La situación en el PP

Rajoy vuelve al despacho con el PP dividido sobre el calado de los cambios ‘pendientes’

Rajoy vuelve de vacaciones con el PP dividido sobre el calado de los cambios a emprender

El parón a raíz del descanso estival del presidente del Gobierno no ha servido para frenar el malestar interno en el PP y en el Ejecutivo sobre la gestión interna que se ha realizado del principal quebradero de cabeza de Mariano Rajoy: el caso Bárcenas. Este lunes regresa a su despacho del palacio de la Moncloa tras tres semanas de vacaciones. Sobre la mesa, además de una amplísima agenda internacional y un apretado calendario de reformas legislativas, tiene las demandas de diferentes sectores de la formación acerca del impulso que debe darse al partido y al Gobierno en este nuevo curso político. ¿Hay que mover piezas en Moncloa? ¿Debe retocarse la cúpula del partido? ¿Serviría de revulsivo para sus votantes? ¿Cómo se interpretarían estos cambios?

Al presidente del Gobierno estos debates no le son ajenos desde hace meses. Pero empezaron a sonar con más fuerza hace un par de semanas a raíz de que la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, y el vicesecretario de política autonómica y local, Javier Arenas, acudieran a declarar en calidad de testigos ante el juez instructor del caso Bárcenas, Pablo Ruz. Fuentes conservadoras consultadas por infoLibre se muestran divididas a la hora de plantear los que, a su juicio, deberían ser los ejes que guíen al PP en este curso político. Coinciden en que Luis Bárcenas, encarcelado en Soto del Real, no puede seguir marcando la estrategia del partido con la "permanente amenaza" de seguir tirando de la manta. Pero difieren a la hora de exigir cambios y ceses en la cúpula del partido y en el momento temporal en el que estos serían pertinentes.

Los partidarios de que Rajoy "dé una vuelta" a la cúpula del partido justifican este cambio en lo que es un secreto a voces no sólo puertas adentro de la formación conservadora: la tensa relación entre María Dolores de Cospedal y Javier Arenas. Los defensores de la secretaria general consideran que el responsable de política autonómica y local de la formación está "contaminado" por su antigua relación con el extesorero, por haber obrado como "mediador" entre este último y el partido y porque su salida de la dirección de la formación podría dar un "nuevo impulso" al partido. En este grupo se enmarcan también aquellos que piden un "relevo generacional" en la cúpula del partido y quienes hablan de guerras entre las denominadas "nueva y vieja guardia".guerras

No obstante, el principal problema que se encuentran quienes defienden esta tesis es que, casi con los mismos argumentos, el presidente del partido también es señalado. Rajoy lo ha sido casi todo en el Partido Popular, incluido el cargo de secretario general. Y según fuentes conocedoras de la declaración ante el juez Ruz de la actual secretaria general, ésta reconoció que el despido y la indemnización de Bárcenas fue pactada entre el extesorero, Arenas y Rajoy y que a ella simplemente le trasladaron el acuerdo.

Pero también hay quienes cargan contra Cospedal. Y creen que este caso, más que reforzarla, ha conseguido distanciarla de sus compañeros. Critican su "desafortunada" explicación sobre las condiciones del despido del extesorero y tildan de "intolerable" que, en el momento en el que empezó a hablarse de sobresueldos en el partido –enero de 2013– pronunciara la ya famosa frase de "En el PP, quien la hace la paga y cada uno aguanta su vela". "Quizá fue un error de cálculo. O quizá sólo se quiso referir a Bárcenas. Pero una secretaria general de un partido no puede dar la impresión de intentar quitarse del medio de un escándalo que nos afecta a todos. Estamos todos en el mismo barco", apunta un diputado en declaraciones a este diario.

La misma fuente se pregunta hasta qué punto es compatible que la número dos de un partido como el PP pueda compatibilizar esta tarea con la presidencia de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. "Con muchas horas de trabajo y sin dejar ningún asunto de lado", replican sus fieles.

