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Entrevista elecciones 4M

Mónica García: "La derecha tiene desde hace mucho tiempo un conflicto con la democracia"

"Si quieres las oportunidades del barrio de Salamanca, tienes que votar como el barrio de Salamanca". A pesar de los resultados que han arrojado hasta la fecha las encuestas, Mónica García (Madrid, 1974) todavía conserva la esperanza de que el próximo 4 de mayo se alineen todos los astros –políticos– para que, por primera vez desde hace más de dos décadas, las fuerzas progresistas tomen el control de la Puerta del Sol. Reconoce que no es una batalla sencilla. Al final, la clave del enfrentamiento electoral estará en la capacidad que tengan los tres partidos de la izquierda madrileña para ilusionar y activar al electorado en aquellas zonas del sur y este, donde tradicionalmente la abstención se sitúa por encima de la media. Sin embargo, está segura de que hay partido y de que Vallecas, Villaverde, Carabanchel o Parla pueden destronar en esta ocasión a barrios mucho más movilizados y de rentas altas, como Salamanca.

A una semana de la cita con las urnas, la candidata de Más Madrid se muestra, en una entrevista con infoLibre, preocupada por el clima político. Los representantes públicos, dice, deberían ser capaces de poner "un muro" frente a la crispación y la política del odio y la intolerancia a la que se agarra una extrema derecha que pone "en riesgo" la "convivencia" y a la que, considera, es necesario desnudar al tiempo que se evita caer en sus "provocaciones". "Ellos se alimentan de eso porque no tienen otra cosa que proponer. Les aterra tener que hablar de centros de salud, de colegios, de ratios, de residencias de mayores", apunta.

¿Está en riesgo la convivencia y la democracia?

Tenemos que replantearnos y reflexionar cómo hemos llegado hasta aquí y cómo un partido de la ultraderecha como Vox, con todo un catálogo de políticas de odio e intolerancia, ha tenido tanta voz y puede que, incluso, la posibilidad de llegar al Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Entonces, ¿está en riesgo la convivencia?

Claro que está en riesgo cuando hay un partido [en referencia a Vox] que puede acabar en la Consejería de Educación, como ha pasado en Murcia, y que tiene entre sus claves políticas señalar al diferente, al vulnerable, a los niños y niñas no acompañados, al colectivo LGTBI, a las mujeres que sufren o a toda la parte vulnerable de la sociedad.

¿Cree que el clima político actual propicia amenazas como las que hemos visto estos días?

La crispación, la política del odio y la política de la intolerancia son un caldo de cultivo que va permeando en nuestros comportamientos y en la sociedad. Los políticos deberíamos, de alguna manera, poner un muro hacia ese tipo de comportamientos, porque no solo nos estamos jugando que la señora [Rocío] Monasterio sea consejera de Educación, sino también la manera de hacer política. 

Usted dice que es necesario poner una pared a esa forma de hacer política. En las últimas horas se está debatiendo mucho sobre la manera de hacer frente a la extrema derecha. ¿Se le hace frente debatiendo con ella? ¿Se le hace frente obviándola?

Ese muro lo tenemos que construir en las urnas. Es verdad que hay un debate sobre lo que hay que hacer con la extrema derecha, sobre si hay que rebatirla o ignorarla. Por un lado, creo que hay que poner negro sobre blanco cuál es su discurso y cuáles los riesgos que trae. Por otro, debemos evitar caer en sus trampas, en sus provocaciones y en sus ganas de ruido. Ellos se alimentan de eso porque no tienen otra cosa que proponer. Les aterra tener que hablar de centros de salud, de ampas, de colegios, de ratios, de residencias de mayores. 

Y eso es algo que pasa un poco también con la señora Ayuso. Cuando le preguntamos por cosas materiales de la vida cotidiana, tanto de la pandemia como de la política madrileña, siempre nos responde en esos términos. Creo que nos merecemos otro nivel político.

