Los partidos marcan diferencias en la precampaña con sus propuestas de reforma fiscal

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¿Qué va a pasar con los impuestos tras las próximas elecciones generales? El incierto panorama que planea sobre los comicios que se celebrarán dentro de apenas dos meses abre la puerta a propuestas muy diferentes, ya que partidos como PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos o IU tienen opiniones dispares sobre qué es necesario hacer con el IRPF, el impuesto de sociedades o el IVA.

Y es que las reformas fiscales se ha convertido en uno de los grandes temas de la precampaña electoral, tras las subidas de impuestos que ha llevado a cabo el Gobierno de Mariano Rajoy a lo largo de esta legislatura. Pero los programas de unos y otros buscan equilibrar las cuentas de formas muy distintas, ya que mientras partidos como Podemos –que aún no ha presentado su documento económico para las generales– plantean subidas impositivas a "los que más tienen", otros como Ciudadanos se centran en los impuestos indirectos y proponen como medida estrella el establecimiento de un IVA único para todos los productos, en lugar de los tres tipos que existen actualmente.

La presión fiscal española no es especialmente alta –los ingresos son del 37,8% en relación al PIB, frente al 45,2% de la media europea–, explica por su parte el PSOE, que no obstante denuncia que "nuestro problema es que esa presión fiscal se concentra mucho sobre pocos contribuyentes y pocas bases imponibles". "La consecuencia es que el sostenimiento del gasto público recae de forma casi exclusiva sobre las rentas del trabajo, fundamentalmente medias y bajas", que pagarían "en torno a nueve de cada diez euros recaudados, según algunas estimaciones", aseguran los socialistas. Pero, ¿qué medidas plantean, tanto ellos como el resto de partidos, para mejorar la recaudación y establecer una fiscalidad más justa?

IRPF

El más importante de los impuestos en España, el que se aplica a la renta, es objeto de buena parte de las propuestas de los partidos para las elecciones generales, aunque muchos de ellos aún no han concretado cómo pretenden modificar este tributo. Por ahora, el más claro al respecto ha sido Ciudadanos, que en su documento Una nueva fiscalidad para un nuevo modelo económico –la tercera parte de su programa económico, que presentó en abril– plantea una rebaja del número de tramos y también de algunos de los tipos.

En este sentido, el partido de Albert Rivera propone reducir a tan sólo tres los cinco tramos de IRPF que existen actualmente, aunque manteniendo los mínimos exentos –actualmente, los trabajadores que cobran menos de 12.000 euros anuales no tienen que pagar el impuesto–. Las rentas hasta 22.500 euros brutos anuales estarían sujetas a un tipo del 18%; entre esa cifra y los 52.500 euros brutos anuales, el porcentaje se elevaría al 28%; y aquellas personas con rentas superiores a los 52.500 euros tributarían un 42%, frente al 47% de tipo máximo que existe en la actualidad.

El resto de partidos son más inconcretos en su propuesta, aunque tanto Podemos como el PSOE han dejado clara su intención de modificar el impuesto. En este sentido, la única referencia al IRPF en el programa económico de los socialistas –que su secretario general, Pedro Sánchez, presentó este jueves– hace hincapié en la necesidad de "reformar de manera integral la tributación de la riqueza" con el fin de "acabar con la actual descoordinación" entre los principales impuestos, "que impide gravar adecuadamente la riqueza, dando lugar a una doble no tributación que permite que determinadas grandes fortunas y patrimonios no contribuyan de forma justa".

De forma igualmente genérica, el documento del PSOE sostiene que "la fiscalidad debe aumentar su progresividad y recuperar el principio de equidad, tanto vertical, que pague más quien más gana, como horizontal, es decir que a igual nivel de renta, tributación similar independientemente de las fuentes de renta". Un principio similar persigue la propuesta de Podemos, que pese a que todavía no ha presentado su programa económico para las generales ni ha dado datos concretos ya ha dejado entrever que contendrá una subida en el IRPF para las rentas altas para "reducir la desigualdad".

