apenas un mes después, tras la llegada a la presidencia de Juan Ignacio Goirigolzarri, la reformulación de las cuentas descubrió un agujero de más de 4.000 millones de euros, que después superó los 22.000 millones.

Incumplimientos de los dirigentes

Pero las críticas vertidas en el informe no se dirigen solo al Banco de España. Es especialmente duro con los dirigentes de Caja Madrid. Según este documento, los "incumplimientos", entre los que destacan los relacionados con la correcta contabilización de las operaciones crediticias, eran generalizados: "Se incumplen los procedimientos y controles internos para la revisión de valores de tasación de garantías".

Para el interventor del Estado, estos "incumplimientos" podrían haber dado lugar a la iniciación de algún expediente por el Banco de España en aplicación de lo establecido en la ley sobre la disciplina y la intervención de las entidades de crédito. La normativa vigente prevé sanciones para las entidades financieras, pero también para sus gestores, que podrían afrontar sanciones de hasta 60.000 euros. Pero estas sanciones no llegaron. Así, el funcionario considera que las conclusiones iniciales de los inspectores del organismo supervisor "se van resumiendo" y "suavizando" hasta concluir en un escrito de recomendaciones que, a veces, no parece reflejar con toda su crudeza los problemas que debía solucionar la entidad financiera. "De todas estas debilidades, incumplimientos y actuaciones incorrectas, los informes de la inspección concluyen formalmente en escritos de recomendaciones, y solo en la última etapa de requerimientos, para subsanar, corregir o finalizar dichas prácticas, pero no nos consta en la información la imposición de sanciones, amonestaciones u otro tipo de actuación, que refuerce el papel de supervisión del Banco de España", lamenta el interventor del Estado.

Además, durante el periodo de tiempo que comprenden los análisis del Banco de España (2006-2010), la Intervención General del Estado echa en falta un seguimiento más continuo sobre una entidad de su tamaño e importancia, que según los primeros informes tiene problemas significativos por el peso y el riesgo acumulado, tanto promotor, como de cartera hipotecaria, en los momentos más cruciales de la crisis inmobiliaria.

Dos años de retraso

El funcionario de la Intervención que hace el informe pone un ejemplo concreto de uno de esos incumplimientos: que las recomendaciones realizadas por el Banco de España en 2006 no se empezaron a implementar hasta finales de 2008. Además, durante este periodo el Banco de España no efectuó ningún seguimiento a su inspección: "Algo que dado la importancia de los problemas que comenzaban a surgir hubiera sido muy recomendable".

Pero las críticas a la gestión de Miguel Blesa y a su equipo directivo se hacen extensibles también al paso de Rodrigo Rato por la presidencia de Caja Madrid, cargo para el que fue nombrado en enero de 2010. De hecho, el interventor se confiesa "sorprendido" porque del gran número de "situaciones problemáticas" que se podían leer en el informe del 31 de marzo de 2009, y que fue actualizado hasta el 30 de septiembre de 2010, prácticamente ninguna se incluyó en el último informe, que tenía como objeto único la integración de las cajas de ahorros en Bankia.

Este es el motivo que lleva a pensar al interventor que el Banco de España dejaba en manos de la fusión la solución de todos los problemas de las cajas, "y por ello no inició ningún expediente administrativo ni detalló los problemas detectados en el informe del plan de integración". Pero en un periodo muy breve de tiempo esas previsiones, destaca el informe, fueron "completamente desmontadas". Especialmente en relación al préstamo de 4.465 millones del FROB, cuyo importe estaba previsto que se devolviera en solo cuatro años, cuando la situación real es que tras los 4.465 millones Bankia ha necesitado otros 19.000 millones.

"Imprudentes" e "incompetentes"

La tibieza del Banco de España dejó vía libre a los dirigentes de Bankia-BFA, con cuyo trabajo es muy duro el interventor del Estado: "La actuación de los gestores de Bankia-BFA y las políticas seguidas a partir de 2004 son las que han originado que la situación de esta entidad sea mucho peor que la de otras entidades financieras similares a las que, evidentemente, también afectó la crisis". Para el interventor, las actuaciones de los gestores podrían calificarse como "imprudentes" e "incompetentes", al no reaccionar con mayor celeridad, ante el empeoramiento progresivo del mercado, y no haber "sabido", "querido" o "podido" tomar otras alternativas ante la crisis cuya magnitud "puede que les haya sobrepasado".

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