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Los tres aspirantes a la candidatura del PSOE a la Alcaldía de Madrid muestran diferencias sólo de matiz

Los aspirantes a ser elegidos candidatos del PSOE a la Alcaldía de Madrid: Pepu Hernández, Manuel de la Rocha y Chema Dávila.

Fernando Varela

Los tres aspirantes a ocupar la cabeza de cartel del PSOE en las próximas elecciones al Ayuntamiento de Madrid, el exentrenador de baloncesto Pepu Hernández —patrocinado por Pedro Sánchez y apoyado por el aparato—, el exalcalde de Fuenlabrada Manuel de la Rocha y el concejal Chema Dávila, son partidarios de llegar a acuerdos con Más Madrid para gobernar el Ayuntamiento de la capital, ninguno de ellos estaría dispuesto a ceder la alcaldía a Ciudadanos a cambio de aislar a Vox y todos sitúan como prioridad de la próxima legislatura la necesidad de reducir las desigualdades.

A dos días de la primera vuelta de las primarias que tendrá lugar este sábado, todas las hipótesis siguen abiertas. La decisión depende de los 5.313 afiliados de PSOE madrileño y el voto secreto hace impredecible el resultado. Si ninguno de los tres aspirantes consigue el sábado el 50% de los votos emitidos, los dos candidatos más votados seguirán en campaña una semana más, hasta que los militantes decidan en segunda vuelta el próximo 16 de marzo.

Hernández, De la Rocha y Dávila se enfrentarán este jueves por primera y única vez en un debate organizado por el PSOE-M debateque se retransmitirá por Internet a partir de las once de la mañana y cuyo formado se parece más a una sucesión de monólogos que a un verdadero intercambio de pareceres.

infoLibre trasladó a los tres aspirantes a las primarias del PSOE de Madrid cinco preguntas en torno los acuerdos a los que están dispuestos a llegar con otras formaciones políticas y sus prioridades en la nueva legislatura. Estas son sus respuestas.

  1. ¿Es partidario de gobernar con Más Madrid si la suma de concejales con el PSOE lo permite?

Los tres aspirantes están dispuestos a gobernar con Más Madrid, la candidatura de la alcaldesa Manuela Carmena. “Más Madrid está bien, pero nosotros y nosotras queremos mejor Madrid”, señala Hernández, para quien, llegado el caso, será una “obligación llegar a acuerdos si la plataforma de Carmena coincide de palabra y de obra con el objetivo de dejarnos la piel en lograr una ciudad más compacta”.

Manuel de la Rocha, que ya ha dicho en varias ocasiones que, en su opinión, el PSOE debió entrar en el gobierno de Carmena después de las últimas elecciones, considera “imprescindible continuar el impulso de cambio que llevó en 2015 a la ciudadania a derrotar a la derecha, que había convertido la ciudad en objeto de especulación”. A partir del 26 de mayo, subraya, “o gobiernan las tres derechas o gobernamos las izquierdas apostando por el entendimiento y el  acuerdo”.

Con todo, añade, el PSOE debe hacer un esfuerzo por acercarse “y escuchar a esas capas medias madrileñas que no se sienten de izquierdas” pero tienen “valores progresistas” y en su opinión se han quedado “huérfanas ante la decisión de Ciudadanos de no pactar nada con el Partido Socialista”.

El tercero en la competición, Chema Dávila, comparte la opinión de sus rivales sobre la conveniencia de gobernar con Más Madrid: “Soy partidario de gobernar con todas las fuerzas progresistas que quieran transformar y cambiar esta ciudad. Todas serán bienvenidas para alumbrar un gobierno del cambio”, proclama.

  2. ¿Está dispuesto a llegar a acuerdos con Ciudadanos —si la formación naranja también es partidaria de ello— para que uno, otro o ambos partidos gobiernen el ayuntamiento?

Dávila es el único aspirante que responde abiertamente a esta pregunta. Ciudadanos, razona, “ha vetado la posibilidad de un gobierno progresista en España encabezado por Pedro Sánchez“ y “si no son capaces de pactar un gobierno de cambio en el país, que no cuenten conmigo para hacer pactos en Madrid”. Las “incoherencias” de Cs para “disimular que en Madrid, y me atrevería a decir que en toda España, son más de derechas que el PP les hace dar bandazos continuos”. En su opinión, no hay ninguna duda de que si las tres derechas —PP, Cs y Vox— suman, “van a seguir el modelo andaluz, Begoña Villacís ya ha dicho públicamente que le parece bien esa opción. Creo que es coherente con la deriva ideológica que ha emprendido para competir por el electorado más de derechas”.

Sus dos rivales son menos contundentes. Ambos se limitan a recordar que la posición de Ciudadanos de no pactar con el PSOE hace imposible ese acuerdo. De la Rocha se abre “a pactar por unos programas de Gobierno que pongan al madrileño y a la madrileña en su centro, y que estén diseñados para satisfacer sus grandes necesidades” aunque ve a Ciudadanos “con la misma cara del PP, con negación de los servicios públicos y entrega entusiasta a las privatizaciones, más pendiente de con quién se deja fotografiar que de los problemas reales de nuestros vecindarios. Arrastrado por la extrema derecha que, si gobiernan, marcará la agenda de la ciudad”.

