Educación

La universidad española padece "endogamia" y su profesorado está "envejecido", según un estudio

Edificio Adolfo Posada de la Universidad Carlos III de Madrid.

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La universidad española padece "endogamia" porque la mayoría de sus profesores imparten clase en el mismo lugar donde se doctoraron, y muchos de ellos tienen más de 60 años, unos 20.000, que tendrán que jubilarse a lo largo de la próxima década, advierte la Fundación CYD en la nueva edición de su informe anual sobre el sistema universitario español, informa Europa Press.

El estudio, presentado a los medios este lunes en Madrid por el vicepresidente de la Fundación CYD, Francesc Solé Parellada, y el director del informe, Martí Parellada, reclama además cambios legislativos para mejorar la "autonomía" y "gobernanza" de las universidades.

En ese sentido, los autores del informe han sugerido acabar con las elecciones por sufragio universal ponderado para elegir a los rectores e implantar consejos de gobierno donde, además de representantes de la universidad participen otros "externos", entre ellos como patronales o empresas.

"El sufragio universal ponderado es excéntrico", ha asegurado Martí Parellada remitiendo a las fórmulas que, asegura, se utilizan en otros países europeos para elegir a los rectores. En su opinión, "no hay varitas mágicas", pero sí iniciativas que la fundación propone importar a España, como eliminar la función pública en la universidad y sustituirla por contratos laborales.

La Fundación CYD, creada en 2002 para "ampliar los vínculos entre universidad y empresa", entre otros objetivos, también defiende en la decimoquinta edición de su informe anual que la colaboración entre los centros universitarios y el mundo empresarial reduciría la tasa de graduados españoles con trabajos que no requieren una "alta cualificación", y que se sitúa en el 37,6%, "la cifra más elevada de todos los países de la Unión Europea".

"La participación de las empresas es importantísimo", según el vicepresidente de la Fundación CYD, que tiene como patronos a multinacionales como Inditex, IBM, Telefónica, Prisa o Iberdrola, que ha señalado un "desajuste" no solo entre el número de graduados y la oferta de empleo en España, también de los "conocimientos" de los universitarios "en relación a las competencias".

Por ello desde la fundación proponen extender iniciativas como la formación universitaria dual, los doctorados industriales, los programas de formación conjunta entre universidades y empresas o "aumentar la permeabilidad" entre los ciclos formativos de grado superior de la Formación Profesional y las titulaciones universitarias.

Los recortes envejecen al profesorado

El informe CYD señala que la universidad española "resiste y funciona" tras superar "ya los impactos de la crisis económica" en varios indicadores. "Hemos alcanzado casi casi la situación previa a la crisis, sin embargo hay una serie de elementos que no aumentan, que han quedado fijos o descienden", ha afirmado Solé Parellada.

Por ejemplo, los autores del informe sostienen que las publicaciones de las universidades españolas, aunque se incrementan en número tienen "menos calidad", entendida por la Fundación CYD mediante "criterios de excelencia" como que aparezcan en las "revistas más citadas" o que los investigadores españoles sean los líderes de sus equipos. "Es una paradoja", han proclamado, atribuyendo esta situación al descenso de inversión y de recursos humanos para la investigación de los últimos años.

La Fundación CYD también ha culpado a los recortes del envejecimiento del profesorado universitario español, con más de 20.000 docentes mayores de 60 años que se jubilarán en el próximo decenio, un 16% del total. "Y si nos referimos a los catedráticos, un 50% tiene más de 60 años", ha precisado Martí Parrellada.

Además, en los últimos años "se ha agudizado el fenómeno de la endogamia" en las universidades, según el director del informe. "El 70% de los profesores han obtenido el doctorado en la universidad en la que han estudiado", ha añadido. Algo que en su opinión es "consecuencia de la contención de los recursos docentes".

Sin embargo, tanto Martí Parellada como Francesc Solé han admitido que no existen estudios que sostengan que esta "endogamia" haga "daño" a la universidad. Se trata más, en su opinión, de un síntoma de que las universidades "no tienen mucha capacidad de montar un equipo con un objetivo" y de que la movilidad es escasa.

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