Javier Aroca: "Nunca se ha mentido más; los medios deben controlar al poder, no sustituir a la oposición"

El antropólogo y licenciado en derecho Javier Aroca (Sevilla, 1954) es una de las voces más representativas de la izquierda en nuestro país gracias a sus habituales colaboraciones en diferentes tribunas públicas. En el momento actual, se muestra especialmente preocupado por la deriva “antidemocrática” que, en su opinión, se ha extendido entre la mayor parte de los medios de comunicación. Considera que muchos medios han perdido su función original y se han convertido en parte del poder político que tiene como única misión extender un discurso catastrofista, basado en bulos y mentiras, cuyo único fin es intentar derribar a un Gobierno legítimo.

Los medios en la oposición

“Lo que está pasando ahora es la culminación de un proceso que empieza en el mismo momento en el que se vislumbra la posibilidad de que hubiera un Gobierno progresista que uniera la izquierda clásica con una nueva izquierda emergente. Eso, el poder profundo del propio Estado, la nobleza de Estado, no lo iba a aceptar. No quiero generalizar, pero la mayoría de los medios de comunicación más importantes de este país se han situado en la oposición al Gobierno de coalición. No podíamos pensar que, aparte de la guerra política y de la judicial, iba a haber una mediática. Creo que, sin tener ningún temor a ejercer ese derecho crítico, hay que decir que los medios, en general, están jugando un papel antidemocrático. Al cuarto poder lo que le corresponde es controlar al poder, pero no sustituir a la oposición”.

Catastrofismo y obstruccionismo 

“El pueblo es un pueblo educado en los reality shows, en los chismes, en un folclorismo mal entendido y las mentiras calan porque no tenemos una ciudadanía formada críticamente para darse cuenta hasta dónde llega el nivel de engaño de la oposición, singularmente en la derecha o las derechas. Y cala porque es un mensaje catastrofista que se dirige fundamentalmente a aquellos sectores que están más cabreados porque no le llega la buena información. Están utilizando técnicas absolutamente antidemocráticas como son los bulos y las fake news, de forma machacona y cotidianamente. Nunca se ha mentido más en la historia democrática española que en los últimos tiempos. Tenemos una derecha obstruccionista, que ha mamado mal los valores democráticos. La derecha hace falta, pero aquí practica la destrucción por la destrucción”.

Un papel desolador

“Soy muy crítico con los medios de comunicación, lo cual no significa que no valore a los buenos periodistas y a los buenos medios que hay en este país. Pero, actualmente, hay medios que no suponen un cuarto poder. Son el propio poder y muchas veces sustituyendo a la oposición ante su debilidad argumental. En mi opinión, están jugando un papel absolutamente desolador, porque no están ayudando a construir una democracia sana, sino que están simplemente torpedeando a un Gobierno legítimo. Algunos periodistas y muchos medios sucumben ante el poder del dinero para sobrevivir. Pero, además, contamos con la desgracia de que la radio y la televisión pública, empezando por RTVE, siguiendo por Canal Sur, Telemadrid y también TV3, son medios que están siendo poseídos y colonizados por esos mismos poderes, de tal manera que hoy es prácticamente indistinguible una mala televisión privada de una mala televisión pública”.

Arrogancia y distanciamiento

“Uno llega a la conclusión de que la gente está muy enfadada y muy cabreada, y probablemente con muchos motivos. Es un periodo en el que hemos padecido de todo: una pandemia, una guerra... Hasta un volcán nos ha estallado. Creo que el Gobierno de coalición tiene que hacer autocrítica. Y sobre todo la parte que domina mejor los resortes del poder. Me refiero a la parte socialista, que está pecando de arrogancia y de distanciamiento. Considero que el Ejecutivo se ha distanciado de la gente que hizo posible este Gobierno. Y precisamente esto es lo que no tendría que olvidar y por lo que tendría que esforzarse al máximo para que todas las cosas buenas que están haciendo fueran conocidas por sus beneficiarios. La política no solamente discurre por las alturas”.

La salud del Gobierno

“El Gobierno goza de buena salud, pese a que hemos mamado poco la democracia y no tenemos ninguna experiencia de una coalición y nos parece que toda discrepancia supone una crisis. No es así. Una cosa es la discrepancia dentro del Ejecutivo de coalición, con mayor o menor fortuna a la hora de explicarla, y otra cosa es el infantilismo y los celos. Pero por lo demás, hay coalición para rato. Si los protagonistas de este primer experimento de Gobierno de coalición progresista fueran suficientemente responsables e inteligentes, lo cuidarían más porque estamos muy lejos ya de la mayoría absoluta. Hay que cuidar más, y cuidarnos más, a aquellos que defendemos un gobierno progresista de coalición en el Estado español porque creo que es algo muy saludable y refleja al mismo tiempo el pluralismo que se da en España. Nadie me considerará un embustero si digo que el tiempo del bipartito ha terminado, afortunadamente”.