Hernández discrepa de “la posición de Ciudadanos, al menos a nivel nacional, de cerrar puertas al acuerdo con el Partido Socialista” porque, dice, “este es el momento del diálogo y no de anteponer intereses propios. Esas posiciones nos conducen a la desafección y al desánimo, que es justo lo que no necesitamos”.

A pesar de ello, añade el aspirante preferido por Pedro Sánchez, “el PSOE quiere hablar de todo y con todos porque la ausencia de mayorías abrumadoras se sustituye con equipos, trabajos y diálogo”. Hay cuestiones en las que “podríamos y deberíamos ponernos de acuerdo. No concibo que alguien no esté de acuerdo en hacer una ciudad más igual, menos desequilibrada, en la que se respire mejor y haya más y mejor empleo”, asegura.

  3. ¿Está dispuesto a facilitar la alcaldía al PP o a Cs a cambio de que renuncien a pactar con Vox?

Hernández optó por eludir la pregunta. “Es una situación que ni me planteo, ya que estoy convencido de que los madrileños y madrileñas, con sus votos, sabrán situar a Vox en el lugar que pide a gritos ser colocado”. En nuestra democracia, asegura el aspirante a candidato, “no pueden tener cabida los partidos que desprecian la lucha de las mujeres por sus derechos, limitan las posibilidades del movimiento LGTBI o desprecian la variada riqueza que traen otras culturas. El futuro no puede construirse anclándose en el pasado”.

Los otros dos candidatos sí respondieron: no están dispuestos a ceder la Alcaldía a Ciudadanos si con esa decisión se aísla a Vox para que no influya en las decisiones del ayuntamiento. De la Rocha atribuye esa responsabilidad a PP y Cs, que en su opinión son “los que deben decidir si quieren a Vox como en Andalucia o no”. “Si se diese esa disyuntiva no creo que fuese justo que tuviésemos que obligar a nuestros votantes a retornar al “Madrid triste” de los fondos buitre y de la especulación de antaño”, concluye.

Chema Dávila cree que si se da esa situación “no hará falta” que el PSOE ofrezca nada a Cs: “Las tres derechas se van a entender solas si les dan los votos”.

  4. ¿Qué medida de Manuela Carmena se propone cambiar?

Manuel de la Rocha y Chema Dávila ofrecieron respuestas muy parecidas. El primero aseguró que no se presenta “para enmendar la labor de Ahora Madrid” y el segundo que “hay pocas medidas que cambiar”. Ambos reivindican como propia del PSOE la iniciativa que ha dado lugar a la puesta en marcha de Madrid Central, el ambicioso plan que ha cerrado a la mayor parte del tráfico privado las calles del centro de la ciudad.

De la Rocha destaca, no obstante, que “en este tiempo no se han querido o no se han sabido reconducir graves medidas basadas en un urbanismo especulativo sin visión de ciudad (como la operación Chamartín)”, que en su opinión, “si se mantiene como está, ahondará las desigualdades norte-sur o en una asfixiante desinversión pública”. Dávila apunta en la misma dirección: “Como eje de un nuevo proyecto para Madrid cambiaría totalmente la política urbanística que se ha caracterizado por su continuidad con la que hizo el PP”.

Mucho menos concreto se muestra Hernández. Su mayor reproche a la gestión de Carmena alude a la “desilusión” que, dice, ha provocado “la demasiado lenta transformación de la ciudad”. Y más allá de las decisiones que ha tomado como alcaldesa, le reprocha haber tenido que “estar ocupada y preocupada” por los problemas internos de su grupo, que “no ha entendido o no ha querido entender que tenía que convertirse en un equipo en el que los egos personales se debían aparcar para impulsar el proyecto común”.

  5. Dígame una medida para los próximos cuatro años, una sola, a la que no esté dispuesto a renunciar

Aquí también es Hernández el que menos concreto se muestra. Si hay algo a lo que no va a renunciar es “a limar las desigualdades de todo tipo —económicas, sociales, educativas, territoriales—. Soy consciente de que es un objetivo a medio y largo plazo pero no sería capaz de descansar tranquilo si no lo intento con todas mis fuerzas. Sin duda ese es mi objetivo: Quiero un Madrid más igualitario. Una ciudad equilibrada”.

La desigualdad es también la máxima preocupación de sus adversarios. “Si me pregunta por una única medida”, medita Manuel de la Rocha, “me gusta reivindicar la creación de una Concejalía de Mujer para Madrid”. Pero “si hablásemos de un proyecto más extenso, sin duda me quedaría con el del Madrid policéntrico, diseñado para reequilibrar la ciudad y hacer frente a la desigualdad, con el reequilibrio norte-sur a través de un programa de inversiones y regeneración de los distritos del sur y la descentralizacion efectiva a los distritos en recursos, presupuestos y capacidad de gestión”.

Dávila hace trampa y apunta dos medidas a las que no está dispuesto a renunciar: “La sostenibilidad como modelo de ciudad y la igualdad como eje de todas las políticas del ayuntamiento”.

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