EEUU está siendo testigo de cómo una democracia de pleno derecho se está transformando en un estado policial bajo el último mandato de Donald Trump. Los norteamericanos viven cada día con más miedo. Las persecuciones y presiones políticas se han intensificado en el país ya no solo contra inmigrantes, sino contra ciudadanos con pasaporte estadounidense.
Siete de cada diez (69%) adultos estadounidenses, según un estudio del Pew Research Center en octubre de 2025, consideraban que Donald Trump intenta ejercer un poder presidencial mayor que sus predecesores. Además, la mayoría, consideraban esto como perjudicial para el país. Según un informe del mismo centro de investigación, el presidente Trump es el que más órdenes ejecutivas ha realizado en su primer año de mandato (221) desde F. D. Roosevelt en 1941 (387). Muchas de estas han sido impugnadas en los tribunales, lo que ha suscitado dudas sobre los límites legales del poder presidencial.
Según la Oficina de Asilo y Refugio dirigida por el Ministerio de Interior, este pasado año 2025 España tuvo 144.396 solicitudes de asilo. De estas, 52 fueron de ciudadanos estadounidenses. Una cifra ínfima en comparación con los solicitantes de otros países como Venezuela (85.413) o Colombia (14.524), pero que, cotejada con años anteriores, muestra una gran subida. Durante los dos años anteriores a la llegada de Trump a la presidencia en su segunda legislatura, tan solo 47 estadounidenses solicitaron asilo en España. Este último año ha habido 32 solicitudes más de asilo que el año anterior.
Este dato se amplifica al realizar una comparación entre los distintos gobiernos en EEUU. Durante la última legislatura de Barack Obama, las solicitudes de asilo de ciudadanos estadounidenses a España fueron 14, una cifra que dista mucho de las 85 durante la presidencia de Joe Biden y de las 156 solicitudes durante la primera legislatura de Donald Trump.
Las medidas autoritarias de Trump ‘expulsan’ a sus ‘contrarios’ ideológicos
Las últimas redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) que se han saldado ya con dos muertos por acción directa en 2026, no son la única prueba de que EEUU se está transformando en un país más autoritario. De hecho, estas conforman la punta de un iceberg sociopolítico que, con la llegada de Trump, no ha hecho más que agrandarse.
El nivel democrático de un país no se mide simplemente por sus elecciones. Estados Unidos ha iniciado el camino al autoritarismo con importantes restricciones en derechos fundamentales, políticas antiinmigratorias radicales con deportaciones masivas, unas instituciones cada vez menos independientes del poder ejecutivo e importantes coerciones a la libertad de expresión y de prensa.
Dentro de este marco de censura ideológica, las universidades han sido el otro gran objetivo de estas políticas. Mediante los planes de Proyecto 2025, el plan de acción de la Fundación Heritage (un think thank conservador afín a Trump) que ha sentado las bases para muchas de sus medidas, se han llevado a cabo recortes millonarios, retirada de visados a estudiantes internacionales y constantes presiones ideológicas con el fin de desmantelar la supuesta influencia progresista en la educación superior. De hecho, Donald Trump, ha acusado directamente a los centros universitarios de “adoctrinar a la juventud estadounidense” e incluso el vicepresidente del Gobierno, J.D Vance, llegó a calificar a las universidades norteamericanas como “el enemigo”.
La administración Trump ha recortado más de 2.500 millones de dólares de fondos federales destinados a la educación de nivel superior y ha dejado a algunos estados con más de 500 millones en pérdidas. Las universidades más afectadas por estos recortes han sido Columbia, Jhons Hopkins y Yale. La primera ha sido la más vilipendiada. Después de que Trump suspendiera 400 millones de dólares en fondos federales para investigación, la universidad neoyorkina acabó llegando a un acuerdo con la Administración por el que debía pagar 200 millones para recuperar las subvenciones y contratos cancelados por orden de Trump por supuesto antisemitismo. Estos recortes y suspensiones de fondos, han provocado que muchos profesores de universidad se encuentren en una situación de vulnerabilidad e incertidumbre ante un gobierno que no acepta discrepancias ideológicas.