El secretario de Economía de Podemos, Nacho Álvarez, planteó el pasado miércoles –cuando el partido presentó a su grupo de expertos económicos que le asesoran en la elaboración del programa– la necesidad de abordar una reforma fiscal que “cierre la brecha” que existe entre España y la media de la UE, con una recaudación impositiva “ocho puntos” porcentuales superior a la española. El economista Vicenç Navarro, uno de los especialistas del partido, abundó en esta idea: “Las personas que estamos en nómina en España pagamos aproximadamente un 78% en impuestos de lo que se paga en Suecia, pero el superrico español paga el 5% de lo que paga el superrico sueco [...] Si el superrico español pagara lo mismo que el sueco, el Estado conseguiría más de 150.000 millones de euros al año”, planteó.

En este sentido, en su programa marco para las elecciones autonómicas, Podemos hizo propuestas en la misma dirección pero fue más algo más concreto. El partido de Pablo Iglesias planteó entonces "intensificar la progresividad del tramo autonómico" del IRPF "reduciendo los tipos mínimos que afectan a las rentas inferiores a 25.000 euros, suavizando los tipos entre 25.000 y 50.000 euros y aumentnado los tipos impositivos de las rentas superiores a los 50.000 euros". Además, en su programa autonómico, Podemos proponía revisar "la mayor parte de las deducciones" que afectan al IRPF.

IU, por su parte, tampoco ha presentado su programa electoral –se encuentra inmersa en el proceso de primarias de Ahora en Común, la plataforma con la que se presentará a las elecciones–, pero su documento 50 Medidas de Gobierno sobre Economía y Trabajo para 50 Consejos de Ministros, publicado en octubre de 2014, sí que da una idea muy concreta de las propuestas de la federación con relación al IRPF. IU plantea hacer permanente el recargo progresivo que se suma a este impuesto para reducir el déficit, así como eliminar deducciones y limitar "las ventajas fiscales de los planes privados de pensiones".

De igual manera, la reforma del IRPF de la federación de izquierdas conllevaría unir en un mismo impuesto las rentas del trabajo y las del capital, una propuesta con la que también ha flirteado Podemos, que en el documento donde los economistas Juan Torres y Vicenç Navarro plasmaron las ideas básicas del partido a nivel económico promovía la "mejora del IRPF para convertirlo en un impuesto extensivo que someta a una sola tarifa todos los tipos de rentas".

El PP, por su parte, no ha presentado aún su programa económico ni documentos al respecto. Sus intenciones con respecto al IRPF tienen que deducirse de las declaraciones de sus líderes, y en este sentido el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, señaló en agosto que la intención del PP es bajar este impuesto si gana las elecciones, aunque eso sí, "cuando haya margen presupuestario". El Ejecutivo aprobó una fuerte subida del IRPF cuando llegó a la Moncloa, y hace tan sólo unos meses bajó este impuesto reduciendo la progresividad –el número de tramos pasó de siete a cinco– y rebajando algunos tipos.

Impuesto de sociedades

Las propuestas de los partidos para el impuesto a los beneficios de las empresas son más concretas que las relativas al IRPF. En la actualidad, tras la rebaja que promovió el Gobierno en 2014, el tipo se sitúa en el 28% y para el año 2016 bajará al 25%, si bien la gran cantidad de deducciones y desgravaciones fiscales hacen que las empresas paguen realmente un gravamen inferior. Esta posibilidad es una queja frecuente de los partidos de la oposición: el programa económico del Ciudadanos, por ejemplo, explica que "para la mayoría de las empresas" el tipo efectivo es del 18,7%, y para las grandes se sitúa en un pírrico 5,3%. 

En este sentido, el partido de Albert Rivera propone "eliminar la práctica totalidad de los beneficios fiscales" y bajar el tipo al 20%, "la media de la OCDE". Las pymes, que actualmente tributan al 16%, también se someterían a este nuevo tipo, ya que a juicio de Ciudadanos "los tipos reducidos para pymes desincentivan el crecimiento empresarial". 

El PSOE, por su parte, plantea "reformar en profundidad el impuesto de sociedades, con el objetivo de ensanchar las bases imponibles y elevar la recaudación", y en una fase intermedia establecer un tope mínimo del 15% "sobre el resultado contable de las grandes empresas, de modo que contribuyan a recuperar la recaudación y estabilizarla en el tiempo". Además, los socialistas abogan por crear un nuevo impuesto sobre "la detracción de rentas en abuso de derecho" –destinado a gravar con un tipo del 35% "los beneficios que las empresas sustraigan del control tributario" mediante "planificación fiscal agresiva".

