Dos juezas dan la última palabra sobre Angrois tras querer otros nueve ir más allá de la verdad oficial

Tras el accidente de Angrois del 24 de julio de 2013, PP y PSOE coincidieron en poner el foco sólo en el maquinista del tren con el miedo implícito de que el siniestro afectase a la imagen de la alta velocidad española. A esa misma conclusión, que la culpa fue sólo del maquinista, llegan ahora, 12 años y medio después, dos magistradas de la Audiencia Provincial de A Coruña con el voto discrepante de una tercera.

Lo hacen en una sentencia que de forma paradójica socava la imagen del sistema ferroviario español, al asumir que la normativa –y no el error personal del cargo de Adif condenado en primera instancia y ahora absuelto– permitía en Angrois un accidente por despiste de un maquinista que pudiese causar 79 muertos y 143 heridos. Sin embargo, en los 12 años y medio transcurridos entre la publicación de la verdad oficial y su reciente aval por parte de las dos juezas de la Audiencia de A Coruña, otros nueve jueces y juezas consideraron que había que ir más allá y, por lo menos, evaluar otras posibilidades.

El primer juez instructor del caso, Luis Aláez Legeren, comenzó apuntando al cargo de Adif ahora absuelto, Andrés Cortabitarte, y a otros muchos directivos y técnicos de Adif, pero la Audiencia de A Coruña levantó aquellas imputaciones por considerarlas excesivas y prematuras. El segundo juez instructor que lo sustituyó, Andrés Lago Louro, tampoco vio inicialmente responsabilidades más allá del maquinista, pero tres años después del accidente, en mayo de 2016, la misma Audiencia, con un tribunal formado por los magistrados Ángel Pantín Reigada, José Gómez Rey y María del Carmen Martelo Pérez, pidió al instructor reabrir el caso e investigar más allá de la actuación del maquinista.

La reapertura puso el foco en la forma en que se habían validado los riesgos de la línea, lo que supuso la imputación de Cortabitarte, avalada en junio de 2017 por la Audiencia de A Coruña por un tribunal en el que un nuevo magistrado, Alejandro Morán Llordén, sustituía a Martelo Pérez. El segundo juez instructor, Andrés Lago Louro, acabó proponiendo juzgar a Cortabitarte al mismo nivel que el maquinista, propuesta que fue nuevamente ratificada por la Audiencia en abril de 2021, esta vez con un nuevo nombre en el tribunal, sumando a los ya veteranos del caso Pantín Reigada e Gómez Rey el del magistrado César González Castro.

Si durante la instrucción del caso fueron siete los magistrados que discreparon de la versión que decía que no había nada que investigar más allá del maquinista, el juicio dio lugar a los pronunciamientos judiciales más duros para esa verdad oficial: en julio 2024 la jueza del Juzgado de lo Penal número 2 de Santiago, María Elena Fernández Currás, condenaba a Cortabitarte al mismo nivel que el maquinista.

Esa sentencia fue recurrida y ahora acaba de pronunciarse la Audiencia de A Coruña con una nueva en la que dos magistradas, Ana Belén Sánchez González y Ana Belén López Otero, consideran que Cortabitarte no fue culpable porque no incumplió ninguna normativa sino que, al contrario, "obró de acuerdo con los estándares establecidos" y "se siguió la normativa técnica común de toda la red ferroviaria española". Una normativa que, entonces, permitía un accidente como el que ocurrió.

De la visión de esas dos magistradas se aleja el voto particular de la tercera que conformó el tribunal, Marta Canales Gantes, que avala la sentencia emitida en primera instancia por la jueza Fernández Currás. "En modo alguno puedo compartir las afirmaciones efectuadas acerca de que la juzgadora de instancia incurriese en un juicio de irracionalidad y/o parcialidad en su valoración de la prueba, atendida la rotundidad y grado de detalle de los hechos probados, y cuando, además, pese a la absolución por la que se opta, no fueron modificados en la sentencia de apelación los referidos hechos probados", dice esa magistrada discrepante.

La Audiencia de A Coruña asume que la normativa permitía un accidente por despiste en Angrois

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De estas visiones discrepantes con la versión oficial que ofrecieron nueve magistrados y magistradas a lo largo de los casi 13 años que pasaron desde el accidente se alejó la Fiscalía en los momentos más críticos del caso. El primer fiscal, Antonio Roma, insistió durante cuatro años en investigar únicamente al maquinista. En 2017 Roma dejó Santiago al lograr un puesto de representación internacional y fue sustituido por Mario Piñeiro, quien hasta que llegó el juicio defendió acusar también a Cortabitarte, para quien pedía inicialmente cuatro años de cárcel.

Pero en su última intervención en el juicio pasó a secundar la postura siempre eximente de la Abogacía del Estado y a pedir la absolución del cargo de Adif aduciendo que el "galimatías jurídico" de las normas ferroviarias impedía culparlo del accidente. Un año después, Piñeiro era ascendido a fiscal del Tribunal Supremo y la jefatura de la Fiscalía en Santiago volvía a ser ocupada por Antonio Roma.

Ahora, tras todas esas posturas discrepantes con la versión oficial, la última palabra sobre la cuestión la han dado las dos juezas que consideran que la culpa fue sólo del maquinista, al que condenan a dos años y medio de cárcel. Una condena que llega después de doce años y medios de proceso con demoras judiciales y en el que afloraron todo tipo de obstáculos y ocultaciones provocadas por Adif, Renfe o el Ministerio de Fomento.

Tras el accidente de Angrois del 24 de julio de 2013, PP y PSOE coincidieron en poner el foco sólo en el maquinista del tren con el miedo implícito de que el siniestro afectase a la imagen de la alta velocidad española. A esa misma conclusión, que la culpa fue sólo del maquinista, llegan ahora, 12 años y medio después, dos magistradas de la Audiencia Provincial de A Coruña con el voto discrepante de una tercera.