Pero si hay que poner en evidencia esas carencias de Vox, ¿es necesario debatir con ellos?

Los debates han servido para poner de manifiesto que no les interesa la gestión, que lo único que quieren es señalar a los niños y niñas no acompañados, confrontar, insultar, boicotear.

"Los debates han servido para poner de manifiesto que a Vox no le interesa la gestión"

Tenemos un problema en la Comunidad de Madrid no solo con la señora [Rocío] Monasterio, sino también con Ayuso. Tenemos una derecha que tiene un conflicto, desde hace mucho tiempo, con la democracia. Una derecha que tiene un conflicto con el ejercicio de la política. Es muy difícil hablar de política en la Asamblea de Madrid. Siempre, al final, lo aterrizan todo en el terreno del barro, del insulto, de la confrontación.

Por eso, desde Más Madrid apostamos por otro tipo de política totalmente diferente. Ya no solo en el terreno ideológico, de la justicia social, del feminismo, de las políticas verdes, sino en el terreno de la lex artis política. No podemos avalar esta manera de hacer política.

Ustedes el otro día, tras el debate en la Cadena Ser, dijeron que no volverían a sentarse a debatir con Vox. A día de hoy, ¿lo mantiene?

Sí, claramente. 

¿Y por qué tardaron en levantarse de la mesa?

Por lo que decía antes. En esta discusión sobre qué es mejor contra la ultraderecha, yo hice las dos cosas. Confronté a la señora Monasterio diciéndole que era una aberración para la democracia y que no tenía ningún proyecto más allá del odio, dela política de la intolerancia y del ruido. Además, fuimos los primeros que dijimos que no volvíamos a sentarnos en la mesa.

Pero no hay que olvidar que a ese debate no vino la señora Ayuso. Y me gustaría saber, porque se ha escondido durante todo este tiempo, qué le parece a ella que la fuerza con la que ella aspiraría a gobernar tenga ese comportamiento en un debate que los madrileños y madrileñas se merecen. Porque se merecen que los candidatos presenten sus propuestas, su falta de ellas, su falta de conocimiento de la realidad, como le ocurrió el otro día a Ayuso cuando se le olvidaron 3.000 fallecidos.

Todas las encuestas hechas hasta la fecha dan una victoria a Ayuso pero indican que necesitaría a la extrema derecha para gobernar. ¿Debería el PP aplicar un cordón sanitario alrededor de Vox?

"El problema no es que Ayuso sea rehén de Vox, sino que lo seamos todos los madrileños"

El PP, por lo pronto, debería definirse. Estas elecciones se han convocado para que Ayuso gobierne más a gusto con Vox. Ella misma, no sé si en un lapsus o en un exceso de sinceridad, dijo que había sido rehén durante estos dos años de Ciudadanos y de Vox. Ahora, lo que nos propone es ser rehén de la ultraderecha, y ya sabemos lo que eso significa, que las políticas que se imponen, al final, son las de la extrema derecha.

Pero el problema no es que sea rehén Ayuso, sino que seamos rehenes todos los madrileños y madrileñas. El mejor cordón sanitario es el que se va a hacer en las urnas, el que avalará que no queremos volver a un pasado oscuro de nuestra sociedad. Hemos peleado mucho, nuestros padres y madres han peleado mucho, para tener una sociedad libre en la que quepan todos. Hay que elegir cuál es el futuro que queremos. 

¿Y ustedes serían capaces de facilitar una investidura de Ayuso para evitar que los madrileños sean rehenes de Vox?

¿Y por qué no lo evita ella, que es la que quiere gobernar con Vox? Podemos caer en la dialéctica y en las trampas de la señora Ayuso de decir: 'Yo tengo pulsiones para gobernar con ellos y, para que no las tenga, absténganse'. Me parece tramposo ese planteamiento. Absténgase usted de tener esas pulsiones de gobernar con la extrema derecha, que es muchísimo más fácil. Sobre todo porque el bloque progresista va a tener más fuerza que Ayuso.

Madrid ha sido una de las regiones con mayor tasa de mortalidad o contagios. ¿Qué tres errores han sido los más graves de la gestión sanitaria durante la pandemia?

El primero, considerar que la pandemia era una oportunidad política para confrontar con el Gobierno de [Pedro] Sánchez y una oportunidad para seguir haciendo política de espectáculo.

Segundo, seguir horadando el desprestigio y la descapitalización de nuestros servicios públicos. Ayuso y su Gobierno no han sido capaces de reconocer que el sistema sanitario, que ya venía privatizado y con las manos atadas a la espalda, ha sido el único capaz de sacarnos de esta situación.

"La salida de la pandemia era y es, sí o sí, progresista"

La salida de la pandemia era y es, sí o sí, progresista, aplicando absolutamente todas las políticas contrarias a las aplicadas por el PP durante todos estos años. Sin embargo, el Partido Popular lo que ha hecho es exactamente lo mismo de siempre: ladrillos, contratos a dedo, contratos millonarios a amiguitos sospechosos habituales de la privatización...

Además, se ha seguido profundizando en el desmantelamiento de nuestro sistema sanitario. Si necesitábamos más atención primaria y epidemiólogos, hemos tenido menos. Si necesitábamos que la señora Ayuso fuera a centros de salud, a hospitales y a hablar con los profesionales y los pacientes, se ha ido al Zendal, al Ifema y a hablar con maniquís. Se necesitaba justo lo contrario de lo que ha ofrecido este Gobierno.

Uno de los agujeros negros de la gestión de la pandemia es el de las residencias. ¿Qué modelo propone Más Madrid para mejorar el sistema de atención en residencias?

Claramente hay que hacer un cambio de modelo. No se puede vender el cuidado al peor postor. Eso tiene que ver con las privatizaciones, con todo lo que habéis investigado desde infoLibre sobre a quién pertenecen muchas de las residencias de mayores.

Esto tiene que ver con la mala alimentación, malos servicios, unas ratios absolutamente inasumibles del número de enfermeras o cuidadores... Tiene que ver con eso y tiene que ver con un control y con unas penalizaciones que son irrisorias. Les sale a cuenta incumplir y maltratar a los residentes.

Nosotros lo que proponemos es aumentar las plazas, unas 7.000 más. Y, por supuesto, cuidar a los que cuidan. Los trabajadores y trabajadoras de las residencias están en el extremo de la precariedad laboral. Una de las cosas que planteamos es que en uno de los sitios preferentes en los que poder implementar nuestro proyecto de jornada laboral de 32 horas sea en las residencias. Esto afectaría a 2.500 o 3.000 trabajadores, y daría empleo a otros 600 o 700. Por tanto, hay que darle una vuelta de 180 grados al modelo residencial.

¿Sigue manteniendo que habría que haber cerrado la hostelería, como han hecho otras comunidades y países? Y, más allá de eso, ¿por qué el propietario de un bar debería votar a Más Madrid y no a PP o Vox, que son los que plantean menos restricciones?

En una pandemia hay que ayudar a la economía, a aquellos sectores más afectados, mientras se saca la salud de las UCI. Esto es lo que el sentido común te hace pensar.

A la hostelería la hemos dicho: 'Atraviesa el desierto sin agua y luego cuando llegues al final ya me llevo yo la medalla de que te he dejado atravesar el desierto'. Le hemos dado cero ayudas económicas directas y cero ayudas para que pudieran adaptar sus propios negocios. Nosotros siempre hemos dicho que toda la actividad que se haga fuera, en terrazas, tiene un riesgo pequeño, mientras que la que se hace en interiores tiene un riesgo mayor y, por tanto, es necesario hacer controles de aforo, mejorar la ventilación, poner filtros. Y aquellos que no puedan, démosles ayudas directas.

Pero claro, desde el momento en el que tú consideras que una ayuda directa ya hace que la otra persona se convierta en un mantenido y un subvencionado [en referencia a las declaraciones de Ayuso sobre las colas del hambre] tenemos un problema.

Según los sondeos buena parte de los electores van a votar en clave pandemia. Si el Ejecutivo regional ha cometido tantos errores en la gestión de la crisis sanitaria, ¿por qué Ayuso tiene tanto apoyo según las encuestas?

Hay tres factores. El primero, que Ayuso se presenta casi por tres fuerzas políticas, teniendo en cuenta que ha absorbido a Ciudadanos y que prácticamente los electores de Vox la valoran mejor que a la propia Monasterio.

Luego, que lleva en campaña prácticamente desde hace dos años y, por supuesto, desde el inicio de la pandemia confrontando con Sánchez.

Y hay un tercer factor, que creo que es muy importante y que tiene que ver con que los municipios, barrios y distritos del sur y del este que más necesitan la política están más desapegados de ella. Al final, nosotros siempre decimos que si quieres las oportunidades del barrio de Salamanca [en referencia a uno de los barrios más ricos de la capital] tienes que votar como en el barrio de Salamanca. Y aquí hay un desequilibrio.

Vosotros estáis planteando una campaña de movilización masiva. ¿Qué errores ha cometido tradicionalmente la izquierda para no ser capaz de activar a su potencial electorado?

Tenemos que dejar de mirarnos a nosotros mismos para mirar a los problemas cotidianos. Hay que hacer como los partidos verdes de Europa, trasladar las políticas a lo cotidiano, a lo importante, porque es lo que hace que al final la gente conecte con el representante que habla de sus problemas, de aquello que no les deja dormir por la noche. Por otro lado, creo que dentro del bloque progresista estamos sabiendo llevar una política de juego limpio y de fraternidad, algo que el electorado progresista agradece.

Este lunes, el Banco de España alertaba de que la pandemia había empeorado las condiciones de vida de los jóvenes, que ya de por sí eran terribles. Como madre de tres hijos, ¿considera que hay futuro para ellos en la región?

"Tenemos una juventud cuyo modelo laboral es la precariedad más absoluta"

Me preocupa. Desde mi generación a la siguiente se ha producido un salto cualitativo muy importante. Tenemos una juventud sin perspectivas, sin expectativas, cuyo modelo laboral es la precariedad más absoluta, la falta de expectativas de futuro o las dificultades diarias en vivienda o en escuelas infantiles. Si no metemos a los jóvenes dentro, es imposible desarrollar una comunidad o plantear un futuro. Y cada vez les tenemos más solos, más arrinconados y más dejados a esta ley de la selva que les hace la vida lo suficientemente difícil como para tener más ansiolíticos en la mesilla que expectativas de futuro.

¿Y cómo solucionaría Más Madrid el problema de la vivienda para estos jóvenes?

Es un problema de primer orden. Ayer firmamos con el Sindicato de Inquilinos e Inquilinas un acuerdo para que se pida al Gobierno central una regulación de los precios. Y, dentro de las competencias de la Comunidad de Madrid, tenemos que ser capaces de regular el mercado, algo que tiene que ver con una regulación de los pisos turísticos, de las casas vacías o de la vivienda social.

En materia fiscal, ¿si ustedes forman parte del Gobierno abogarían por tocar los impuestos, por no meterles mano por el momento como plantea Gabilondo...?

Primero, por respetarlos para que no acaben en un altillo, en una caja B, en un sobrecoste, en la empresa de un amigo de la red clientelar del PP. Es decir, hacer un buen uso de ellos para que reviertan en nuestros servicios públicos. 

Y segundo, hay que reequilibrar la balanza fiscal en la Comunidad de Madrid. No podemos ser la región de apadrina a un millonario, la guarida de aquellos que saben que aquí les hacemos regalos fiscales por valor, en algunos casos, de hasta casi la mitad del presupuesto de Sanidad. Para tener justicia social es necesario tener justicia fiscal. Y eso significa reequilibrar.

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