Moreno calienta un adelanto electoral en Andalucía que pone a prueba el nuevo ciclo de Feijóo

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Pasado el Congreso del PP, ya con su admirado Alberto Núñez Feijóo al frente del partido, Juan Manuel Moreno cambió el guion y volvió a meter el turbo a la política española alimentando la idea de una "probable" cita electoral dentro dos meses. En las elecciones andaluzas, caben a priori tres opciones: que el PP pierda al poder y brinde el peor estreno posible a Feijóo, escenario que exigiría un éxito de la izquierda que no pronostica ninguna encuesta; que Moreno logre una mayoría para gobernar sin Vox, lo que lo convertiría en el gran barón de la cuerda de Feijóo, que también saldría reforzado; o que quede preso del partido de Santiago Abascal, como en Castilla y León, lo que consolidaría la relación de dependencia entre el PP y la ultraderecha antes de las generales.

El presidente andaluz, que hasta ahora había condicionado el adelanto a un posible "bloqueo" de la oposición, se esmeró este miércoles en una detallada explicación sobre por qué la inflación aconseja adelantar a junio las elecciones, dado que la comunidad tiene prorrogados los Presupuestos de 2021 y necesita con urgencia unos nuevos. No lo dio por hecho, pero alimentó como nunca la idea, decisión que se reserva para sí mismo en razón de la situación económica. No tiene mucho tiempo para decidir. Si convocara para el último domingo de junio, día 26, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) tendría que firmar el decreto el 2 de mayo y publicarlo el 3, aunque en rigor Moreno podría darse hasta el día 7, si bien las elecciones serían entonces en jueves.

Moreno frente a Espadas

El cambio de paso de Moreno mete tensión a la política española, que nunca anda falta de tensión. Los comicios pondrían a prueba el casi recién estrenado liderazgo de Feijóo y ofrecerían al PP la oportunidad de revalidar poder en una comunidad que tardó 37 años en conquistar. Las encuestas mantienen en San Telmo a Moreno, que todavía es un líder hecho de encuestas, porque en 2018 logró el poder sólo con 26 diputados, completando su mayoría con los 21 de Ciudadanos y los 12 de Vox. Eso sí, la encuesta oficial publicada este miércoles pronostica una fuerte dependencia de Vox.

En cuanto a la izquierda, el PSOE intenta recuperar con las encuestas en contra su fortín histórico con Juan Espadas, que en junio hará un año que derrotó a Susana Díaz, pero que sólo tiene dedicación plena a la tarea de oposición desde diciembre, cuando dejó la alcaldía de Sevilla. Espadas ni es parlamentario ni ha logrado que la política andaluza pivote en torno a su agenda. Desde el entorno de Moreno han llegado incluso a desdeñar la amenaza que supone el PSOE, al que ven desorientado y sin recuperarse de la pérdida del poder. En cambio, sí admiten preocupación ante el auge de Vox, que irrumpió en la política española en las andaluzas de 2018 y aspira ahora a dar otro salto adelante. Un mal resultado del PSOE en Andalucía se sumaría a los de todas las elecciones autonómicas desde que arrancó la pandemia, con la excepción de Cataluña, donde tampoco logró la presidencia.

Los enigmas de Vox y UP

De momento, Vox no tiene candidato. Una posibilidad hasta ahora no confirmada es Macarena Olona, que busca continuamente protagonismo en Andalucía. Las encuestas pronostican un fuerte ascenso del partido de ultraderecha, que quiere formar parte del Gobierno andaluz.

Tampoco tiene candidato Unidas Podemos, que debe acelerar su proceso de confluencia con Más País, Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz y que aspira al respaldo en campaña de Yolanda Díaz.

Cs comparece por tercera vez con Juan Marín, que obtuvo 21 diputados en 2018 y ahora pugna por mantener al partido con vida. El PP ya no puede contar con Cs para completarle una mayoría suficiente para gobernar.

La nueva fuerza andalucista Adelante Andalucía, con Teresa Rodríguez al frente, aspira a entrar en el Parlamento, con un discurso nítidamente nacionalista y de izquierdas.

El adelanto obligaría a acelerar sus trámites a las candidaturas provincialistas. Habrá al menos en Huelva, Jaén y Granada.

Un mes para la decisión

Andalucía es la comunidad más poblada de España. No obstante, las elecciones andaluzas no serán sólo andaluzas. Tendrán lectura nacional. Lo sabía, antes que Feijóo, Pablo Casado, cuya dirección presionó a Moreno para que adelantase a otoño de 2021, si bien este se resistió con las encuestas más a favor que nunca, señalan desde su entorno. Ahora, con Vox al alza, el escenario parece más complicado electoralmente, pero el presidente afirma actuar guiado por la responsabilidad.

Moreno quiere presentarse como un líder centrado y pactista, ocupado en los problemas reales. Siempre ha aspirado a emular a Feijóo, que logró cuatro mayorías absolutas, y conseguir al menos una. Si no, el objetivo es un escenario tipo Ayuso, con Vox fuera del Gobierno. Eso sería un éxito para el presidente andaluz.

