Lobato y Sánchez-Acera desmienten el vínculo de La Moncloa con la filtración de la confesión de Amador

El supuesto reenvío por parte de la Fiscalía General del Estado a La Moncloa del correo con la confesión del novio de Ayuso que dio por cierto el instructor de la causa, Ángel Hurtado, sin ninguna prueba, fue retirado del objeto del juicio por la Sala de Apelación del Supremo. Sin embargo, la acusación particular de Alberto González Amador y las populares de Manos Limpias, Colegio de Abogados, Foro Libertad y Alternativa y la asociación conservadora y minoritaria de fiscales APIF, han tratado, sin ningún éxito, de resucitar ese episodio a través de la declaración del exlíder del PSOE de Madrid Juan Lobato, que el 14 de marzo de 2024 mostró esa confesión durante una sesión de control a Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid.

En sus mensajes intercambiados con la entonces secretaria de política institucional de su partido en la Comunidad, Pilar Sánchez Acera –que fue quien le pasó el documento–, Lobato opuso ciertas cautelas al considerar que, al mostrarlo sin conocer su procedencia, podría suponerse que se lo había pasado la Fiscalía.

El entonces líder socialista de Madrid pidió a Sánchez Acera que le dijera de dónde venía y ella dijo que estaba "en los medios". Tras la publicación del documento en el elplural.com esa misma mañana, y antes de la sesión de control, Lobato terminó exhibiéndolo desde su escaño mientras preguntaba a la presidenta sobre los bulos que el día anterior había difundido su principal asesor, Miguel Ángel Rodríguez, y ella misma, sobre los delitos de su pareja.

El abogado de González Amador y alguna otra acusación han tratado de implicar directamente en la filtración que se investiga al exsecretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, al exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán (ahora encarcelado por el caso Koldo) e incluso al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Tanto durante la declaración de Lobato, como en la posterior de Sánchez Acera. Pero no lo han conseguido.

La foto de un email

Lobato, que entregó su teléfono al instructor Ángel Hurtado, sobre el que la UCO hizo un informe, se refería al papel que le envío Sánchez Acera como el documento "de la fiscalía". Pero el exlíder del PSOE-M afirmó que, al atribuirlo al Ministerio Público, lo hacía porque es con sus representantes con los que se negocian los acuerdos de conformidad para evitar la cárcel o reducir las condenas a cambio de la confesión de los delitos. Y ese era el objeto del documento que finalmente mostró en el hemiciclo.

A preguntas de la Fiscalía, Lobato ha asegurado que no tuvo acceso a ningún correo y que lo que le envió Sánchez-Acera era la imagen de un documento. Fue él quien dedujo que debía de ser un email, aunque no tenía ese formato, porque esas comunicaciones se suelen plantear por esa vía.

Al pedir información sobre el origen del documento a Sánchez-Acera, lo hizo, según ha declarado, "porque a nivel de imagen pública se podía interpretar que quien puede tener interés es la fiscalía". Sin embargo, aseguró que no tenía ninguna sospecha del Ministerio Público. Simplemente actuó con "prudencia" ante la posibilidad de que le preguntaran por el origen y no pudiera revelarlo. Lo que no quería Lobato, según ha resumido ante el tribunal, es ser la primera persona que mostrara ese documento antes de que ningún medio lo hubiera publicado.

Tanto Lobato como Sánchez-Acera englobaron el envío de la confesión en la función de esta última de secretaria de política institucional de la Ejecutiva del PSOE de Madrid (que dirigía Lobato) y no en su cargo público como jefa de gabinete de Óscar López, entonces director de gabinete de Pedro Sánchez. Sánchez-Acera, que ha testificado justo después, ha confirmado ese extremo: que ese tipo de envíos formaban parte de su trabajo como miembro de la dirección del partido en Madrid y no como cargo en Presidencia. "Era su labor política en la Ejecutiva", ha dicho Lobato de su compañera. "Mandarme comunicaciones directas con criterio político sobre temas relevantes", ha añadido.

De un periodista

Sánchez-Acera ha asegurado que ella jamás tuvo acceso al correo con la confesión de González Amador. Lo que recibió de un periodista –de cuya identidad ha dicho que no se acordaba– era un documento sin el formato del email. El dato es relevante porque en la querella de González Amador se recoge el mail con su propio formato. El papel que le llegó a ella, pese a tener el mismo contenido, parecía una carta y con esa palabra se refirió a él.

"Es importante decir que en ningún momento recibo y tengo mi poder el correo del 2 de febrero", ha relatado Sánchez-Acera. "Recibo una imagen de un documento distinto. En el correo hay una persona que envía y un destinatario y una disposición del texto, hay una fecha. Lo que yo recibo no dice ni quién envía ni el destinatario y tiene un pie de firma de un despacho de abogados que el correo objeto de investigación no tiene", ha agregado.

Cuando le preguntaron por el motivo por el que envió ese documento a Lobato, lo encuadró en sus funciones habituales. "Yo pretendo que Lobato, cuando pregunte a la presidenta, pueda decirle que hizo una manipulación de la información el día anterior y estaba retorciendo la verdad", en referencia a la comparecencia pública en la que la presidenta madrileña sostuvo que lo que se estaba produciendo era "una persecución política". "Lobato tiene la obligación de planteárselo a la presidenta porque representa a los ciudadanos", ha proseguido.

Poco después de la conversación entre Lobato y Sánchez-Acera, que se produjo hacia las 8.30 h de la mañana del 14 de marzo, elplural.com publicó una imagen del correo a las 9.06 h. Veinte minutos más tarde, la exdiputada madrileña y ex secretaria institucional del PSOE-M le mandó la noticia. La abogada del Estado que defiende a Álvaro García Ortiz pidió que se le exhibiera el correo electrónico con la confesión tal y como aparece en la querella de Amador y el documento que ella envió a Lobato. Sánchez-Acera aseguró que jamás tuvo el correo. Cuando le preguntaron si alguien le dijo que ese papel procedía de la fiscalía, la dirigente socialista ha respondido: "En absoluto".

El supuesto reenvío por parte de la Fiscalía General del Estado a La Moncloa del correo con la confesión del novio de Ayuso que dio por cierto el instructor de la causa, Ángel Hurtado, sin ninguna prueba, fue retirado del objeto del juicio por la Sala de Apelación del Supremo. Sin embargo, la acusación particular de Alberto González Amador y las populares de Manos Limpias, Colegio de Abogados, Foro Libertad y Alternativa y la asociación conservadora y minoritaria de fiscales APIF, han tratado, sin ningún éxito, de resucitar ese episodio a través de la declaración del exlíder del PSOE de Madrid Juan Lobato, que el 14 de marzo de 2024 mostró esa confesión durante una sesión de control a Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid.