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Detrás de la historia

Los "niños de Rusia" que no se adaptaron a España

Niños durante de los preparativos de su evacuación de la Guerra Civil.

José Carlos Huerta

"A los ocho meses de haberme repatriado [a España], decidí volver". Mateo, uno de los llamados "niños de Rusia", no se adaptó a su país natal cuando regresó desde la URSS en 1956. Otros cientos seguirían su mismo camino y decidirían volver al país soviético que les había visto crecer.

Los "niños de Rusia" fue un grupo de 7.000 españoles —solo 2.895 de ellos eran realmente niños cuando dejaron España, el resto eran líderes comunistas o militares— que, en plena Guerra Civil, fueron enviados a la URSS para salvarse del conflicto que amenazaba con acabar con sus vidas. Muchos no volverían jamás. Sin embargo, en 1956, tras la muerte de Stalin y durante los intentos de acercamiento del régimen de Franco a la República soviética, 2.622 de los que se fueron podrían pisar de nuevo la tierra en la que nacieron y que no visitaban desde hacía dos décadas.

El tema ha sido tratado en diversas obras durante los últimos años. En 2001 se hizo un documental sobre los 'niños de Rusia'; en 2015 la hija de uno de ellos publicó las memorias de su padre; y este mismo año el periodista Rafael Moreno Izquierdo ha publicado un libro al respecto. Pero, ¿qué hay de aquellos que vinieron a España pero decidieron regresar a la Rusia en la que se habían criado? En su libro, Moreno recopila los datos que le proporcionó un militar que trabajó en los servicios de información en los años sesenta —y que desea mantener el anonimato— para contar la historia de los que volvieron, y dedica un capítulo a hablar de los que no se quedaron.

Según los datos oficiales españoles, en 1957, cuando concluyeron los viajes de los niños que regresaban desde Rusia, 150 de ellos ya habían marchado de nuevo a la URSS. En total, 388 habían solicitado regresar, un 14,5% del total, aunque no todos llegarían a hacerlo. Son datos difíciles de contabilizar —de hecho, algunos autores aumentan esa cifra hasta los 700—, ya que los que querían retornar a Rusia se encontraban con una situación diplomática difícil: las relaciones entre la URSS y España eran inexistentes, así que estos españoles tenían que ir al consulado soviético en París y pedir allí la documentación pertinente, en un proceso que, por lo general, duraba varios meses y tenían que pagar de su propio bolsillo.

¿Por qué volvían?

¿Qué motivos llevaban a estos españoles a regresar a Rusia? El propio Gobierno español, al igual que el PCE en Rusia, recopilaba los motivos, y aunque cada uno ofrecía interpretaciones distintas, coincidían en un aspecto fundamental: la dificultad de adaptarse a la realidad española del franquismo para personas que habían pasado gran parte de su vida (desde bien pequeños en muchos casos) en una república soviética.

Esta dificultad de adaptación tenía su origen en varios factores: algunos de los que volvían a España ya no tenían familiares cercanos (o bien habían muerto o bien se habían exiliado), o no conseguían encontrar trabajo o domicilio en un margen de tiempo razonable. En otros casos, sí tenían familia, pero eran desconocidos para ellos, ya que durante 20 años no habían mantenido ningún tipo de contacto. En una de las cartas que recopila Moreno en su libro, uno de los retornados expresa que tiene "una madre que da miedo", y le relata a un amigo suyo que esta llegó a echarle de casa "a los 15 días" y a llamarle "mal hijo y otras perrerías".

 

Cartilla de racionamiento del régimen franquista (1945).

No podemos olvidar el tratamiento que les profesaron las autoridades. Para empezar, en algunos casos el Kremlin no autorizó que la familia de los repatriados los acompañara. Los que regresaban de la URSS tuvieron que soportar largos interrogatorios nada más llegar a España, ya que eran sospechosos de ser espías soviéticos.

De hecho, en 1960 se produjeron una serie de redadas y detenciones contra "agitadores soviéticos" entre los españoles que regresaron de Rusia, según el diario ABC. Aunque no eran los únicos apresados, entre los detenidos en esta operación de la Brigada Político-Social estaban tres de los repatriados. Las autoridades franquistas decidieron que estos "agitadores" eran "peligrosos", así que terminaron por expulsar del país a 30 personas, 12 de ellos niños.

Además de los que fueron incapaces de adaptarse, también hubo algunos que regresaron a España sin la intención real de quedarse, sino más bien la de visitar a familiares o hacer turismo aprovechando la oportunidad que les brindaba el canal abierto por las autoridades, en un momento en que los ciudadanos soviéticos tenían prohibido viajar al extranjero. 

Las dificultades del regreso

Los primeros españoles en regresar a la URSS fueron empleados por la propaganda soviética para dar testimonio de la miseria que se vivía en España. Es por eso que las autoridades franquistas empezaron a mostrar preocupación por la salida de los "niños de Rusia", y a poner cada vez más trabas a su marcha a partir de 1957.

 

El presidente estadounidense Eisenhower junto a Franco, en 1959. / US NATIONAL ARCHIVES

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En los primeros casos, quienes autorizaban las salidas de los españoles con destino a la URSS eran los gobernadores civiles de cada región. Pero tras los primeros "problemas de imagen", y tras la devolución por parte de las autoridades francesas de alguno de los españoles que intentaba volver a Rusia, la Dirección General de Seguridad y la Delegación del Gobierno para la Repatriación de la URSS tuvieron que emitir su opinión. Se empezaron entonces a denegar todas las peticiones de regreso a Rusia sistemáticamente.

Manuel Fraga, representante entonces del Ministerio de Exteriores, la que impulsó que se suavizaran las restricciones, ya que el régimen corría el peligro de ser criticado en la esfera internacional al no cumplir las leyes internacionales sobre repatriados. Era algo que la dictadura franquista, en plena etapa aperturista, no podía permitirse a meses de la llegada del secretario de Estado norteamericano.

Finalmente, el 11 de junio de 1957, el Gobierno franquista emitió instrucciones de que cada caso se valorara individualmente por la Dirección General de Seguridad y por el Ejército. Así, poco a poco, volverían a aprobarse salidas de repatriados. El número oficial de los que volvieron a Rusia era de 259 a finales de 1957, 90 de ellos, niños (ya que en estos datos se incluyen las familias de los "niños de Rusia"). 259 españoles que hicieron de la URSS su nueva patria

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