La XII Legislatura

Rajoy pide “lealtad institucional” al tiempo que amenaza con volver a declinar la investidura

Rajoy pide “lealtad institucional” al tiempo que amaga con volver a declinar la investidura

El presidente del Gobierno en funciones sorprendió este miércoles hasta al Partido Popular cuando dejó en el aire la posibilidad de rechazar la investidura si tuviera "la seguridad", "la certeza total"  de que va a ser "imposible" que sea elegido. Esto ya ocurrió tras las elecciones generales del pasado 20D, cuando tenía 14 diputados menos (123 frente a 137). Los estudiosos de la Carta Magna consultados por infoLibre vuelven a alertar de las "anomalías constitucionales" que conllevaría este gesto contrario a la "lealtad institucional" que Rajoy demandó este miércoles al resto de partidos.

Fue el propio presidente del Gobierno el que, tras dejar la puerta abierta a no someterse a una sesión de investidura tras la ronda de contactos con el rey Felipe VI que debe abrirse la semana que viene tras la constitución de las Cortes, sostuvo que "de cara a la nueva legislatura, el Parlamento y el Gobierno están llamados a trabajar desde el entendimiento". "Y desde la lealtad institucional". Estos elementos, junto al mantenimiento de lo que él llama "agenda reformista", son, dijo, "los mínimos que permitirían poner en marcha la legislatura en unas condiciones razonables".

En la dirección nacional del PP interpretan el gesto de Rajoy como una forma de presionar al resto de fuerzas parlamentarias, sobre todo al PSOE, más que una voluntad firme. Creen que su jefe acabará yendo a la investidura. Pero insisten en que, en última instancia, es él quien maneja los tiempos y quien tiene en su mano la última palabra

En este sentido, horas después, en una conversación informal con los periodistas en el patio del Congreso, Rajoy  desveló que maneja en 2 de agosto para que arranque el debate de investidura e insistió en que si no tiene los apoyos para ser elegido abrirá un periodo de reflexión con los partidos. Algo que, según dijo, no "prejuzga que no se vaya" a la investidura, informa Europa Press.

En el PP y en el Gobierno admiten que viven en un continuo cambio de planes a medida que el resto de partidos va dando pasos. Si se mantiene esa idea de Rajoy de llevar al 2 de agosto el debate de investidura –la primera votación sería el 3–, el jefe de los conservadores habría atrasado sus planes iniciales una semana

"Nadie quiere terceras elecciones y a lo mejor Rajoy quiere jugar esa baza incrementando la presión. Si el 20D acertó no sometiéndose a la investidura, ahora sería un error", valora un dirigente regional conservador en conversación con infoLibre. "Su manejo de los tiempos siempre ha acabado dándole la razón. Esperemos que ahora no se equivoque", añade.

Un debate que resucita

Cuando Rajoy declaró tras reunirse con el socialista Pedro Sánchez que si él "tuviera la seguridad" de que iba a ser "imposible" que el Congreso de los Diputados le eligiera presidente "tendría que hacer una reflexión" y extender esa reflexión a los otros partidosreabrió un debate que ya generó polémica tras el 20D. Y que sembró dudas sobre el papel del rey en estos procesos y la función que debe jugar el presidente de la Cámara baja. Es lo que José Sanroma, miembro del equipo de constitucionalistas que preparó el texto de reforma constitucional que pidió Pedro Sánchez y que encabeza el catedrático de Derecho Constitucional Gregorio Cámara, calificó de "anomalías" en la aplicación de la Carta Magna durante la investidura que se intentó en la cortísima XI Legislatura.

En un artículo publicado por Sanroma en este diario el pasado 1 de julio, recuerda que, tras el 20D, el procedimiento para la investidura "ya comenzó mal en su primer trámite". Y lo explica: "El rey, tras la ronda de consultas, no pudo cumplir con su única función: proponerle al Congreso, a través de su presidente, un candidato a la Presidencia del Gobierno".

Sanroma recuerda que el rey iba a proponer a Rajoy como candidato a la investidura "a tenor de los resultados electorales" del 20D. Pero que fue el propio Rajoy el que lo evitó. Para ello, recuerda el comunicado que emitió la Casa del Rey del 22 de enero en el que quedaba por escrito que Felipe VI había "ofrecido" al líder del PP ser candidato y este se lo agradeció, pero lo declinó.

A su juicio, en ese comunicado, en su literalidad, ya quedaba patente esa "anomalía constitucional". Y es que "en el procedimiento constitucional no cabe el empleo de los verbos 'ofrecer' y 'declinar". "Las reglas procedimentales son otras: la propuesta la hace el rey al Congreso, que es el que ha de otorgar o negar su confianza; y la propuesta se hace a través de su presidente, quien da su refrendo político a la propuesta del rey", añade.

"Perversión del lenguaje"

Otras fuentes jurídicas comparten las tesis de Sanroma y critican la "perversión del lenguaje" y el intento de Rajoy de arrogarse unas funciones que no tiene. A saber: "el someterse a una investidura no es una decisión de Rajoy. El rey propone al presidente del Congreso y, a partir de ahí, el candidato puede decidir qué hacer. Pero el proceso es este. Usted no puede decir si va o no va a la investidura. Se puede intentar convencer al rey, pero el punto de partida no es el candidato. El encargo parte del rey tras hablar con los diferentes actores políticos", añaden las citadas fuentes.

