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Los intereses de la Iglesia

El 'think tank' de la cúpula católica abre una escuela para formar a los jueces y fiscales del futuro

El presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, en una acto en el auditorio de la Fundación Pablo VI, en 2021.

La Iglesia católica, más concretamente su jerarquía, estrecha su vinculación con la élite funcionarial española. La Fundación Pablo VI, una entidad religiosa y académica con sede en Madrid cuya cúspide está en su mayoría copada por obispos y cardenales, acaba de poner en marcha la Escuela de Oposiciones Herrera Oria, un "centro de formación integral" para los "Altos Cuerpos de la Administración", es decir, para futuros jueces, fiscales, abogados del Estado, técnicos e inspectores de Hacienda y economistas del Estado. La fundación indica a infoLibre que se trata de la "primera academia" de España dedicada "exclusivamente" a la preparación de funcionarios de la "alta Administración".

En la cúpula de la fundación impulsora, Pablo VI, que actúa como think tank católico y persigue un "liderazgo más humano" en la sociedad, hay ocho cardenales y obispos. ¿Quiénes? Presidida por el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, la entidad integra en su patronato al cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal, junto al nuevo arzobispo de Madrid, José Cobo, y los obispos José Luis Retana (Ciudad Rodrigo y Salamanca) Juan Antonio Martínez Camino (auxiliar de Madrid), Jesús Fernández (Astorga), Joseba Segura (Bilbao) y José María Gil Tamayo (coadjutor de Granada).

A ellos se suman, entre otros, Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), y el empresario Alfonso Carcasona, que "ha participado en la fundación, gestión y desinversión de más de 50 startups relacionadas con el mundo financiero". Religión, empresa y relaciones: esa es la meza. En la ficha de la fundación en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia figura como uno de los representantes legales Ricardo Blázquez, cardenal arzobispo emérito de Valladolid y expresidente de la Conferencia Episcopal.

Vínculo con los propagandistas católicos

Si a través de espacios como la Fundación Madrid Vivo y de escuelas de formación de directivos empresariales –Esade, IESE, Icade, Deusto Business School o CEU Business School– la Iglesia forma a miembros de la élite empresarial, la nueva academia Herrera Oria se erige ahora en un espacio de formación de altos funcionarios.

La escuela está coordinada por el inspector de Hacienda Fernando Ezquerro, que, al igual que la mayoría de profesores con los que prevé contar la academia, es un funcionario que ha pasado por una de las residencias de opositores de la Fundación Pablo VI, como la Pío XI y la León XIII. Entre ambas hay actualmente algo menos de 200 residentes. La fundación destaca, a través de su canal oficial de comunicación, que en la última convocatoria de registradores de la propiedad los residentes –o antiguos residentes– en la Pío XI o la León XIII lograron 14 de las 46 plazas ofertadas.

La nueva escuela desborda el concepto original de las residencias, donde no es la fundación la que forma, sino que cada opositor residente trabaja con su formador. Ahora es la escuela la que prepara, con profesores que atienden individualmente a los estudiantes. Para cursar no es necesario estar en la residencia, sólo matricularse en la escuela, que ofrecerá formación presencial y a distancia. De momento, no hay previsión del número de alumnos. Dependerá de la "demanda", señalan desde la fundación. "Estamos arrancando".

La escuela empieza con la preparación de opositores para Hacienda, con un coste mensual de unos 300 euros, explica la fundación a preguntas de infoLibre. Los precios para el resto de cuerpos son similares, añade.

El aliciente de la nueva escuela no es sólo la opción de un puesto público. La academia facilita el acceso a toda una red de contactos con los residentes y antiguos residentes y se vale de "relaciones con firmas y despachos de prestigio", según publicita como "ventaja" la propia organización. Es lo que en jerga empresarial se llama networking, un punto fuerte de la frondosa rama académica de la Iglesia. La escuela "facilita y promueve relaciones con diversas y reconocidas firmas de abogados en sus diferentes departamentos interesados por candidatos que han tenido una solvente preparación de oposiciones", señala la Fundación Pablo VI. Y añade. "El coordinador de la escuela, previa entrevista con el opositor, facilitará aquellos encuentros que considere más oportunos para una eventual contratación".