La gran pregunta ahora es si buscará ese éxito en junio, antes de las vacaciones, o a la vuelta de verano. La decisión es sólo suya, prerrogativa presidencial. Y tiene como máximo un mes para tomarla. La ley electoral española establece que los presidentes autonómicos publicarán los decretos de convocatoria de elecciones anticipadas al día siguiente de firmarlos y que señalarán la fecha de las elecciones para el 54º día posterior. Así fue con los dos adelantos de Susana Díaz, que publicó dos decretos de convocatoria anticipada el 27 de enero de 2015 y el 8 de octubre de 2018 para sendas elecciones el 22 de marzo de 2015 y el 2 de enero de 2018.

Estas últimas elecciones supusieron un terremoto político. El PSOE perdió por primera vez el poder y se formó una nueva mayoría, integrada por PP (26 diputados), Cs (21) y Vox (12). Juan Manuel Moreno fue investido presidente gracias a los votos de estos tres partidos y formó un gobierno junto a Ciudadanos, con Juan Marín de vicepresidente, que ha tenido el apoyo parlamentario de Vox, partido que ha completado la mayoría para aprobar hasta tres presupuestos: 2019, 2020 y 2021. Moreno no ha logrado en cambio aprobar los presupuestos de 2022, porque Vox retiró su apoyo al Gobierno para endurecer su perfil antes de las elecciones y presentarse como "alternativa".

El fracaso parlamentario del presupuesto se produjo en noviembre. Desde entonces, las especulaciones sobre el adelanto electoral son continuas. No obstante, nunca cogieron tanta fuerza como este miércoles, con junio en el horizonte.

Si Moreno se decide finalmente por junio y mantiene la costumbre de convocar en domingo, estas son las opciones:

1) 12 de junio. Obligaría a publicar el decreto el 19 de abril.

2) 19 de junio. Obligaría a publicar el decreto el 26 de abril.

3) 26 de junio. Obligaría a firmar el decreto el 3 de mayo.

El 5 de junio es a priori altamente improbable no sólo por la precipitación que supondría, sino porque, señalan fuentes parlamentarias, exigiría la publicación de un BOJA extraordinario en Martes Santo.

Sobre el papel, no es descartable legalmente que se celebren en sábado o entre semana, como muy tarde el 30 de junio, jueves. Isabel Díaz Ayuso convocó un martes 4 de mayo de 2021, jornada laborable en Madrid. Para hacerlo, tendría que publicarse el decreto de convocatoria el 7 de mayo. No hay más. A partir de ese día, las elecciones no podrían convocarse ya hasta después de agosto.

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Sobre la fecha concreta, nadie tiene hay certezas. Según Moreno, ni él mismo las tiene. El presidente afirma que tomará la decisión en función de sus reuniones con el presidente del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, que tuvo lugar este mismo miércoles, así como otras reuniones económicas "en las próximas semanas". También será clave, dijo, lo que le indique su "área económica". El PSOE trabaja con la idea de elecciones en junio "desde hace semanas", indica una fuente socialista, que precisa que se ha manejado el 12 como la más probable. No obstante, hay diversidad en las especulaciones.

Entre las previsiones recabadas por infoLibre, hay parlamentarios que ven mayor verosimilitud al 26 de junio. ¿Por qué? Porque daría tiempo a la celebración del pleno del 27 y el 28 de abril, en el que es posible que dé tiempo a que se debata la la ley de regadíos de Doñana, la ley de economía circular –cuyo dictamen se vota este viernes– y las conclusiones de la comisión de investigación sobre la fundación Faffe –cuyo dictamen se aprobó el lunes–.

Conviene prestar atención al 20 de abril, fecha en que está prevista la aprobación del orden del día del pleno del 27-28, indica una fuente parlamentaria. Si ese pleno va "cargadito", puede ser el último de la legislatura, especulan desde la oposición. Susana Díaz también aprovechó el último pleno antes de su convocatoria electoral de 2018 para aprobar tres leyes: Igualdad de género, Cambio climático y Audiovisual. Sobre el papel, eso suponía un impulso para su campaña electoral. Como comprobó Díaz, nada garantiza el éxito de un adelanto electoral.

Pasado el Congreso del PP, ya con su admirado Alberto Núñez Feijóo al frente del partido, Juan Manuel Moreno cambió el guion y volvió a meter el turbo a la política española alimentando la idea de una "probable" cita electoral dentro dos meses. En las elecciones andaluzas, caben a priori tres opciones: que el PP pierda al poder y brinde el peor estreno posible a Feijóo, escenario que exigiría un éxito de la izquierda que no pronostica ninguna encuesta; que Moreno logre una mayoría para gobernar sin Vox, lo que lo convertiría en el gran barón de la cuerda de Feijóo, que también saldría reforzado; o que quede preso del partido de Santiago Abascal, como en Castilla y León, lo que consolidaría la relación de dependencia entre el PP y la ultraderecha antes de las generales.

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