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Memoria histórica

La memoria de Dositeo abandona Mauthausen para 'volver' a casa

Amparo (d), hija de Dositeo, mira la placa colocada en Tarancón (Cuenca).

La memoria de Dositeo Moreno Barrios, republicano español deportado al campo de concentración nazi de Mauthausen, vuelve a casa 75 años después de su muerte. Hija y bisnieta del que fuera militante de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), Hellena y Amparo, respectivamente, consiguieron el pasado miércoles, con la ayuda de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca, que el Ayuntamiento de Tarancón, su lugar de origen, instalara una placa para honrar su memoria cerca de la que fuera su última casa conocida antes de que abandonara el pueblo en plena Guerra Civil y acabara en manos nacionalsocialistas.

Según afirma a infoLibre Máximo Molina, portavoz de ARMH Cuenca, "es, que nosotros sepamos, el primer caso fuera de Cataluña" donde se coloca un stolpersteinstolperstein –término con el que se conoce en Europa a los adoquines instalados frente a las casas o lugares de trabajo de las personas deportadas o asesinadas por los nazis–. Aunque en ciudades como Berlín o Colonia estas placas, proyecto del artista alemán Gunter Demnig, llevan más de una década en las calles, a España las primeras cinco llegaron en abril de 2015 a través del Ayuntamiento de Navàs (Barcelona). Desde entonces, y con el impulso del Memorial Democràtic de la Generalitat, han seguido su estela los de Manresa, Igualada y Castellar del Vallès.

En el caso de Dositeo, la Junta de Gobierno Local aprobó por unanimidad de sus miembros en marzo de este año la instalación del adoquín. Sin embargo, el consistorio conquense no se hizo cargo de los gastos. "En un primer momento quisimos que viniera Gunter Demnig a colocarla, pero evidentemente cobra por ello. Y como en España, a diferencia de lo que ocurre en Cataluña, no te dan ninguna ayuda, la pagamos de nuestro bolsillo", cuenta a este diario Hellena Guillén, bisnieta de Dositeo e impulsora de la iniciativa. "El ayuntamiento ha ayudado a ponerla, pero la placa la ha financiado la familia", completa Molina.

A pesar de ello, desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca celebran el giro dado por el consistorio desde las elecciones municipales de 2015. Según el portavoz del colectivo memorialista, los comicios de ese año, en los que se impuso con 8 asientos el PSOE frente a los 7 del PP y los 2 de IU-Ganemos, enterraron de una vez por todas la política "bastante agresiva" en materia de memoria histórica de la hasta entonces alcaldesa, María Jesús Bonilla. "El actual ayuntamiento –liderado por el socialista José López– es mucho más comprensivo en estos casos", añade a este diario.

En este sentido, el portavoz de la asociación recuerda que en noviembre de 2016 el consistorio conquense retiró la simbología franquista de la Cruz a los Caídos, un vestigio que durante años estuvo colocado en la Plaza de Jesús y que en democracia se trasladó al cementerio municipal. En concreto, de la piedra se borró el yugo y las flechas, el nombre de José Antonio Primo de Rivera y una frase relativa al franquismo. "Podemos decir que ahora Tarancón sí que es un pueblo con memoria", dice Molina, cuyo colectivo llevaba desde 2007 exigiendo, sin éxito, que se cumpliera la Ley de Memoria Histórica.

De Tarancón a Mauthausen pasando por Valencia

 

Fotografía de Dositeo Moreno Barrios.

Dositeo Moreno Barrios nació en Tarancón el 6 de enero de 1911. Militante de las Juventudes Socialistas Unificadas, el taranconero contaba con sólo 25 años cuando se produjo el golpe de Estado y dio comienzo la Guerra Civil. Unos meses después de la Batalla del Jarama, en noviembre de 1937, se unió al Ejército Popular de la República. "Según me contó la hija de su hermana, que pude hablar con ella antes de que muriese, un día festivo fueron a la plaza Dositeo, su mujer, Victoria, y sus dos hijas. Entonces, llegó un camión pidiendo voluntarios para la guerra. Él se subió y fue la última vez que se le vio en el pueblo", cuenta a infoLibre Hellena, su bisnieta.

Según le consta a Hellena, que lleva años investigando la historia de su bisabuelo, viajó a Valencia, desde donde se puso en contacto con su mujer. Posteriormente, estuvo en Cataluña hasta su caída. "En 1939 atravesó la frontera y entró en Francia, donde ingresó en un campo y terminó alistándose en un batallón de trabajadores extranjeros del ejército francés", relata. Pero fue detenido por los nazis en Bary Dunes tras la batalla de Dunkerque y enviado al campo de prisioneros de guerra Stalag XVII B de Krems-Gneixendorf (Austria). El 19 de diciembre de 1941, apuntan desde la ARMH, fue transferido a la Gestapo.

Dositeo ingresa dos días después, el 21 de diciembre, en el campo de concentración de Mauthausen (Austria) con el número 2.453, según consta en el libro de registros. Sólo ocho meses después, el 30 de agosto de 1942, muere. "En los archivos se dice que fue en la enfermería por una tuberculosis. Pero a ver quién se cree eso...", apunta su bisnieta. Su mujer e hijas, entre las que se encontraba Amparo, nacida en un refugio antiaéreo en 1937 y que nunca llegó a conocer a su padre, se enteraron del trágico desenlace en 1958, cuando les llegó una carta del Gobierno alemán. 

"En mi familia no se tocaba mucho el tema. Por eso, hace cuatro años, me puse a buscar todos los datos sobre él", cuenta Hellena. Y se puso en contacto con la ARMH de Cuenca. Lo que no sabía es que un tiempo antes José Vicente Carrasco, de Amical Mauthausen y originario también de Tarancón, trasladó al colectivo memorialista que en los archivos del campo de concentración figuraba el nombre de un taranconero, un tal Dositeo Moreno Barrios. Un nombre que desde el pasado miércoles figura, para alegría de su hija Amparo, que actualmente tiene 80 años, frente a la que un día fue su casa.

Miles de deportados españoles

 

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Documento en el que figura el paso de Dositeo por Mauthausen.

Sin embargo, su caso no es el único. Entre 1940 y 1943 se tiene constancia de que fueron internados por los nazis en campos de concentración alrededor de 9.000 republicanos españoles. "De ellos murieron 5.185, sobrevivieron 3.809 y figuran como desaparecidos 334", señalaba en un artículo en eldiario.es el periodista Carlos Hernández, autor del libro Los últimos españoles en Mauthausen. "En Castilla-La Mancha fueron más de 400", señaló Molina en el acto del pasado miércoles.

La mayoría de ellos acabaron en Mauthausen y los subcampos que dependían de él. En concreto, la cifra supera los 7.000. De ellos, sobrevivieron unos 2.000. "Se dice tan claro como que dos tercios de los españoles que llegaron a Mauthausen fallecieron en el plazo de unos dos meses después de su llegada", apuntó el pasado mes de enero el historiador Benito Bermejo en una entrevista en la Cadena Ser, en la que recalcó que la situación de estas personas fue ignorada por el franquismo. "En el mes de agosto de 1940 el Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid había recibido notificación de la Embajada alemana de que se les iba a enviar a Alemania salvo que las autoridades españolas tuvieran algo que decir, y ante tres consultas por parte de las autoridades alemanas, hubo un silencio total por parte del Ministerio".

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