A la izquierda del PSOE

“A mí me gusta que la izquierda sea la izquierda convencional y que en la izquierda de la izquierda convencional se hable de unidad y de sumar. Me preocupo, como persona de izquierda que soy, cuando oigo hablar del partido de fulano, del de mengano o del de fulana. Y esto es un error. Los partidos juegan un papel muy importante en la vida política española. Así está recogido en la Constitución y ofrecen unas estructuras y una manera de organizarse que son útiles para ejercer la democracia. Sumar es bueno, pero también me preocupa que aparezcan como protagonistas de la adición otros que se han destacado de los últimos años, precisamente, por lo contrario: por disolver a la izquierda. La izquierda no está ni para discrepancias en público, ni para divergencias, ni para egosterona, ni para fulanismos”.

El PP de Feijóo

“Los perfiles de la derecha son siempre lo mismos. Si uno analiza el discurso de Feijóo es prácticamente calcado al que pronunciaba Pablo Casado. Y quiero que los lectores hagan un ejercicio de comprobación y que repasen la prensa días antes de que se produjera la asonada contra Casado. Toda esa prensa a la que me he referido antes, y que algunas veces he calificado como sinfónica, situaban al exlíder del PP en La Moncloa. Incluso ya hasta con la broma de que había que comprarle el colchón. Ahora, con la demoscopia nos quieren vender que con Feijóo todo ha cambiado y no ha cambiado nada. La forma ha cambiado y pretende ser más educado en castellano que en gallego. Eso a lo mejor imprime carácter. Pero no veo mucha diferencia entre Feijóo y Casado”.

La sombra de Ayuso

“Ayuso es una persona que probablemente en ningún otro contexto democrático homologado de Occidente hubiera llegado a donde ha llegado. Pero aquí ha llegado al poder en Madrid, porque es útil para esa derecha cortesana que anida en la capital del reino. Es un fenómeno genuino de la derecha cortesana, que es mucho más que el PP. Me refiero a unas siglas y a una cantidad de vectores que confluyen en una determinada línea y que pretenden asegurar el poder en Madrid para siempre. Casado tuvo el atrevimiento de cuestionar el poder de Ayuso y feneció políticamente. Feijoo es más listo y sabe que tiene el mismo poco poder ahora que tenía Casado. Pero, cuando tenga poder, si es que lo tiene en algún momento, se desprenderá institucionalmente de Ayuso. Es un estorbo para cualquier proyecto político, incluso para uno de una derecha democrática”.

Vox y el PP

“PP y Vox son rivales en el plano partidario, pero socios en sus objetivos. Para mí, son dos versiones de un mismo proyecto, que es el asalto a la consolidación de fuerzas progresistas en el Estado español. Había una tercera versión que era Ciudadanos, pero que prácticamente ha desaparecido. Ya se ha visto con la que se ha formado con el tema de la plurinacionalidad: no hay discrepancias entre ambas formaciones. Pienso que Vox le discute el poder al PP y que de ahí deriva probablemente los pasos equivocados que están dando los conservadores. En vez de hacerle frente a la extrema derecha, como ocurre en todas las derechas democráticas de Europa, se está dejando llevar. Por tanto, veo poca diferencia en lo ideológico y mucha competencia en la hegemonía de la derecha”.

Elecciones en Andalucía

“Andalucía es, de nuevo, un experimento, el escenario de una guerra vicaria donde lamentablemente se va a debatir poco de los intereses de Andalucía y de sacarla de donde está. Producen bochorno y vergüenza algunas cifras como los últimos datos que han salido sobre la pobreza de las ciudades y los barrios del Estado español. Sin embargo, está siendo el lugar donde se va trasladar o bien el objetivo de asalto a la Moncloa o bien la resistencia frente a ese asalto. Me refiero al PSOE, que ha estado dormido prácticamente toda la legislatura sin un liderazgo claro. También a una izquierda a la izquierda del PSOE que lo que ha hecho es trasladar a Andalucía su inseguridad, sus peleas y sus egos, y esto es muy peligroso. Hay un elemento de incertidumbre importante y espero que las fuerzas que defienden el progreso de Andalucía reaccionen y que el pueblo se dé cuenta. El pueblo es el que decide”. 

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