Mark Bray: “EEUU está en proceso de convertirse en un régimen fascista”
El caso del profesor de la Universidad de Rutgers, Mark Bray, es uno de los representativos de la persecución de la administración Trump a profesores universitarios. Bray es historiador especializado en derechos humanos, terrorismo y radicalismo y autor del libro Antifa. El manual antifascista (Capitán Swing). Tuvo que abandonar Estados Unidos después de convertirse en objetivo de la extrema derecha en octubre. Ahora vive junto a su familia en Madrid.
Bray escribió el libro en 2017, pero las amenazas llegaron tras el asesinato de Charlie Kirk. Los influencers y activistas de extrema derecha Jack Posobiec y Andy Ngo fueron los que comenzaron con el señalamiento al profesor universitario. “Empecé a recibir amenazas de muerte después de los ataques de estos influencers a finales de septiembre. Recibía mensajes que decían cosas como que me iban a matar en frente de mis alumnos”, cuenta Bray a infoLibre. La organización fundada por Charlie Kirk, Turning Point USA (TPUSA), que se dedica a la propagación de valores conservadores, realizaron una petición a la Universidad de Rutgers donde trabajaba Mark Bray para pedir su despido. “El punto de inflexión llegó cuando recibí una amenaza con la dirección de mi casa y con información sobre mi familia, ahí decidí que no estaba seguro en EEUU”, recuerda el profesor. Tras esto, aprovechó su doble nacionalidad estadounidense e irlandesa y se marchó a Madrid, un lugar que ya conocía.
Para Mark Bray, “EEUU está en el proceso de convertirse en un régimen fascista”. La persecución a la gente de izquierdas es algo real. “Turning Point USA realizó una lista de profesores que ellos consideraban una amenaza woke, para ellos los profesores de universidad son el germen de la izquierda y quieren acabar con ellos para reescribir la historia a su manera”. De hecho, para Bray, el slogan trumpista de Make America Great Again (MAGA), tiene mucho que ver con el totalitarismo. “La filosofía MAGA tiene un origen fascista, su objetivo es volver a un pasado imperial que ellos consideran grandioso. Lo que estamos viviendo con la persecución de migrantes es una consecuencia de esto, es algo que tiene similitudes con la alemania Nazi”.
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No sabe realmente cuándo podrá volver a su país finalmente. “Si la situación en primavera no es mucho peor, queremos regresar durante el verano, estamos vendiendo nuestra casa, pero necesitamos buscar otra o un apartamento en otra ciudad o pueblo. Estamos hablando con abogados para prevenir y que no se vuelva a filtrar mi dirección para no volver a poner en peligro a los míos”, concluye.
Los profesores universitarios, los grandes perseguidos
Pero el caso de Mark Bray no es el único. Marci Shore y Jason Stanley son ambos profesores expertos en fascismo, antes en la Universidad de Yale y ahora en la de Toronto (Canadá). Shore y Stanley son además un matrimonio que decidió huir de EEUU, según cuenta Jason en una entrevista a la BBC, porque considera que el país “es ya un régimen fascista”. Esta decisión la tomaron tras el ataque de Trump a la Universidad de Columbia. “Probablemente no iba a marcharme, pero una vez que Columbia cedió (ante Trump), empecé a pensar que las instituciones académicas no están viendo la naturaleza existencial de este momento”, sostiene Stanley en la entrevista. Timothy Snyder, quien también era profesor en Yale y colega de Shore y Stanley, se unió a ellos en su decisión de cambiar EEUU por el país vecino en un acto de rebeldía contra las políticas antidemocráticas del gobierno estadounidense.
Es por esto, en parte, que surge la organización Clemens Heller Institute en 2024. Su objetivo es proteger a los académicos amenazados en sus propios países ofreciéndoles refugio temporal y protección en universidades de renombre. Uno de sus investigadores, Sylvain Laurens, explica a infoLibre que “antes de la llegada de Donald a la Casa Blanca, EEUU era uno de los países refugio para muchos profesores europeos, pero en este último año muchos profesores estadounidenses han solicitado refugio a otros países mediante nuestra organización”. Explica, además, que no depende del campo de investigación: “Hay profesores que no investigan sobre historia o política que también se han visto afectados por las políticas de Trump”.
EEUU está siendo testigo de cómo una democracia de pleno derecho se está transformando en un estado policial bajo el último mandato de Donald Trump. Los norteamericanos viven cada día con más miedo. Las persecuciones y presiones políticas se han intensificado en el país ya no solo contra inmigrantes, sino contra ciudadanos con pasaporte estadounidense.