Por su parte, Podemos –que en el documento económico de Torres y Navarro ya planteó la necesidad de "hacer efectivos los tipos" del impuesto de sociedades– no ha presentado aún su propuesta, pero su círculo de Economía, Ecología y Energía –conocido como Círculo Podemos 3E– abogaba en abril  por aumentar al 35% el tipo de este gravamen a las empresas con más de un millón de euros de beneficios. Hasta ese millón de euros, el tipo se situaría en el 30%, y se mantendría un tipo reducido para las pequeñas empresas. No obstante, este documento es un mero proyecto y la dirección del partido no se ha comprometido a incluir ninguna de sus medidas en su programa económico final.

El documento de IU para sus primeras 50 semanas de gobierno sí que plantea firmemente la intención de "establecer un tipo del 35% para las bases imponibles superiores al millón de euros" en el impuesto de sociedades. Asimismo, para evitar que el tipo real termine siendo muy inferior al nominal, la federación promueve "limitar las bonificaciones, deducciones, etc. a un máximo del 3% de la base imponible y a otro 5% como máximo complementario y de carácter directamente vinculado y estrictamente proporcional en el caso de creación de empleo estable".

IVA

El segundo impuesto por recaudación es otro de los tributos que genera discordancias entre las propuestas de los partidos. Pese a haber rechazado la subida de este impuesto en la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, el PP incrementó el tipo general del 18% al 21% y retiró algunos productos y servicios de las tarifas reducida y superreducida: especialmente polémico fue que la cultura pasase de tributar al 4% a hacerlo al 21%. El PSOE, por su parte, no hace referencia en su programa económico a una modificación del IVA, si bien sí que propone reducir el que se aplica a la cultura del 21% al 10%, aunque no al 5%, como planteaba inicialmente.

La de Ciudadanos es una medida que ha generado polémica. El partido plantea que los tres tipos de IVA se eliminen y se establezcan dos: uno general del 18% –que afectaría, como expone su documento económico, al "89% del gasto total" de la "cesta de consumo", frente al 66% que actualmente está gravado con la tasa más alta, según sus propios datos– y otro reducido, con un tipo del 7%, que afectaría a "todos los bienes anteriormente en el superreducido del 4%, y la hostelería (hoteles, alojamientos, bares, restaurantes y comedores), acuntalmente en el reducido tributando al 10%".

La recaudación sería similar a la actual, sostiene Ciudadanos, que además asegura que "empíricamente está demostrado que los tipos reducidos no introducen progresividad, con lo cual no tienen ni justificación económica ni de equidad" y señala que esta progresividad estaría asegurada con su propuesta de complemento salarial.

Podemos, por su parte, tampoco ha anunciado todavía cuál será su propuesta con respecto al IVA de cara a las elecciones generales. No obstante, en el borrador económico del Círculo de Economía del partido también se planteaba pasar tan sólo a dos tipos de este impuesto en lugar de los tres actuales: uno reducido del 5% para los bienes y servicios básicos, y otro general del 22%. Según este documento, este enfoque "proporcionaría una mayor recaudación que permitiría contribuir a financiar el coste de los programas de lucha contra la pobreza, pero sobre todo mejoraría el impacto redistributivo del impuesto, reduciendo su regresividad".

En cualquier caso, Pablo Iglesias tachó de "insensatez" la subida del IVA de los productos básicos propuesta por Ciudadanos, por lo que parece complicado que la propuesta contenida en este documento llegue finalmente al programa de Podemos, ya que también supondría que el IVA de estos productos pasase del 4% al 5%. IU, por su parte, también critica la idea –su candidato a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, la calificó de "atentado social"–, si bien su documento de propuestas no plantea reducir los tipos sino que productos y servicios como las "industrias realmente culturales, compresas, otros productos alimenticios no transformados, ciertos medicamentos, etc." pasen a estar gravados por las tarifas reducidas o superreducidas.

Sucesiones y patrimonio

Los impuestos de sucesiones y patrimonio dependen de las comunidades autónomas, pero algunos de los partidos los mencionan en sus programas económicos para las elecciones generales ya que, a su juicio, es necesario armonizarlos para que no se favorezca la competencia fiscal entre los territorios. Es el caso de Ciudadanos, Podemos y el PSOE, que plantean medidas ligeramente diferentes para conseguir este mismo objetivo.

