Diez años sin ETA

Otegi pide a los suyos seis años para buscar una solución a los presos afectados por el endurecimiento del Código Penal

El coordinador de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

En contra de lo que sostiene el PP, en el vídeo difundido por el periódico El CorreoArnaldo Otegi no dice que tenga un acuerdo con el Gobierno para sacar a la calle a los presos de ETA sino que esa es su prioridad. Y que espera encontrar una solución —que sólo será posible con un Gobierno progresista— en los próximos seis años, antes de que “la ultraderecha” gane las elecciones en España. Por eso, razona el líder de EH Bildu en el mismo vídeo, necesita “tiempo”.

El líder de EH Bildu se refiere a los presos en respuesta a una pregunta de uno de los asistentes al coloquio que recoge el vídeo. “Con los presos con condenas más largas”, que son aquellos a quienes se les aplica la reforma del Código Penal de 2003 que garantiza el cumplimento íntegro de las condenas, “la única opción que existe es cambiar la ley”. “Pero para cambiar esa ley”, admite, “nosotros tendríamos que obligar a un Gobierno como este a introducir un cambio legislativo que favorezca a los presos de ETA, con todo lo que eso quiere decir. Esa es la madre de todas las batallas. No descartamos que eso pueda ocurrir”, añade, “pero no tenemos esa certeza”.

Otegi se queja en su intervención de que sectores sindicales y políticos de la izquierda abertzale presionen para que EH Bildu ponga más énfasis en las demandas sociales y en la autodeterminación. “Algunos sectores están haciendo una lectura [de su apoyo a Sánchez] con mucha frivolidad”, señala. Porque hace falta tiempo, concretamente seis años.

“Lo que nosotros queremos es que pasen estos dos años de legislatura y que este Gobierno cumpla otros cuatro años (…) porque necesitamos solucionar el tema de los presos”. “Necesitamos seis años. Y tal vez en esos seis años lo logremos”, aventuró.

Los presos, añadió, “tienen que salir de la cárcel. Y si para eso hay que votar los Presupuestos, pues los votaremos. Sin ningún problema”. Entre otras cosas porque la alternativa, recordó, es “un Gobierno de la ultraderecha”. “Si no tuviéramos 200 presos no actuaríamos del mismo modo con este Gobierno”, admitió. “Ni por el forro. Pero tenemos esta necesidad y ellos”, el Gobierno, “lo saben”.

La izquierda abertzale reconoce que se ha producido un acercamiento de presos a prisiones del País Vasco y Navarra o próximas a ellas, pero no pierde de vista el problema de los condenados que se enfrentan a décadas entre rejas. Esa, cada vez más, es una de las prioridades de Etxerat, la organización que representa a las familias. “Pedimos que se aplique la legislación ordinaria, la misma legislación que se aplica a toda la población reclusa. De una vez por todas se debe terminar con la excepcionalidad”, defienden.

Otegi ha reconocido implícitamente que no todo es unanimidad en las filas de EH Bildu. “La gente tiene que saber” que un paso como la Declaración del Dieciocho de Octubre “es muy difícil que se produzca”. Como también que “en diez años no haya ningún acto de violencia que pueda ser atribuible” a ETA. “Esto no ha pasado en ningún sitio, no ha pasado en Colombia, no ha pasado en Irlanda. Y eso tiene un valor. Nosotros hemos cumplido nuestra palabra”, declaró Otegi el martes a Catalunya Radio.

Y ha habido resistencias dentro de la izquierda abertzale. “Estas cosas son difíciles de hacer. Hay que hacer mucho trabajo interno. No todos están acuerdo con lo que hemos hecho, tampoco en nuestra casa”, admitió el líder de EH Bildu. Hay miembros de la organización que “tienen dudas y gente que, efectivamente, piensa que nosotros damos mucho y otros no dan nada”. “Tenemos la impresión de que nosotros hacemos cosas y ellos ni tan siquiera se han movido”, remarcó.

Rechazo del Gobierno y del PP

A la vista de cómo reaccionaron este miércoles PP y PSOE en el Congreso, la reforma del Código Penal que persigue Otegi tienen pocas posibilidades de llegar a buen puerto. Al menos en el corto y medio plazo. Quizá por eso el líder de EH Bildu pide a los suyos “tiempo” para conseguir una solución.

El presidente del PP, Pablo Casado, reafirmó este miércoles que no tiene la menos intención de contribuir a esa reforma, contradiciendo así las promesas de generosidad que en su día plantearon los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy para el caso de que ETA decidiese disolverse.

Aznar planteó directamente a ETA en 1998 su reinserción en la sociedad vasca, incluyendo en esa solución a los presos, los refugiados y los exiliados. Los negociadores que envió a Suiza para hablar con la organización terrorista tenían el mandato de ofrecer paz por presos: paz por presos:la libertad de los condenados a cambio del final de la violencia.

El propio Aznar se mostró públicamente dispuesto “al perdón y la generosidad” si ETA renunciaba definitivamente a las armas. En una entrevista en Abc, declaró que “merecería la pena hacer el esfuerzo de la generosidad si con ello conseguimos la paz”. Y llegó a decir: “Si los únicos que han sido inflexibles, que han sido inmovilistas, que han sido irracionales, tomasen la decisión de dejar de serlo, de dejar la violencia, yo sabría ser generoso”.

Algo parecido ocurrió en tiempos de Mariano Rajoy, un vez ETA hubiera renunciado definitivamente a las armas. Fue en la primavera de 2012 cuando su ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, envió un mensaje nítido a la organización terrorista: “Las leyes, dentro de sus márgenes de discrecionalidad —que no arbitrariedad—, se pueden aplicar de forma distinta con ETA disuelta. ¿Me he explicado? A buen entendedor, pocas palabras bastan. Cuando ETA deje de existir, la ley podrá aplicarse de otra manera porque habrán desaparecido las causas de esa política”, aseguró al diario El País. Se refería a la ley que ahora Otegi propone reformar.

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