“La independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas le permiten contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político, facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales, favorecer el ordenado funcionamiento del Estado y ser cauce para la cohesión entre los españoles. Todos ellos, valores políticos esenciales para la convivencia, para la organización y desarrollo de nuestra vida colectiva”.
Felipe VI pronunciaba estas palabras de manera solemne desde la tribuna del Congreso el 19 de junio de 2014. Una declaración de intenciones durante su discurso de proclamación ante los representantes de la soberanía nacional. El nuevo rey se hacía cargo de la Casa Real por la abdicación de su padre, cercado por los escándalos en un momento clave en el país con la quiebra del bipartidismo en las elecciones europeas que se habían celebrado un mes antes.
Pero el rey emérito ha decidido en esta etapa dinamitar ese principio no escrito de la corona de mantener la neutralidad política bajo el propio precepto constitucional, recogido en el artículo 56, de que el jefe del Estado es “símbolo de su unidad y permanencia” y “arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones”.
Sus dardos al Ejecutivo
El rey volvió a la carga contra el actual Ejecutivo de coalición durante una entrevista publicada este fin de semana en el diario francés Le Figaro. Dejó esta polémica frase: "En este momento, con el Gobierno actual, las cosas deben de ser muy difíciles para mi hijo". El emérito realizó la entrevista en el bar del lujoso hotel Plaza de París, donde estaba hospedado con motivo de su visita para recoger un premio literario de la Asamblea Nacional.
Sus palabras vuelven a comprometer a su propio hijo al enfrentarlo con el actual Gobierno presidido por Pedro Sánchez y obviando el hecho de que es un Ejecutivo elegido por los españoles tras las elecciones de julio de 2023. Fuentes del Palacio de la Zarzuela consultadas por infoLibre eluden reaccionar a las palabras de Juan Carlos I. También fuentes de la Moncloa evitan el tema y no quieren entrar en la confrontación con el anterior soberano.
En esa misma entrevista, Juan Carlos I señalaba que los tiempos “cambian y España ha cambiado”. “¿En qué dirección?”, se preguntaba él mismo sin responder. Para añadir en el rotativo francés: "Aunque ya no soy rey, tengo que tener cuidado con lo que digo, con la más mínima palabra".
Contra los Ejecutivos de Sánchez y Zapatero
Juan Carlos I lleva meses poniendo la diana en el actual Gobierno, al que al que responsabiliza de su salida del país, aunque nunca haga referencia a su patrimonio ni a su fortuna, que ahora no tributa en España al estar radicado en los Emiratos Árabes. Tampoco ha aclarado nunca quién paga su vida de lujo y sus viajes.
En su libro de memorias, bajo el título de Reconciliación, también rompió el principio de neutralidad política. En sus páginas hacía una defensa del dictador Francisco Franco, a quien respetaba “enormemente”. Sobre él indicaba: “Apreciaba su inteligencia y su sentido común”, “nunca dejé que nadie le criticara delante de mí”.
Pero, además, lanzaba críticas a los gobiernos de los dos últimos presidentes socialistas, Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero. Respecto al primer Ejecutivo, indicaba que le había hecho una “caza de brujas” por las investigaciones fiscales. En este sentido, apuntaba directamente a la exministra de Justicia Dolores Delgado como culpable de acusarle “sin pruebas” sobre una cuenta en Jersey: “Todo era falso, pero reactiva la máquina de los rumores”.
A Zapatero le recriminaba el “error político” de no haberse levantado en el desfile del 12-O cuando pasaba la bandera de Estados Unidos en protesta por la guerra de Irak. Y reivindicaba que él salvó la situación con la Administración estadounidense. El expresidente respondió al rey emérito tras la publicación del libro: "No lo sé, puede que me equivocara, pero los ciudadanos votaron y además votaron sacar las tropas de Irak, que es la decisión que está ahí detrás de fondo". Expuso al hilo esta idea: "Hay que comprender todas las cosas, aunque la neutralidad es una característica esencial de la Jefatura del Estado monárquica".
El presidente del Gobierno señaló, cuando se publicaron las memorias, en una entrevista en El País: “Todavía no he leído el libro. Pero también le diré que no va a ser uno de los que recomiende para estas Navidades, visto lo visto. La actual Jefatura del Estado hace una labor encomiable. Responderé algunas de las cosas que, en fin, me han dejado sorprendido, sobre quién trajo o no trajo la democracia. La democracia no cayó del cielo; fue fruto de la lucha de los españoles y españolas, de la gente de a pie, de los peatones de la historia, que decía Vázquez Montalbán”.
Los gestos
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Pero no son sólo palabras por parte de Juan Carlos I, sino también gestos. En su reciente viaje a Sevilla para asistir a la corrida de toros del domingo de Resurrección en la Maestranza, el emérito estuvo en una cena organizada por el periodista Carlos Herrera, que es uno de los mayores azotes del Gobierno desde su programa de radio en la emisora Cope.
Mientras en el ala socialista ha predominado durante estos meses la contención, en la parte de Sumar han sido más claros. Especialmente se ha pronunciado el titular de Cultura, Ernest Urtasun, que dijo sobre el premio literario de Juan Carlos I en Francia: "La única cosa que tengo que decir sobre el rey emérito es que lo que tiene que hacer es pedir disculpas y rendir cuentas por todo lo que ha hecho en España". Cuando aparecieron sus memorias, el dirigente de los comunes tachó de “vomitivo” el apoyo del emérito a Franco.
Además de Juan Carlos I, también otros miembros de la familia de Felipe VI han mostrado críticas contra el Gobierno. Es el caso de Victoria Federica, la hija pequeña de la infanta Elena y Jaime de Marichalar. Durante la polémica visita de los reyes junto a Pedro Sánchez a Paiporta durante los días posteriores a la dana, la influencer publicó en Instagram una foto de su tío con el siguiente mensaje: “El único servidor del pueblo que está siempre donde debe”.
“La independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas le permiten contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político, facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales, favorecer el ordenado funcionamiento del Estado y ser cauce para la cohesión entre los españoles. Todos ellos, valores políticos esenciales para la convivencia, para la organización y desarrollo de nuestra vida colectiva”.