Esto entronca con el papel del presidente del Congreso de los Diputados, que quedó muy difuminado tras la primera ronda de contactos del rey con los grupos parlamentarios. No pasó inadvertido que el socialista Patxi López no había llegado a la Cámara para hacer la comunicación oficial cuando desde la Casa del Rey ya se había remitido a los medios la noticia

El artículo 99 de la Constitución Española sostiene lo siguiente: "Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno". Con la Carta Magna en la mano, pues, queda claro que el papel de López quedó desdibujado. Fue tratado como "mero burócrata o recadero", según interpretaron a infoLibre expertos en Derecho consultados tras la espantada de Rajoy. Tendría, pues, que haber sido el socialista quien informara del fracaso de esa primera ronda de consultas.

En la segunda ronda de contactos, la que culminó con el encargo a Pedro Sánchez el 3 de febrero, Zarzuela invirtió el procedimiento, lo que en determinados círculos fue interpretado como una asunción de que algo había fallado en la primera. La Casa del Rey no informó de las conclusiones de las conversaciones de Felipe VI con los representantes políticos hasta que López ya había comunicado en el Congreso que Sánchez iba a intentarlo.

La 'obligación' del rey

A juicio de Sanroma, en otro artículo publicado en este diario el pasado 9 de julio, la finalidad de las consultas "no es constatar si el rey puede proponer un candidato". Este, subraya, "está obligado a proponer, sea cual sea la aritmética parlamentaria y la combinación de sumas de escaños que hagan los partidos para elegir presidente". "Esto depende de los congresistas y sus líderes. Al alcance jurídico del Rey no está influir en esa suerte. Por eso es libre para cumplir su función (proponer candidato) y no se la puede impedir nadie y menos aún los razonamientos equívocos de los comunicados de su Casa. Y por supuesto, y en consecuencia, el rey no tiene ninguna responsabilidad en el fracaso de los candidatos que sucesivamente, si fuera el caso, proponga".

A partir del martes de la semana que viene, día 19 (fecha de constitución de las Cortes), se activará de nuevo este mecanismo y podrá comprobarse si hay una enmienda a estas "anomalías" constitucionales de las que hablan los expertos.

"Sánchez quiere una foto de Rajoy fracasando"

Rajoy dijo este miércoles que se encontraba con fuerza y con ganas para someterse a la sesión de investidura y para gobernar en minoría. Pero no ocultó que no lo tenía fácil. Lo dejó claro cuando amenazó con actuar como el 20D o cuando, después, se dio una semana más para intentar buscar más apoyos: de la del 26 de julio a la del 2 de agosto. Un "tiempo extra" que en el PP y en el Gobierno admiten que no puede ser suficiente. Rajoy, dicen, no ha tirado la toalla y cree que Sánchez podría moverse a una abstención. Pero del mismo modo sabe que es demasiado pronto para un cambio de postura si se tiene en cuenta que el socialista sigue encerrado en el 'no' y reclamando al presidente en funciones que coseche algún apoyo más que los 137 escaños que tuvo el 26J. La cautela, no obstante, es máxima. "En política puede pasar de todo", señalan en su entorno.

Si las nuevas fechas y las posiciones de los partidos no se mueven, Rajoy recibirá un 'no' del Congreso de los Diputados el 3 de agosto, en primera votación (requiere mayoría absoluta, 176 votos). Y volverá a recibirlo 48 horas después, el 5 de agosto, en segunda votación (basta mayoría simple). Es el escenario que contemplan los más veteranos del PP, que creen que Sánchez quiere tener la "foto de la derrota" de Mariano Rajoy. La misma foto que protagonizó él cuando no logró los apoyos para la investidura.

La cita serviría para que echase a andar el reloj parlamentario y, a partir de entonces, habría dos meses para seguir negociando antes de la disolución de las Cortes. Las nuevas elecciones que todos los partidos dicen rechazar se celebrarían el 27 de noviembre.

A por el 'sí' de Ciudadanos

A partir de ahí, de dos votaciones negativas, "todo puede empezar a moverse algo", creen las citadas fuentes conservadoras. Creen que "desde ya" Rajoy tiene que empezar a ganarse el 'sí' de Ciudadanos, a hablar del documento concreto que acaba de remitir a los grupos. Y, si tiene claro que puede variar la postura de Rivera, ofrecer a Ciudadanos la Presidencia del Congreso. 

Las fuentes de la dirección nacional del PP consultadas creen que con el "sí" de Ciudadanos y el de la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, Rajoy podría ir a Sánchez con 170 votos a favor y en ese momento la abstención sería "menos costosa" para los socialistas. Sin movimientos de Sánchez en este sentido, señalan, ya sí que no tendrían sentido nuevos intentos de Rajoy. "No vamos a entrar en ese teatro", sentencia un miembro de la dirección nacional del PP.

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