Cuentan quienes han tenido contactos con el presidente del Gobierno en las últimas semanas que la impresión que les quedó fue la de que no se avecinan cambios inmediatos. Pero, como apunta uno de sus colaboradores, "con 'el jefe' nunca se sabe". Como ejemplo citan el último congreso nacional, celebrado en Sevilla en enero de 2012. Gran parte de los integrantes de la cúpula del partido no se enteraron de su ingreso en la misma hasta el mismo momento en el que Rajoy lo hizo público.

"Limar asperezas entre Cospedal y Arenas"

En este contexto, las fuentes consultadas recuerdan que este otoño, posiblemente a partir de la segunda semana de octubre, el PP celebrará su convención nacional, un órgano que suele reunirse una vez al año cuando no corresponde la convocatoria de congreso nacional. Y que Rajoy podría aprovechar este foro para "limar asperezas" entre Cospedal y Arenas y para dar otro destino a algunos de los denominados "fontaneros" de Génova. No obstante, las mismas fuentes reconocen que en esta operación hay un riesgo que el presidente debe medir.

"Cualquier cambio que se haga debe ser muy bien explicado y muy bien medido. Primero, por las fracturas internas que ello puede generar; segundo, porque es el reconocimiento implícito de que las cosas no funcionan y algo se ha hecho mal. Y el primero que debe asumirlo es Rajoy que, además de presidente del Gobierno, es presidente del partido", añaden. Es por ello por lo que un sector del partido apuesta por cambiar "lo mínimo" la estructura de Génova y "dar una vuelta a la estrategia de comunicación".

"La convivencia entre Arenas, que fue secretario general, y Cospedal, que ocupa ahora ese puesto, puede chocar muchas veces. Pero el partido tiene que estar por encima de eso y centrarse en explicar bien lo que pasa y que la gente no se entere por los sumarios judiciales y las filtraciones a los medios", considera un barón regional.

Una situación extrapolable al Gobierno

Este viernes, día 30, antes de que Mariano Rajoy haga las maletas para partir a San Petersburgo y Buenos Aires, donde se desvelará si Madrid será la sede de los Juegos Olímpicos en 2020, se celebrará la primera reunión del Consejo de Ministros tras las vacaciones de agosto. La última tuvo lugar el día 7, una semana después de que el presidente compareciera en el Senado para explicar el caso Bárcenas. compareciera en el Senadocaso Bárcenas

La necesidad o no necesidad de relevos en Moncloa también es otro de los debates internos más extendidos en las filas conservadoras. Sus partidarios creen que, ahora que la situación económica "empieza a mejorar" no estaría mal un cambio de rostros para dar un nuevo impulso a lo que resta de legislatura. Sus detractores mantienen lo contrario: "Todavía es muy pronto para hacer balance y ajustar cuentas".

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A la hora de hablar de nombres, estas fuentes apuntan a José Ignacio Wert, titular de Educación, y muy tocado por la nueva ley que se aprobará a finales de año. El propio ministro ha dejado ya claro que su intención no es seguir en Moncloa una vez que el texto legislativo haya recibido el visto bueno del Congreso. Fuentes de la dirección del Grupo Parlamentario Popular estiman que esto no ocurrirá hasta el mes de diciembre.

Por motivos diferentes, el titular de Agricultura, Miguel Arias Cañete, es también fijo en las quinielas de salidas. En mayo toca celebrar elecciones europeas y su nombre suena como candidato. La tesis más extendida en el PP y en el Gobierno es que si Rajoy no acomete cambios fuertes en la convención de otoño, estos podrían llegar ya entrado 2014, cuando tenga que reflexionar sobre el que será el cabeza de lista de su partido para Europa. O a medida que se acerquen las autonómicas y tenga que mover algunas fichas. 

Mucho se ha hablado también en las últimas semanas de la salida del titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Un debate, en parte, propiciado por él mismo en el momento en el que sostuvo que la actual sería su última responsabilidad en un Gobierno. Quienes conocen a Rajoy apuntan a que no es muy posible que el exalcalde de Madrid abandone Moncloa antes de que una de las promesas electorales más polémicas de PP sea una realidad: la ley del aborto. Los planes de Justicia pretenden que esté lista en el próximo trimestre.

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