Sergi Miquel: "Le dedicaría un museo a Yolanda Díaz"

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Sergi Miquel es una rara avis en el pasillo del Congreso. En estos tiempos de crispación y de tonos chirriantes, le gusta hablar pausado y apuesta por otro tipo de política. Es un diputado millennial pero aspira a recuperar los aires pragmáticos y de serenidad del nacionalismo catalán moderado. En versión siglo XXI. 

Por eso, Miquel (Llagostera, 1989) suele encontrar la paz en los museos y en las galerías de arte. Un político, enmarcado ahora en el proyecto de Centrem, al que le gusta perderse por las calles del viejo Madrid y que siente debilidad por Yolanda Díaz e Irene Montero. Y sin miedo a confesar que en estos días confusos no termina de encontrar su espacio. Suena el timbre del Congreso, como si fuera una campana.

LOS CUARTOS

1- ¿Qué sensación le queda después de las sesiones de control?

Depende del día. A veces, frustración. Otras estoy como excitado. Depende del papel que hayan jugado Vox y el PP.

2- ¿La política genera adicción?

Sí, por muchas cosas. Primero, es un espacio en el que puedes aprender y aportar. En segundo lugar: pasan cosas todo el rato. Eso es fácil que enganche.

3- ¿De qué se habla demasiado en los circuitos políticos madrileños?

De Isabel Díaz Ayuso y del Real Madrid.

4- ¿Cómo se define políticamente?

Un liberal progresista que ahora mismo está intentando buscar espacio porque no se identifica con nada y con casi nadie.

LAS CAMPANADAS

1- ¿Cómo lleva un político de Girona la vida madrileña?

Soy una especie invasora de fácil adaptación. Estoy siempre abierto a recibir y aprender. No ha sido un problema la vida en Madrid.

2- ¿Quién hace los mejores discursos del Congreso?

Aitor Esteban.

3- Después de tantos años aquí, ¿España roba?

España no roba, pero nos debe muchas cosas a los catalanes. Además, España me ha robado el corazón, con mi novio de Salamanca. No puedo quejarme.

4- En su definición en Twitter escribe "everything is art", ¿a qué político le dedicaría un museo?

A Yolanda Díaz. Me parece interesante, sofisticada, elegante e irreverente algunas veces. Es todo lo que me gusta encontrar en el arte.

5- ¿Cuánto hay en el Congreso de House of cards?

A veces demasiado, y a veces demasiado poco. Sólo existe la parte cutre y le falta la parte épica y del morbo.

6- ¿Es más de Mireia Vehí o de Gabriel Rufián?

Mmmm. Hombre, Vehí es de mi tierra, pero mis ideas están más cerca de las de Rufián que las de Mireia. Clarísimamente. Eh, ¿se puede ser de Íñigo Errejón? Es un punto intermedio.

7- También usted dice que, cuando no está en la política o en el arte, se le puede encontrar por Instagram. Confiese de qué cuenta de político es fan.

De la de Borja Sémper.

8- ¿Qué hay de cierto en lo del lobby catalán en el Congreso?

Es cien por cien cierto. Hay un lobby catalán en el Congreso, como en Madrid. Ha sido uno de los grandes aprendizajes. Somos muchos y estamos por todos lados.

9- ¿Qué día aplaudió con más fuerza en el Hemiciclo?

Cuando compareció Zelenski. 

10- ¿Cuándo decidió dedicarse a esto de la política?

No lo decidí, me lo encontré. Pero cuando tienes una vocación de servicio, la materializas en cualquier cosa, desde una sesión cultural a un acto en el Congreso.

11- ¿Quién es su ministro favorito, además de Yolanda Díaz?

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Tengo debilidad también por Irene Montero.

12- ¿Sobra testosterona en el Congreso?

¿Es una pregunta? Sí, sí. Efectivamente sobra testosterona. No hay nada más que añadir.

Sergi Miquel es una rara avis en el pasillo del Congreso. En estos tiempos de crispación y de tonos chirriantes, le gusta hablar pausado y apuesta por otro tipo de política. Es un diputado millennial pero aspira a recuperar los aires pragmáticos y de serenidad del nacionalismo catalán moderado. En versión siglo XXI. 

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