Vinculación con los propagandistas católicos

"Es un movimiento importante y ambicioso, por lo que supone de apuesta de la fundación, y con ella de la propia Iglesia madrileña, por la formación de élite funcionarial. Es el típico gesto que demuestra que estamos ante una institución [en referencia a la Iglesia] que piensa a largo plazo", explica un conocedor de la entidad, que recalca que los puestos para los que va a preparar esta academia son "los más sensibles e influyentes de la Administración" y que la Iglesia es una institución que "se juega parte de sus intereses en su relación con el Estado". Esta misma fuente subraya que la Fundación Pablo VI es ya en sí misma una organización "a la que algunos ven un toque elitista", aunque lo que realmente la distingue es "su seriedad y discreción", su "sociabilidad" y su "alergia a la polémica".

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¿"Alergia a la polémica"? Podría oponerse que forma parte del patronato de la Fundación Pablo VI Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, uno de los más activos agitadores de la derecha católica, azote del Gobierno e implicado en primera línea –junto a Jaime Mayor Oreja– en causas como el rechazo al aborto, la "ideología de género" y la "cultura de la cancelación". "Los propagandistas son los propagandistas, y la Fundación Pablo VI es la Fundación Pablo VI. No verás a la fundación metida en líos políticos. No les interesa el ruido", señala la citada fuente, que destaca que la fundación cultiva relaciones con un amplio arco político y social, con actividades donde participan dirigentes de izquierdas –Pilar Alegría o Yolanda Díaz en 2022, por citar dos– y responsables sindicales.

Una organización histórica

La Fundación Pablo VI fue creada en 1968 por el cardenal Ángel Herrera Oria, que fue una figura capital –junto a José María Gil-Robles– de Acción Católica, partido impulsado por la Asociación Católica de Propagandistas, una organización que disfrutó de un relevante papel en el régimen franquista y de un significativo peso político durante la Transición. El propagandista Alfonso Osorio fue vicepresidente y hubo cinco ministros más, entre ellos Marcelino Oreja, firmante de los Acuerdos entre España y el Vaticano. También fue propagandista, al menos en su juventud, el que fue presidente Leopoldo Calvo-Sotelo, fallecido en 2008. La Asociación Católica de Propagandistas es una organización de fuerte implantación en el terreno educativo. Bullón de Mendoza es "Gran Canciller" de las Universidades CEU San Pablo, CEU Cardenal Herrera y Abat Oliba. El CEU cuenta además con más de 25 centros educativos en los que se imparten todos los niveles de enseñanza. En la etapa escolar tiene diez colegios, con más de 7.500 alumnos.

Institución de Derecho Pontificio centrada en la actividad "cultural" y los "estudios superiores", la Fundación Pablo VI se define por su búsqueda del "diálogo con la política, la cultura y la sociedad" y sus campos de interés son "la ciencia, la tecnología y la bioética; la justicia social, la promoción humana, el desarrollo y la ecología". Nacida como "heredera" del Instituto Social XIII, erigido en 1950 por la Santa Sede para difundir la "doctrina social de la Iglesia", hoy la fundación –dice la propia Pablo VI– "combina su actividad académica y residencial con la generación de ideas o think tank a través de foros, congresos y seminarios". Y añade: "Todo sin perder de vista su espíritu fundacional: la promoción de un liderazgo más humano sobre la base de la Doctrina Social de la Iglesia, el encuentro con la ciencia y la cultura, y una fe en permanente diálogo con el mundo". Vinculada a la Universidad Pontificia de Salamanca, la fundación celebra anualmente un "programa de liderazgo iberoamericano". Casi un centenar de personas trabajan en la entidad, encabezada por su director general, Jesús Avezuela, letrado del Consejo de Estado.

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