En este sentido, Ciudadanos califica de "imprescindible" una "armonización que acabe con la inconexa, incoherente e injusta situación actual". Para ello, propone incluir la exención de la primera vivienda (sea cual sea su valor), de la empresa familiar y de hasta un millón de euros por hijo heredero en el impuesto de sucesiones. Por encima de ese millón proponen una horquilla de entre el 4 y el 10% –actualmente en Madrid, por ejemplo, la horquilla está entre el 7,65% y el 34%–. En el impuesto de patrimonio, aunque el programa económico no especifica la cifra, sí propone un tipo "más bajo que ahora" y con un mínimo exento de un millón de euros, 300.000 más que en la actualidad.

Podemos, por su parte, también se muestra favorable a uniformar los impuestos de sucesiones y patrimonio entre las comunidades para evitar la "competencia fiscal", tal y como planteó en su programa para las autonómicas. En este documento, el partido planteaba cambios en estos tributos: el impuesto de patrimonio reduciría su mínimo exento a 400.000 euros, frente a los 700.000 actuales, mientras que en el impuesto de sucesiones Podemos busca eliminar las bonificaciones que, en algunas comunidades, han supuesto que este impuesto haya quedado "eliminado o reducido para muchos grupos con un alto nivel de renta".

El PSOE, por contra, no promueve cambios en estos gravámenes, aunque sí está de acuerdo en armonizarlos, por lo que su programa económico establece la necesidad de implantar "un mínimo común en todo el territorio nacional" en ambos impuestos "para evitar en la práctica su vaciamiento". IU no hace referencia al impuesto de sucesiones, pero sí propone eliminar el de patrimonio y sustituirlo por un "impuesto sobre la riqueza" que tenga "mínimos exentos similares a los vigentes en el actual impuesto sobre patrimonio y tipos efectivos superiores para mejorar la progresividad".

El PP, por su parte, se ha mostrado tradicionalmente contrario al impuesto de patrimonio: de hecho, en comunidades como Madrid, este impuesto está bonificado al 100%, por lo que en la práctica no se cobra. De igual forma, el impuesto de sucesiones tampoco es especialmente bien visto por algunos dirigentes autonómicos conservadores, si bien no ha habido un pronunciamiento en firme del partido a nivel nacional: el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, anunció hace pocos días que quedarán exentos de tributación los primeros 400.000 euros de herencia, mientras que el PP andaluz aboga por eliminar el impuesto de sucesiones en cuatro años.

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Más allá de los grandes tributos, las propuestas económicas de los partidos incluyen medidas de modificación, eliminación o inclusión de otros impuestos. El PSOE, por ejemplo, propone implementar uno sobre las transacciones financieras –la conocida como tasa Tobin–, una propuesta que comparte con Podemos e IU, aunque ninguno de los tres ofrece más detalles al respecto. La federación de izquierdas, además plantea crear un nuevo gravamen "sobre bienes suntuarios" que afecte "a los productos y servicios considerados de lujo".

Los socialistas plantean, asimismo, impuestos sobre actividades que perjudiquen al medio ambiente. Y en su programa económico proponen varios: uno "sobre las emisiones de CO" que "se aplicará sobre las toneladas de CO" que se emitan, otro sobre los óxidos nitrosos, un tercero "sobre residuos industriales y peligrosos o tóxicos", uno más a los "residuos de envases, embalajes y bolsas" y, por último, uno que grave las emisiones de los vehículos y que sustituya a los de matriculación y circulación.

Esta última propuesta también viene recogida en el programa económico de Ciudadanos. El que presentaba Podemos a las elecciones autonómicas, por su parte, promovía de igual forma un "impuesto a la contaminación atmosférica" y otro para penalizar el uso de las bolsas de plástico de un solo uso, así como otros tres: uno "sobre actividades de alto riesgo ambiental", otro que grave "el daño medioambiental causado por las grandes áreas de venta", y además una "ecotasa que grave los establecimientos turísticos".

¿Qué va a pasar con los impuestos tras las próximas elecciones generales? El incierto panorama que planea sobre los comicios que se celebrarán dentro de apenas dos meses abre la puerta a propuestas muy diferentes, ya que partidos como PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos o IU tienen opiniones dispares sobre qué es necesario hacer con el IRPF, el impuesto de sociedades o el IVA.

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